Nos Veremos en el Infierno, Kurt Cobain
Escrito por Rubén Don, no solo es un libro, es un retrato de una de las generaciones más desencantadas que vivieron su adolescencia en los años 90.
Esta generación de final de siglo XX, mejor conocida como la Generación X, tuvo varias manifestaciones, principalmente en la música con la escena grunge con bandas como Alice In Chains, Soundgarden, Pearl Jam, STP y la más representativa en manos de Kurt Cobain, Nirvana.
“Es verdad que la adolescencia es una etapa de rebeldía sea cual sea la época, por eso yo tenía ganas de retratar la época de los noventas, una época en la que muchos de nosotros fuimos adolescentes. Me parece que fue una época muy particular, ya que por un lado vivíamos el desencanto de fin de siglo, de un sistema colmado de vacío, y por otro se avecinaba el supuesto fin de milenio que no auguraba nada esperanzador”, describe el escritor.
Editada por la Dirección General de Publicaciones (DGP) del Conaculta, Nos veremos en el infierno, Kurt Cobain es la historia de Julián Santander, un adolescente que al final de los noventas vive un desencanto generalizado que comparte con varios de sus compañeros de preparatoria. Ante los excesos que vive día a día, el personaje encuentra consuelo entre la música de la época, el recuerdo de su ex novia y la terapeuta del colegio al que asiste, con quien termina entablando algo más que una amistad.
Sobre el lenguaj del libro, Rubén Don lo compara con el lenguaje cinematográfico “Esa interposición entre lo que el personaje va viviendo y lo que va recordando. Hay un hilo de tensión a lo largo de la historia sobre algo que él vio, cuyo contexto se da en el primer capítulo, y que se va revelando a medida que avanza la narración. Está escrita a un ritmo vertiginoso como sólo las drogas, el sexo y la música podían imprimirle a su alocada adolescencia”.
Sobre cómo el papel de la banda de Seattle, el escritor refiere que fue el protagonista quien poco a poco lo orilló hacia el grupo. “El desencanto ahí estaba, la necesidad de huir ahí estaba, y entonces surge este personaje que es su mejor amigo, va arrastrando la historia hacia el grunge”.
Las constantes referencias del autor a la vida y obra de Cobain, uno de los máximos iconos de esta “generación perdida”, hacen de esta novela una suerte de narración emblemática y un homenaje al compositor vocalista y guitarrista de Nirvana, justo 20 años después de la aparición de Nevermind, disco cumbre de la agrupación que para muchos significó un giro definitivo en el rumbo de la música.
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