¿Dónde estabas cuando mataron a Superman?

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“La última vez que inspiraste a alguien, fue cuando estabas muerto.”

Batman, Crisis en las Tierras Infinitas

1992, no solo fue el año en que se firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) entre Estados Unidos, México y Canadá, también fue el año en que DC Comics, recurrió al viejo y conocido truco de matar a un personaje para salvarlo de la cancelación, con uno de los eventos que marcó la historia del Hombre de Acero, al publicar La Muerte de Superman, saga que inició en Superman: The Man of Steel #18 de diciembre de ese año. También fue el año que Europa celebró el V centenario del descubrimiento de América y Sevilla preparó sus mejores galas para la Exposición Universal con el lema “La Era de los Descubrimientos”.

La industria editorial del cómic, pasaba por una de las peores crisis de su historia, las ventas eran cada vez menos, ante ese escenario DC Comics, decide hacer una vez más el truco de matar a uno de sus personajes insignia, jugada arriesgada pero eficaz para salir del bache y de paso acabar (temporalmente) con el fantasma de la bancarrota.

En una época donde no había internet ni redes sociales, La Muerte de Superman se dio a conocer alrededor del mundo a través los medios electrónicos tradicionales, de inmediato atrajo la atención de encabezados y espacios informativos de cadenas como ABC, CNN, NBC, incluso Televisión Española y Televisa.

El argumento se desarrolla a través de los diferentes títulos de Superman (Superman, Superman: The Man of Steel, The Adventures of Superman y Action Comics) así como de Justice League of America número 69. El villano y asesino es Doomsday, ser de origen desconocido (más tarde en la miniserie Cazador/Presa (1994) descubriríamos que tiene un origen kriptoniano) despierta y sale de su prisión subterránea para destruir toda forma de vida a su paso, por lo que el último hijo de Kriptón deberá detenerlo a cualquier precio, incluso si pone en peligro su vida.

Una derrota para la Justice League, dolorosas consecuencias para Supergirl, la destrucción del Proyecto Cadmus, son sólo algunos de los hechos que acontecieron en esta saga que marcó un parteaguas en la historia del cómic contemporáneo.

El clímax de la saga llega en Superman #75, de enero de 1993, número que batió record de ventas al agotarse a unas horas de su salida, colocándose como el ejemplar más vendido de todos los tiempos, al alcanzar la cifra de más de tres millones de copias vendidas, sólo en los Estados Unidos.

Se trata de la icónica portada, donde aparece la capa de Superman como si fuera una bandera hecha jirones sobre un montón de escombros, con un póster desplegable en la parte final para la edición regular y donde la edición de lujo venia en una bolsa negra con el logotipo del Hombre de Acero ensangrentado, la cual incluía una banda negra para colocarse en el brazo, ambas iconos de la última década del siglo XX.

Ya montados en la atención mediática, en lugar de invertirle a contratar mejores escritores, DC toma la pésima decisión de seguir sobreexplotando el tema y se aventó la puntada de publicar A World Without Superman, The Return of Superman y Reing of Supermen, donde (obviamente) Superman resucita, hecho que repercutirá en el personaje hasta ahora.

Tuvo su videojuego, además de una obra, escrita por Roger Stern (The Death and Life of Superman), en 2007 Warner Bros haría una película animada dirigida por Bruce Timm. Sin olvidar la pésima versión que nos dio Zack Snyder en Batman vs Superman: Dawn of Justice. Donde en lugar de un letal experimento genético, capaz de matar al Hombre de Acero, Doomsday parece una tortuga ninja con esteroides.

Esta saga fue de las primeras en publicarse en México, por la desaparecida Editorial Vid, con características inusuales en la época: solo 6 meses después de su salida en EE UU, con una calidad de impresión bastante buena y respetando el formato original.

Lamentablemente también fue el inicio del jugoso negocio de la especulación, donde el acaparamiento y no la calidad artística le impusieron el precio, a un lector inexperto acostumbrado hasta ese momento a comprar sus cómics en un puesto de periódicos y no en una tienda especializada. ¿Y ustedes donde estaban cuando mataron a Superman?

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About Author

Roger Muñoz. Sibarita, irónico e irreverente, Comunicólogo de profesión, texto-servidor por accidente. Converso al “Indie” desde el 2009 después de vivir una experiencia místico-digital. Audiofilo de closet. Lector compulsivo de libros; amante del rock, el jazz, el cine, los cómics y la ópera. Otaku retirado y Japonfílico rehabilitado. Su alter-ego “starcat” a veces piensa por él.

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