ACCEPT / BLOOD OF THE NATIONS
EL HACHA EN LO MÁS ALTO
Un golpe fulminante a las cervicales, potente y directo, así resulta esta última aventura de la banda alemana Accept.
Cuando se supo que el pequeño Udo Dirkschneider dejaría la banda surgieron las dudas de si iban o no a sobrevivir sin él, por suerte y de forma casi milagrosa (así lo menciona Wolf Hoffman, guitarrista y líder) Mark Tornillo tomó su lugar y salvo su mejor opinión, lo hace bastante bien.
El sonido nos remite a los primeros y mejores tiempos de la banda, por finales de los años 70 y mucho de ello fue gracias al productor, Andy Sneap, quien obligó a la banda a escuchar detenidamente todos sus discos para hacer una acertada selección de los temas, ya que se tenían muchas canciones pero no todas apropiadas.
La voz de Mr. Tornillo es carrasposa, aguda y agresiva, en cierta forma, este nuevo vocalista suena a un Brian Johnson mejorado. Esto queda plasmado en “Beat The Bastards” una rafaga de guitarras y poderío en los graves, una canción que calla bocas a todos los detractores.
“Teutonic Terror” así como la que lleva el nombre del disco, “Blood Of The Nations” van por un sonido más épico, en la onda Hammerfall, eso sí sin perder el poder del peed metal de la banda.
“The Abyss”, un tema que habla sobre la devastación a la cual caerá el planeta tierra de forma inevitable, esto narrado de gran forma gracias a las guitarras suaves que pasan a potentes riffs.
Llenando el ambiente de cierto suspenso y misticismo donde solo falta la neblina en tus ojos, “Shades Of Death” te invita a sacudirte al ritmo de la guitarra de Wolf y Herman.
Por su parte, “Locked and Loaded”es veloz, incesante y te hace recordar porque son una banda legendaria del speed. Ellos mismos describen la canción entre buenos versos y solos: Licensed to kill /con licencia para matar.
“Time Machine” sigue bajo la misma tónica, guitarras rápidas y gritos machacantes, coros en grupo y eso sí, una letra un poco de Volver al futuro. Hay que aclarar que esta es un bonus track, así que puede que no en todos los países venga en el disco.
“Kill the Pain” es mención aparte, electroacústica, habla de la soledad y angustia debido a ella, sin ser la más ruidosa si es de las mejores. “Rolling Thunder” demolerá todo a su alrededor, es de esas canciones que ansías ver en vivo por varios motivos: la fuerza y velocidad, los solos y la potencia del señor Tornillo.
“Pandemic” por otro lado, es una canción todavía más pegajosa en sus coros que “Blood Of The Nations” o “Time Machine”, con un poco de sonido Judas Priest. Básicamente todo es una catástrofe gracias al heavy metal. Si se va a acabar el mundo ¡qué sea de esta forma!
Después de tanta devastación viene “New World Comin’”, es la luz del camino, ensangrentado pero camino al final de cuentas. Sin refugio alguno sobre la tormenta de guitarrazos y poderío a doble bombo se avecina “No Shelter”, siendo la penúltima es bueno saber que tiene la misma energía que el track uno.
Por último en este viaje ensangrentado se encuentra “Bucket Full Of Hate”, demasiado odio para solo cinco minutos de duración, perfecta para un día de furia.
En resumidas cuentas, de lo mejor del año, un disco que a lo largo de sus trece episodios nunca baja la intensidad ni la calidad, además siempre es gratificante escuchar una banda que no cambia en lo absoluto para complacer a las masas.
¡Que Dio bendiga este disco!…donde quiera que esté.
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