HOUSE OF LORDS / BIG MONEY

BIENVENIDOS AL REINO

Scarecrow Records / Oz Productions

Estamos hablando de hard rock, en una era en que este estilo no corresponde, sin embargo, el resurgimiento de la buena música llega por fin a nuestro país (en Europa se dio hace años) y quién mejor que estos señorones para recrear y deleitar el oído con una de las mejores propuestas de los últimos años. Incluyéndolos.

James Christian, único miembro original, nuevamente sorprende con una pieza maestra, titulada Big Money, no podía haber escogido mejor títlo que éste, a expensas de la grave crisis monetaria de los últimos años, sobre todo de su país, Estados Unidos.

Es notorio que a las personas sólo les importa esa parte tan ambigua como es el dinero, donde todos luchan por tener más. Aquí habla de toda esa tecnología lograda con el poder del dinero, tan materialista el asunto como tenemos lo que queremos, un gran reproductor de blue ray con pantalla de leds, pero, qué hay de nosotros, de nuestro amor. Atinado título y excelente tema para iniciar.

“One Man Down” es el segundo track, donde habla de una historia (posiblemente la suya) a los veintidós años de un joven con sueños al lado de sus ‘hermanos’. Sin duda muchos se sentirán identificados con ésta.

“First to Cry” es un tema para reflexionar y revertirlo. Aquí no se trata de llorar, el título real debería ser (I Won’t Be The) First to Cry, porque precisamente el hombre le dice a la mujer que él no será en esta ocasión quien lo haga. El amor se terminó y hasta ahí. Obvio no es machista simplemente le da una cachetada con guante blanco.

Seguimos con los temas intermedios, aquellos que pocos ponen atención, pero que sin embargo bien vale la pena ir tomando en cuenta como “Someday When”, con el clásico sonido soft de un tema del género y el cual nos hace reflexionar acerca de todas esas preguntas que muchos nos hacemos en la vida y sólo decimos, Algún Día Cuando…

“Searchin’” es una balada, no hacia alguien en especial, no de dolor, no con el ritmo clásico, no, simplemente habla de la búsqueda de alguien, que incluso puede ser uno mismo, una introspección a si mismo, a través de los años y la obscuridad.

El siguiente tema “Living in a Dream World” es como el sueño de muchos, simplemente vivir en un mundo lleno de sueños y que ojalá todos estos se hicieran realidad.

“La siguiente ocasión que te abrace, lo haré por siempre y no te dejaré ir”, qué más se puede pedir para un ser amado, alguien a quien se ama con esa locuera tan cuerda que muchas veces nos hace sufrir y a la vez estar llenos de vida. “The Next Time I Hold You” es una verdadera balada que te hará suspirar una y otra vez. Tiene ese toque de la Casa de los Amos, en la vertiente de los ochenta y noventa.

“Run” es una canción más que nada pacifista en la que Christian demuestra que se puede correr por la vida en un mundo mejor, sin sangre, sin armas y con toda la calma que todos quisiéramos. Una vez más hace énfasis en la problemática social y mundial.

Otro tema de desamor y en el que el ser querido huye, se enfrenta a otra realidad y parece haber sido un simle espejismo, un holograma. Casos como ese abundan en este mundo. Una simple ilusión. Un gran tema, pegajoso, con buen ritmo y cadencia, no es el mejor del album pero es muy bueno.

Hablando de una fémina salvaje pero que al mismo tiempo significa algo divino para un hombre, dan título a esta pieza, “Seven”. Una mujer que significó mucho en la vida de alguien y que lleva un ritmo no fuerte, pero tampoco baladístico, es bastante melodioso e invita a cantarla al unísono.

“Once, Twice” una especie de balada donde el ritmo no lo hace notorio, excepto por la letra, misma que también se antoja para aprenderla y cantar. Cada pieza de esta producción es única y no salen del estilo. Conservan esa esencia que los ha hecho trascender a lo largo de veinticuatro años de carrera.

Los temas románticos no tienen porque ser precisamente una balada; pueden llevar un ritmo más frenético y duro como en el caso de “Blood”, donde hablan de sacrificios en pareja. Igual de pegajosa que las demás, es el broche de oro de la producción, donde James  se hace acompañar por Jimi Bell (guitarra), B.J. Zampa (batería) y Chris McCarvill (bajo). Esta es una de las más recomendables del disco, junto con “Big Money”, “Searchin’”  y “The Next Time I Hold You”.

 

 

 

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