La noche de STRATOVARIUS

LA EXCELENCIA DE UN FESTIVAL BIEN ORGANIZADO

Un festival que desde que se anunció prometía mucho y no era para menos, simplemente el cartel estaba conformado por Stratovarius, como estelar, In Extremo, Amorphis y Orphand Land, quienes sin más ni más, abrieron la tarde-noche de este magno evento, en el Circo Volador.

Los primeros en aparecer, serían los de la tierra prometida, Orphaned Land, quienes con nuevo disco y videoclip bajo el brazo, se comprometieron a calentar el ambiente que para entonces ya se sentía que en un momento dado explotaría.

Durante más de una hora estuvieron ofreciendo un espectáculo bañado de los temas más representativos y al terminar, la ovación fue grande. Tal fue la respuesta de su público que poco después, algunos de sus integrantes convivieron en el foro con sus seguidores y observaron la actuación de las demás bandas.

Amorphis serían segundo turno y el cambio fue buen pretexto para ir a refrescarse, mientras todo quedaba listo para su actuación. El recibimiento del asistente fue de primera calidad. Muchos iban sólo por ellos, a pesar de no ser los estelares.

Las playeras con su logotipo no se hacían esperar y cada interpretación era un golpazo a la adrenalina. El vocalista sabe bien cómo manejar a un público ávido de buen metal. Es un gran front-man. El respetable los coreó.

Voces limpias, agudas, guturales, un buen juego de canciones. Solos de guitarra bien ejecutados, sencillos, pero con ese sentimiento que sólo una banda como ellos puede ofrecer. Un conjunto de sonidos, base, rítmica que emanaban de las bocinas, haciendo de esta fiesta algo todavía más espectacular y lo mejor aún estaba por venir.

Algunos minutos después, todo estaba listo para una de las bandas que más han sido aclamadas en nuestro país por su espectacularidad, In Extremo.

Una banda que con una imagen muy atractiva a la vista tanto por su vestimenta como por su actuación, encendieron los ánimos desde el primer instante que sonaron. Algunos de sus instrumentos bastante fuera de lo normal, guitarras, bajo, batería, gaita y flauta, además de harpa y un par de autóctonos seguramente.

El vocalista impecable, una voz muy entonada y con esa fuerza característica de los alemanes, además de que el cantar en su propio idioma acentúa cada estrofa y suena con más fuerza, con poder.

Los gaitistas muy bien coordinados, podría decirse que ellos tenían una coreografía montada, a diferencia de los demás integrantes, quienes se manejaban totalmente independientes en el escenario, sin dejar a un lado la presencia escénica por supuesto.

La respuesta del público siempre fue entusiasta, coreaban cada uno de sus temas y tocaron de todo en su repertorio, temas clásicos y algunos cánticos nuevos. Para quienes los vieron por primera ocasión fue una verdadera experiencia.

Por fin, los esperados de la noche y quienes en poco menos de treinta minutos estaban totalmente listos para ofrecer un show verdaderamente placentero y espectacular, como es su costumbre.

Esta noche fue especial. Jörg Michael, el baterista, se despide de la banda con este concierto y qué mejor que ofrecerlo para un país como el nuestro.

El primer tema es nuevo, Under the Flaming Skies, de su más reciente producción; por supuesto la respuesta fue inmediata. Continuaron con I Walk to my Own Song, extrema, con la que ya el ambiente era más que en éxtasis. Muchos asistentes se notaban algo cansados al comenzar su show, sin embargo todo quedó en el olvido con la presencia de los finlandeses, quienes una vez más demostraron que son pieza importante en cada concierto que ofrecen, sobre todo en festivales.

Speed of Light es un clásico y al momento de interpretarla la euforia creció, saltos y coros por doquier. Muchos temas de antaño. Timo Kotipelto cantando como nunca, venía en plan grande. Matias Kupiainen, en la guitarra demostraba su técnica, la limpieza con la que ejecuta es por demás admirable. Jen Johansson es conocido por su locura en los teclados, actitud y potencia en su instrumento. Mientras que Lauri Porra ejecuta con maestría el bajo y en un momento ofreció un solo logrando las notas del Himno Nacional Mexicano, mientras que su fiel público lo cantaba con orgullo y respeto.

Dentro del repertorio conocido están Pardise, Eagleheart, Black Diamond, Distant Skies, Legions, The Kiss of Judas y Coming Home, con la cual se sintió una vibra muy especial, algo difícil de explicar. Terminaron aparentemente su show pero no podía faltar el encoré.

Michael tomó el micrófono y ofreció unas palabras de agradecimiento por tantos años de apoyo. Cerraron con Father Time y  Hunting High and Low. Esta noche desquitaron lo que quedaron a deber en su anterior presentación con Helloween.

FOTO ARCHIVO DILEMMA / GERMAN GARCÍA

Leave A Comment

*