12 joyas que nos dejó el Wrestlemania Weekend

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Ya hablamos de las luchas, del ambiente y del espectáculo, pero el Wrestlemania Weekend es más que eso; este fin de semana se trata de vivir la lucha libre junto a gente de todo el mundo, pasar un buen rato y volver a casa con anécdotas y memorias que perdurarán por siempre. En esta nota recopilamos algunas joyitas que tal vez las cámaras no hayan captado, pero que hicieron todavía más especial este fin de semana de Orlando.

Neville nos odia

Neville es el rudo #1 de la WWE, ya no me queda ninguna duda. En el conference call que tuvimos previo al fin de semana, nunca rompió personaje, estuvo malhumorado y hasta le andaba casi mentándo la madre a algunos periodistas. Lo poco que le vi el fin de semana, nunca quitó la cara de pocos amigos y la prueba está en la siguiente joya que nos dejó durante su sesión de fotos y autógrafos en el Axxess:

Marty’s Wasted

Podríamos decir que el Wrestlecon Supershow es la máxima fiesta de la lucha indie y por ello tuvimos una batalla real llena de sorpresas como Hurricane Helms, Colt Cabana, 2 Cold Scorpio y el ex-compañero de Shawn Michaels hace tantos años: Marty Janetty. Marty fue el último en entrar a la batalla real pero fue tal vez el que más llamó la atención, pues claramente estaba ebrio. Muy, muy ebrio. Marty subió al ring de manera cómica, tambaléandose por todos lados, pero nunca dejando de sonreir. Era claro que el ex-Rocker no sabía lo que estaba haciendo y el público inmediatamente comenzó hilarantes cánticos de ‘Marty’s Wasted’ que duraron hasta que Gangrel lo sacó de la contienda.

No lo intentes en casa, pero sí en las gradas

En lo que esperábamos pacientemente para el inicio del pre-show de Wrestlemania 33, un macho alfa en el público disfrazado de Stone Cold Steve Austin decidió comenzar su propio espectáculo y con ayuda de su amigo vestido de referee, comenzó a luchar contra otros fanáticos disfrazados. El público siguió, gritó y coreó la acción que hasta fue más divertida que un par de luchas del cartel de Wrestlemania.

Uptown Funk

En medio del torbellino de éxtasis que fue la lucha 5 vs. 5 entre Team Ricochet y Team Ospreay, súbitamente comenzó a sonar ‘Uptown Funk’ de Bruno Mars y de inmediato los diez luchadores decidieron frenar las hostilidades para comenzar una épica batalla de baile, en la que todos tuvieron chance de mostrar su mejores pasos, incluyendo al referí y a un renuente Drew Galloway, que después de mover el bote, decidió resumir la violencia a base de cabezazos.

Bonus:

Pero esa no fue la única batalla de baile que tuvimos el fin de semana, no señor. Durante una sesión de Axxess, The Brian Kendrick, Rich Swann y hasta el referí le sacaron brillo al cuadrilátero con deslumbrantes pasos de baile, creando un momento inolvidable para los que nos encontrábamos presentes. Y es que no todos los días ves a The Brian Kendrick salirse de personaje para aceptar un reto de baile tan tremendo.

Beach Ball Mania

El Monday Night Raw después de Wrestlemania es siempre una fiesta en la que los más fervientes fanáticos WWE de todo el mundo se juntan bajo un mismo techo, creando una fiesta de gritos y energía. El año pasado, a alguien se le ocurrió sacar una pelota de playa a la mitad de la lucha, desatando la locura y las risas. Pero este año no fue una pelota, fueron decenas de ellas las que rebotaban por todo el Amway Center mientras fanáticos reían, jugaban y hasta le cantaban a los objetos. Escuchamos ‘Hey, we want some Beach Ball’ al estilo Bayley, ‘Beach-Ball-Beach-Ball’ al estilo Lucha Dragons y finalmente todos los fanáticos presentes comenzaron a gritar ‘Beach Ball Mania’. Naturalmente el hombre más inteligente del mundo Chris Jericho, aprovechó la locura y durante un promo backstage, hizo mención del fenómeno Beach Ball Mania, obteniendo una ensordecedora ovación del público.

En Smackdown Live también aparecieron las pelotas de playa, pero ya había unos rudos en el público que se encargaban de atraparlas y poncharlas, sucesivamente recibiendo cánticos de ‘Asshole‘ por parte de los demás fanáticos.

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Dana Brooke es un amor

Aunque no sea tan popular y los escritores no sepan que hacer con ella, Dana Brooke es una luchadora ejemplar cuyo progreso ha sido notable y que en la vida real, es una auténtica dulzura. El ejemplo más reciente, nos lo dio en Axxess cuando recibió de esta manera a una fanática discapacitada:

Delete! Delete! Delete!

