Los Daniels – Se Renta Cuarto Para Señoritas

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En 2007 yo estaba en el último año de secundaria. Lo mismo escuchaba hard que heavy, thrash, punk, ska, alternativo, rap o glam y a todo le decía ‘rock’. Me cagaba la escena, pues leía La Mosca en la pared, editada por Hugo García Michel. Entonces aparecieron un montón de discos en español (la mayoría nacionales) que cambiaron mi percepción de todo.

Se Renta Cuarto Para Señoritas, el debut del quinteto capitalino Los Daniels es uno de tantos. Éste nació hace 10 años después de una pedilla entre amigos mientras echaban unas sesiones de improvisación en el estudio de René (guitarrista). Después, en honor al encuentro histórico y a la bebida acompañante, Ismael (Voz), Rasheed (batería), Poncho (bajo) y Carlos (guitarra) decidieron apodarse y continuar el proyecto.

“Te Puedes Matar”, la mejor del elepé, se convirtió en un clásico a lo largo y ancho de la república mexicana. En mi colonia todos la conocían, lo mismo en mi escuela, los weyes que siempre ganaban las retas del parque la cantaban, en la radio sonaba con frecuencia, los chavales se la dedicaban a sus exnovias, las bandas no paraban de coverearla. Me sorprendió su no inclusión en los conteos Reactor de 2007 o 2008. “Pinche estación eriza”, me decía.

El sonido crudo, estruendoso, te penetra el corazón. Las guitarras fueron rasgadas con violencia, el riff parece salido de las manos del Kurt Cobain en Nevermind y el solo fue interpretado con odio. Deprimente la onda, para que me entiendan.

La tristeza adolescente, la confusión al no saber hacia dónde dirigir mi vida y lo frustrante que resulta hacerte de un estilo propio lo encontré en forma de canciones dentro de una cajita con una cama vista a través de una mirilla como portada.

“Escaparme De Aquí”, “Hazme Daño” y “Lo Que Fui Ayer” son igual de escalofriantes. ‘Siento tu veneno, me haces prisionero. Qué no ves que me convierto en quien no quiero ser’. ‘Reviéntame las venas de los ojos… desángrame… calienta mi obsesión’. ‘Mataste nuestra fe, ahogaste todo mi
ser’. Son algunas frases que lo confirman.

“Ficción”, “Todo Se Acabó” y “Dejemos Que Baile” son un poco más rítmicas, movidonas, para el desmadre. Las liras mantienen el estatus melancólico, pero se enganchan en una guerra de riffs, un diálogo que pronto se vuelve discusión por la fuerza natural de su interpretación.

Por otra parte, la potencia, lo que termina por violentar los temas viene de los hirientes golpes de tambor y unos intempestivos cambios de ritmo en platillos. Pero no olvidemos que el orden y coherencia, lo que une todo, son las 4 cuerdas gruesas que se mantienen al fondo a veces, pero que en otras se levantan hasta lograr su estrellato.

La voz se cuece aparte. No es un cantante prodigio, pero se revienta las cuerdas con tanto sentimiento que puso en sus interpretaciones. De pronto es serena y apesadumbrada como en “No Estaríamos Aquí” o “Cuando En Su Reloj Falló”, pero en otras se vuelve loca, desgarra, hierve.

Nunca había escuchado algo parecido en el rock mexicano. Quizás Guillotina, Dildo, Yokozuna o San Pascualito Rey tienen algo de los tintes góticos y grunge parecidos que rescatan Los Daniels para construir sus estructuras, pero sin la brillantez ni los huevotes que caracterizan las nueve composiciones del CD.

El resultado final se disfruta de la primera y hasta la última pieza. La experiencia es una vuelta a la increíble adolescencia, un vistazo a nuestro primer fracaso en el amor, revivir el odio que una vez sentimos por todos o hacia todo, pero sin el sentimiento de querer desmadrar todo como en el punk o la sensación de querer cortarte las venas como los emo. El mejor y único buen disco de su carrera.

Las mejores: Te Puedes Matar, Todo Se Acabó, Cuando Su Reloj Falló.

10 Pólvora Rocks!!
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Gustavo Azem

No soy guapo como Brad Pitt ni simpático como Chespirito. Periodista de oficio y profesión. Hijo de Dios.

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