Deep Purple – InFinite

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Se ha rumorado mucho que estamos viendo lo último de Deep Purple, tal vez contagiados por el adiós de Black Sabbath han decidido colgar las botas pero, sí adivinaste, dejando un último disco en InFinite y giras como el Hellfest donde serán headliners y un tour a nivel mundial como amerita su larga y exitosa carrera.

Deep Purple ha pasado por varios momentos, los dos más marcados son con David Coverdale (ahora Whitesnake) en las voces y que hasta hoy se mantiene como un roble en voz y presencia en el escenario y la de Ian Gillan, quien para las nuevas generaciones es al único que han visto y por ende, el más representativo aunque salga a tocar en pijama y en varias ocasiones, con pocas ganas. Pero el común denominador real del éxito de la banda se llama Ritchie Blackmore (el mismo de Rainbow y mil proyectos más) como compositor y guitarrista; es uno de los genios del rock.

Pero también es cierto que los genios llegan a cansarse y se enfoquen a hacer otras cosas o de plano, dejar el trabajo a otros, es válido, nadie hace todo perfecto y menos con tantos discos grabados en tu vida pero aquí se nota su falta en la composición y a diferencia del último legado que tenemos de Black Sabbath este no es el mejor de las despedidas.

InFinite era de esos discos que uno esperaría como broche de oro, la neblina morada debería apoderarse de tu reproductor, tu cuarto y tu mente, pero no es así, es un Deep Purple con mucho sonido retro pero la voz de Gillan, notablemente cansada y un tanto desganada, aunque seamos honestos, también hay buenos momentos.

Time Of Bedlam” es ‘políticamente incorrecto’, ‘poco antes visto’ son unas frases de un Gillan robot dando arranque a la mejor canción del disco, esas que escuchas una y otra vez (tal vez porque lo demás no está a su altura y lo soltaron de inicio). Mandándonos al mismísimo infierno, con un teclado de Don Airey que nos recuerdan lo hecho por el fallecido Jon Lord en “Highway Star”, alucinante y que se llevan la canción junto con los arreglos de las seis cuerdas de Blackmore, de inframundo.

Las esperanzas a los siguientes tracks son muy altas, ese inicio no lo veíamos en mucho tiempo en bandas de su generación y “Hip Boots” no lo hace nada mal, más hard rock, influencia clara de blues sin dejar la psicodelia y un buen fraseo diciendo ‘so cool’. “All I Got Is You” mata toda la emoción anterior, es lo que los adictos llamarían el bajón; si bien tiene beats alegres es canción de relleno y no ameritaba ser un sencillo como pasó.

Mucho piano cantinero, como una película con escenas de noche en bares lleno de excesos en Estados Unidos pero de ya veteranos como Morgan Freeman y Robert De Niro, así se puede identificar “One Night In Vegas”, alma vieja que en los años setenta hubiera sido buen track sobre todo por sus solos en piano, teclado y guitarra; ahora suena hasta nostálgico y caprichoso.

Get Me Outta Here” mejora lo anterior; más oscuro, más rockero, buenos coros a medio tempo y sobretodo, se nota buen acompañamiento de cada uno y por fin el bajeo fuerte de Roger Glover llenado la canción.

¿Cómo sabes que los años no perdonan? Cuando escuchas “The Surprising”, el momento de realidad en la voz de Gillan, sin arreglos y dejando ese sentimiento de reconocer que siguen en el camino y con ganas pero tampoco luce nada bien, menos cuando ves contemporáneos como Klause Meine de Scorpions en gran nivel y hasta Ozzy sonando mejor. Aquí vale la pena la parte del solo de batería por parte de Ian Paice; una canción que llegó años, muchos años después a Deep Purple.

Johnny’s Band” es otra de las canciones relleno, que ojalá no toquen en vivo o uno entrará en coma, más si esta le quita espacio a alguna oda setentera; es sencillamente aburrida. “On Top Of The World” mejora bastante el ritmo del disco, el Deep Purple de ahora luce mucho más cuando las guitarras se ponen potentes y no le deja tanta relevancia a Gillan, ocultan defectos con buenos riffs, es otro track que merece ser escuchado con todo y su momento de película futurista de cine B de los setentas. Siguiendo esta odisea espacial llega “Birds Of Prey” como si fuera de un disco temático a la Roger Waters pero es floja, se hace lenta y sin nada que hacer contra tracks como “Time Of Bedlam” y “Get Me Outta Here”.

Ahora, también hay gratas sorpresas como su versión al éxito de The Doors, “Roudhouse Blues” con un poco de psicodelia y armónica, sin la explosión de la voz como le haría el Rey Lagarto pero bastante bien ejecutada.

Con una entrada a la “California Girls” con David Lee Roth arranca “Paradise Bar” que no está incluida en el disco regular, más bien es un special bonus y que merecía estar en el original en lugar de al menos cuatro canciones que no volverás a escuchar. Buena canción, a secas pero buena.

El final del disco trae “Uncommon Man” que es un tema instrumental, muy de ópera rock llena de progresivo, altibajos en el riff y que los amantes de bandas como Yes, King Crimson, Alan Parsons y Dream Theater sabrán apreciar; si no te gusta el progre, te querrás volar los sesos. Y dos temas en vivo, “Hip Boots” desde un ensayo visto de la toma de Ian Paice y el clásico “Strange Kind Of Woman”, la vieja confiable.

InFinite de Deep Purple es un disco con muchos altibajos, no será de los que más escuches en el año y tal vez solo mantengas las que más te gustan (obviamente “Time Of Bedlam” estará ahí) pero escuchar seguido el disco completo, eso lo dudo mucho. Los fans de Deep Purple merecían más, ¡merecíamos más!

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6.0 Merecíamos más, mucho más
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Andre Dulché

Comunicólogo, maestro pokémon nivel medio, adicto a juegos de peleas, cómics, sci-fi y NFL Fantasy

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