Tal vez lo más divertido de ser fanático de esta hermosa industria, son los cánticos: la maravillosa manera que tenemos de expresar repudio o amor hacia algo que pasa en el cuadrilátero. Este año el premio al cántico más popular estuvo muy disputado entre dos: el ‘Delete’ que Broken Matt Hardy popularizó y el grito de ‘Ten‘, obra del ‘Diez Perfecto’ Tye Dillinger. Durante el #RawAfterMania, Sheamus y Cesaro se llevaron una grata sorpresa cuando hicieron erupción ensordecedores y pegajosos cánticos de ‘Ta Ta Ta Sheamus and Cesaro’ por todo el Amway Center (y que siguieron hasta las celebraciones en los bares). Los tradicionales ‘This is Awesome’ y ‘Holy Shit’ sonaron varias veces a lo largo del fin de semana y cánticos del tema de Shinsuke Nakamura se escuchaban hasta en los baños. No puede faltar las divertidísimas batallas ‘Let’s Go Cena/Cena Sucks’ y el ocasional grito cotorro que se escuchaba por aquí y por allá: desde ‘You F%$ked Paige‘ dirigido a Xavier Woods hasta los bellos ‘Shut the F%$k Up‘ destinados a torpes fanáticos haciéndose los chistositos.

Baby Bálor

Ver a adultos disfrazados de sus luchadores favoritos es siempre un placer, pero cuando un padre disfraza a su hijo, ya se llega a otro nivel de orgullo. Durante la sesión dominguera del Axxess, Finn Bálor estuvo firmando autógrafos y tomándose fotos dentro de la Cámara de Eliminación; había muchísima gente que llegó muy temprano para comenzar una larga fila, pero de todos los asistentes, nadie llamó la atención más que un pequeño niño disfrazado de manera impecable como Finn, con bodypaint, rodilleritas, headband y toda la cosa. Es más, me atrevería a decir que fue el mejor disfraz que vi en todo el fin de semana. El verdadero Bálor naturalmente se tomó todo el tiempo del mundo para tomarse fotos junto a su pequeño fanático, haciendo poses en el piso y toda la cosa. Fue una cosa verdaderamente adorable.

Un fin de semana de récords

Con tanta gente reunida no es de extrañarse que la WWE haya roto todo tipo de récords durante el fin de semana: el Camping World Stadium (o Citrus Bowl) rompió su récord de asistencia al meter a 75,245 fanáticos, recaudando una cantidad sin precedentes: 14.5 millones de dólares. La WWE también agotó entradas para cinco noches consecutivas de eventos, rebasando los 165,000 asistentes para Wrestlemania Axxess, el Salón de la Fama, NXT Takeover: Orlando, Wrestlemania 33, Monday Night Raw y Smackdown Live. Además, la WWE Network alcanzó un récord de 1.95 millones de suscriptores, que vieron 22.5 millones de horas de contenido durante la semana de Wrestlemania 33 y encima de todo, ventas de mercancía generaron 3.7 millones de dólares en ganancias, siendo el año de mayor recaudación solo detrás de la pasada edición en Dallas

Enter Sandman

Una de las grandes sorpresas del Wrestlecon Supershow fue la aprición de la leyenda ECW: el Sandman, quien con cigarro, chela y palo de kendo en mano, navegó por todo el público que cantaba eufóricamente ‘Enter Sandman‘ para finalmente llegar al ring, darle un palazo a Joey Ryan, cubrirlo y arrebatarle el DDT Ironman Heavymetalweight Champiobship.

Un lenguaje universal

Es asombroso el poder que tiene la WWE para unir a personas de todo el mundo. Durante un fin de semana, no importó la nacionalidad o etnicidad, todo estabamos reunidos con un mismo propósito: presenciar el espectáculo más grande del planeta. Australianos, escoceses, ingleses, irlandeses, hindús, hondureños, panameños, argentinos, españoles, alemanes, canadienses, chilenos, en fin… durante este viaje podías conocer personas de todas partes del mundo, compartir experiencias y hacer amigos. El lenguaje no era barrera, la WWE es el idioma que todos hablabamos.

La magia indie

Cuando de lucha se trata, no hay competidores que se entreguen más dentro de un cuadrilátero que los independientes y este año tuvimos más de una docena de shows indies por todo Orlando: Progress, Chikara, RPW, Wrestle Circus, Shimmer y otras empresas de lucha nos ofrecieron inolvidables carteles que luchísticamente opacaron todo lo que puso la WWE. Pero lo más bonito de estos espectáculos es la interacción con los luchadores, pues en cualquier punto del show te puedes salir un momento y ver en los pasillos a luchadores vendiendo su propia mercancía o tomándose fotos por unos cuántos dólares: Angélico vendiendo sus playeras junto a una maceta, del otro lado Will Ospreay y su novia atendiendo a una fila de emocionados fanáticos, mientras Jeff Cobb vende sus playeras de Matanza a unos cuantos metros y junto, Marty Scurll poniéndole su Campeonato de TV ROH a un fanático para tomarse fotos. Hay algo hermoso en ver una lucha inolvidable, salir al pasillo y poder estrecharle la mano o hasta apoyar económicamente al hombre o mujer que acaba de arriesgar su vida por tu entretenimiento.

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Ayatollah del Rock and Rolla, sobrino de Dario Cueto, Straight Edge, amante del cine, la lucha libre y los gatos.

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