La noche de Kadavar (Auditorio Blackberry)

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Fotos: Germán García / Dilemma

Un año después, Kadavar volvió a México para cerrar el año en cuestión de conciertos internacionales, con rock del bueno, del que te hace darle play una y otra vez a tu reproductor para cargarte de buenas vibras.

Esto fue en domingo, día poco habitual para llenar los oídos de una fórmula setentera de ácido que te transporta a años que no volverán y que ya solo vemos en libros y videos; además Kadavar se ha convertido en la banda que regresó el género stoner a tener relevancia en la radio y que se ha ido consolidando junto a otros como Spiritual Beggars, Crobot o Rival Sons, lo retro está de moda, junto con el vinilo y sus sonidos.

El Auditorio Blackberry fue la sede y es un muy buen lugar para recetar rock, lástima que no se hagan más conciertos aquí, aunque sean en domingo. La gente fue llegando poco a poco, no se veían las filas de entrada, era todo más calmado así como lo que se escucharía, todo iba en orden para la llegada de Black Overdrive.

La banda llegó con toda la actitud para darle fin a un buen año para ellos, donde promocionaron su álbum Discord a más no poder, un álbum que vale la pena tener en tu colección. ‘Vamos a cerrar el año con rock del chingón, del que se siente en las venas, no como Tame Impala o Comisario Pantera’ decía el Patas para animar al público conocedor que agitaba las cervicales a ritmo de “Discord”, “Getaway” o “War Weather Worshiper” dedicada a todos aquellos que quieren pelea, eso es lo que tendrán. Además de su rola nueva que sigue sin nombre y en espera de ser bautizada para el próximo álbum, el cual aseguraron estará listo en el 2017.

Después fue el turno del estelar, Kadavar desde Berlín en la lejana Alemania. La gente con su playera blanca con el logo de su último disco en el pecho y otros con la oficial de color negro se mostraban impacientes, querían entrar al viaje de una vez por todas. El power trío salió a escena y sin decir ‘agua va’ empezaron los riffs llenos de psicodelia de “Come Back Life”, siguieron con “Pale Blue Eyes” y nos preguntaron si estábamos listos para la gran máquina, “Doomsday Machine”.

La banda tiene muy marcada su presencia en el entarimado; Simon en el bajo luce serio, a veces estoico y muy concentrado en su papel, Tiger en la batería disfruta cada golpe, el ventilador detrás de su asiento le hace volar el cabello cual modelo de tinte para el pelo y es quien lleva el ritmo del show, y Lupus es quien además de las voces y la guitarra, es el que interactúa con la gente, habla y sonríe a los gritos en español, inglés y hasta alemán del público.

Las luces fue el punto negativo en la mayoría del show, demasiado ‘pastosas’, los tonos perfectos pero no se veían los músicos a menos que estuvieras en las primeras filas, de lo contrario serían sombras y de vez en cuando una cara definida. Eran más para show de música electrónica que para un concierto de rock, más si esperabas verlos ejecutar detenidamente en un solo.

“Stolen Dreams”, “Last Living Dinosaur”, “Living In Your Head”, “Broken Wings” daban ese toque que los ya seguidores desde su primer álbum del 2012 agradecerían. A diferencia del show del Plaza Condesa algo más ‘trve’ y menos ‘radial’ con mayor improvisación y buenos solos. “Black Sun”, “Forgotten Past”, “Goodess Of Dawn”, “Creature Of The Demon” fueron pasando, ejecutadas libremente acercándonos a un final, “Purple Sage” que nos mostró una banda disfrutando lo que hace, una canción que terminó muy personal para ellos, solos extensos, cambios de ritmo como una despedida a su tour pero que mató el ánimo de la gente, duró demasiado. Así se fueron del escenario.

Regresaron en el obligatorio encore, Lupus nos decía que ‘sé que ustedes tienen trabajo mañana pero si quieren, les tocamos otras canciones’ así que los cuernos al aire se veían en lo alto aunque tendrían que regresar con algo bastante bueno, su primer adiós fue pesado. Lo hicieron, sonó “Thousand Miles Away From Home”, “All Our Thoughts” y gran cierre, una de The Beatles que ha sido covereada infinidad de veces pero con Kadavar fue diferente, la hicieron suya completamente, “Helter Skelter”.

Con esta, ya hemos visto a Kadavar en tres diferentes lugares, desde uno pequeño que esperemos no se repita nunca como el Caradura, el siempre impecable Plaza Condesa y el Auditorio Blackberry con solo el detalle de las luces cegadoras para el público donde los alemanes han hecho show para todo tipo de seguidores, desde el que solo conoce los hits, el de ocasión, el que apenas los conoce hasta el que escucha día y noche sus riffs.

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