La noche de La Maldita Vecindad y Los Hijos del 5° Patio (Carpa Astros)

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‘Allá en el palco de honor, nadie podrá ya reír’ – Un Gran Circo

Texto: Andre Dulché
Fotos: Maldita Vecindad / David Aranda

Hace 30 años fue que la Maldita Vecindad y Los Hijos Del 5° Patio salieron por primera vez, cinco años después llegaría su mejor disco, tal vez uno de los mejores cinco discos del rock mexicano en su historia, el cual se atrevía a contar lo que ocurría en la Ciudad de México, sus calles, sus barrios y con las enseñanzas de Tin-Tan y Pérez Prado, también nos enseñaban a bailar.

Uno de los presidentes más infames de nuestro país, Carlos Salinas de Gortari llevaba tres años de mandato; la gente a penas se acostumbraba al programa Hoy No Circula; la línea 8 del metro dejaba sin hogares a varias familias de la Colonia Algarín para poder construir sobre y bajo sus casas; las baladas con más mermelada que un bísquet de restorán eran el sonar de cada día en la radio con artistas como Mijares, Emmanuel, Ricardo Montaner y nos engañaban diciendo que Alejandra Guzmán era rockera en programas como Siempre En Domingo; ya se vivía la piratería pero con cassettes y es ahí donde podías encontrar lo que en las tiendas tenían arrumbados o las disqueras no pagaban su respectiva cuota para verlos en el Top 10; llegaba el Nintendo con Mario Bros y Duck Hunt; y fue el año en que el Tuca Ferreti vacunó al América para ganar el campeonato… todo esto ocurría mientras salía a la venta un disco diferente, el segundo de unos hijos pródigos de la ahora CDMX antes DF.

La portada mostraba una carpa circense de tonalidades rosas y azules, los integrantes de la caravana de aspecto conocido y bajo la leyenda El Circo, ya nada sería igual ni para el rock nacional ni para la propia Maldita Vecindad. Este disco se presentó oficialmente sobre la Avenida Tlalpan, la misma que los recibiría 25 años después para festejar su legado y hasta su millón de discos (hay que aclarar, orginales) vendidos. La Carpa Astros tendría de vuelta a Roco, Pato, Lobo y Sax.

Un sold out que dejaba gente apretada hasta atrás de la consola y lados laterales, pocas veces ocurre esto en este lugar, la cerveza corría como agua, varios actos se presentaban en la explanada y el carrusel, tendría un nuevo caballo adornado junto al de Ghost, este conmemorando la fecha con un diseño de un taxi Cocodrilo.

A temprana hora del domingo se pagaban las luces y saldría Roco para invitarlos al baile de amor y paz, mencionando que la primera parte sería un set de temas escogidas por la gente en redes sociales, lo curioso es que varias de ellas eran desconocidas para muchos presentes como “Bailando” o “No Les Creo Nada” dedicada a los medios masivo de ‘desinformación’ y en apoyo a los alternativos;

‘La música es el puente donde siendo distintos nos podemos encontrar’ nos decía Pachukote, ‘Estamos en tiempos de una transformación profunda en México y el mundo, un paradigma que está destruyendo lo mejor que tenemos como seres humanos al mejor precio, destrucción de los valores, la destrucción a la madre tierra… esta canción la hicimos en nuestro primer disco, tiene ese significado profundo a la protección de naturaleza y no violencia a las mujeres’ y se refería a “Mujer”.

Sonaría el “Quinto Patio Ska”, “Ya Lo Pasado Pasado” de José José después de una sesión de limpia energética; nos invitarían a echarnos una pancita con Lalo Guerrero y el Tun Tún con “Los Agachados”; en “El Tieso Y La Negra Soledad” vimos a su esposa Moyenei y a los hijos de todos los Malditos; recordamos a aquellos oradores narra historias de un México antiguo, porque ‘dichosos los poetas pobres, de ellos será el reino de los cielos’ como “Don Palabras” y cerrando con “El Cocodrilo” taxi de los cincuentas.

Un intermedio y lo que esperaban todos vendría como un terremoto, así como el trágico efecto natural que azotó a México en 1985 y que causaron que la Maldita Vecindad naciera en el barrio de Santa María La Ribera.

La grabación anunciando la llegada de “Pacuco” y el lugar se cimbraría, de inmediato un llamado a No Más Sangre en nuestra ciudad con “Un Poco De Sangre” donde se recordaba que fueron de los primeros en hablar sobre los que nadie hablaba como los niños que piden dinero para vivir y “Toño”, esa canción dedicada a los artistas callejeros.

De pronto el escenario sería invadido por un faquir, un tragasables come fuego y que cargaba en sus orejas unas pesas, sí, él era el gran “Solín” el machetero y vendedor de amor, esto mientras alrededor de la Carpa otros artistas del fuego hacían lo propio al ritmo del sax. Éxtasis total en el lugar que se calmaría por un momento solemne, de charol lustrado que solo los bailarines de cepa tendrían permitido estar en la pista de baile; una pareja de pachucos con sus damas y en el centro del recinto, una bailarina en un aro se levantaba para adornar el escenario, que en sus pantallas tenía las letras en rojo, Kumbala Bar, el reproche al sol y la aceptación a la noche en “Kumbala”.

Un alto, un siga, un alto mientras arlequines en zancos bailaban al compás de “Un Gran Circo” y la fiesta a los amigos de la colonia, los que se van, los que se quedan y que dejan huella en “Pata De Perro”. Una invitación a consumir productos nacionales y naturaleza para que no te pase lo de “Crudelia”, el foráneo que llega a una urbe abrumadora en “Mare” con todo y Bomba dedicada a los presentes y el adiós, su versión a un artista que ellos fueron de los primeros en reconocer su legado y que fueron criticados severamente por lo mismo y ahora, muchos le hacen cover y se suben a tren, “Querida” de Juan Gabriel.

Así fue la fiesta de El Circo, un álbum que ya tiene canciones que han dejado de ser de la Maldita Vecindad y han pasado a ser del dominio popular, con frases que siguen vigentes años después y siguen doliendo.

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Andre Dulché

Comunicólogo, maestro pokémon nivel medio, adicto a juegos de peleas, cómics, sci-fi y NFL Fantasy

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