La noche de Mägo De Oz (Arena CDMX)

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Texto: Vic Lóto
Fotos: Erick Padrón

Mägo de Öz ofreció una noche mágica de fiesta, nostalgia y sinfonía este sábado 6 de mayo en la Arena Ciudad de México con su show Diabvlvs in Opera.

Desde un día antes había fans de los españoles acampando para lograr estar lo más cerca posible de los españoles y este nuevo show que ofreció la oportunidad por vez primera de disfrutar junto a una orquesta sinfónica, en este caso la Sinfonietta de la Ciudad de México, las mejores rolas del amplio repertorio de Mägo de Öz.

Como en conciertos anteriores, los asistentes que esperaban paciente su ingreso a la Arena, entre cantos, abrazos y chelas, fueron accesando de poco en poco entre una multitud. El momento estaba más cerca, el reloj marcaba las 9 pm y la energía comenzaba a emanar de los asistentes. El escenario estaba enmarcado por un gran detalle en color rojo en donde se observaban los rostros de Txus, Carlitos, Moha, Frank y Zeta, entre calacas, guitarras y espinas: dos grandes cortinas negras con la inscripción de Diabvlvs in Opera, aguardaban cerradas impidiendo ver qué nos esperaba detrás de ellas.

Las luces se apagaron y las voces se encendieron: un estrépito inundó a la Arena Ciudad de México y las cortinas se abrieron…bueno, realmente una se cayó, pero por fin quedaba descubierto un escenario de dos pisos en donde abajo se encontraba Mägo de Öz y en la parte de arriba, maquillados del rostro como calaveras, la Sinfonietta Ciudad de México lista para comenzar esta gran noche: el impacto de tal escenario se hizo sentir con los gritos enardecidos de los asistentes.

Los primeros arreglos presentaban “Dies Irae” del álbum Gaia III: Atlantia, el público se mostraba ansioso y feliz: brincos y gritos mientras cantaban al unísono “no te olvides de mí, ahora voy hacia un lugar en donde no existe el miedo, donde no vive el adiós”. La piel enchinada ya auguraba un concierto espectacular con un gran setlist.

Inmediatamente, y sin dar un respiro a los emocionados asistentes, “Diabulus in Musica” desgarró la garganta de los fans, quienes entre llamaradas recibieron a la canción opacando la voz de Zeta. Paty Tapia se lució como en todas sus presentaciones haciendo gala de una potente interpretación: “Oh señor, rey de la tristeza, ángel del dulce dolor: bebe la hiel de mi boca, blasfema ven y hazme el amor”.

“¡Buenas noches México!” exclama Zeta, para darle un respiro a los agitados presentes. Con unas cuentas palabras encendió la Arena diciendo: “Mägo de Öz sois vosotros”, para así comenzar con una canción que hacía mucho no se escuchaba en México: “Alma”. La orquesta se une al desmadre y comienzan a matear desde arriba, alentando más los ánimos que ya estaban más que encendidos: “Mi alma hoy quiere volar, ser agua, ser brisa del mar, y ser la flor que en tu jardín trepando llegue hasta ti”. Zeta se dirige al público mexicano para terminar con la última estrofa: “Mi alma hoy quiere volar, romper cadenas y soñar… y con tu voz y oírte hablar me llevo amor, me llevo paz”.

Los gritos incesantes de los asistentes fueron un constante agradecimiento por apapachar el alma de los fans más antiguos. “Estoy seguro que esta noche será inolvidable”, sentenciaba lo que fue un concierto de 2 horas y media con un setlist como hacía mucho no presentaban en México. Como ya se sabía, tenían preparado un show con invitados y sin más que perder, Zeta presentó a Anono que los acompañó en las percusiones y a Manuel Seoane en la guitarra acústica, para continuar con “Sueños Dormidos canción escrita por Txus para su abuelo con alzheimer.

Entre silencios, nos preguntábamos ¿cuál rola seguiría, a qué hora saldrá Leo Jiménez? Y en la incertidumbre y la obscuridad, se pudo divisar sobre el escenario un piano del que se adueñó Javi Díez para estremecer a la Arena con una de las canciones más melancólicas de Mägo de Öz: “Siempre”, que le robó algunas lágrimas a más de un asistente.

Paty se adueñó del escenario para cantar “Mercedes Benz” de Janis Joplin, después sonó “No Pares (de oír Rock and Roll)”, y todos nos pusimos a bailar y brincar al ritmo de “A Costa da Morte”, mientras en el escenario un grupo de danza también bailaba.

De una silla emergió Zeta para continuar con “Gaia”, cuya entrada fue acompañada de vitoreos y gritos que cada vez se desgarraban más de la emoción. Al unísono se escucha un “nara na na, nara nara na na, nara nana na” y de nuevo la voz de Zeta queda en segundo plano y los presentes nos encargamos de cantarla con el puño cerrado, para después comenzar a bailar y brincar impulsados por cada ritmo de “Gaia”.

Una proyección de la trayectoria de la banda nos hacen cantar cada cacho de canción, la única vez que escuchamos un fragmento de “Molinos de Vientos”: “sin vosotros seríamos silencio”, cierra el video . Toca el turno a “Ilussia” donde por unos momentos podemos ver la gran cabeza de payaso sobre el escenario, después, en voz de Txus escuchamos “La Rosa de los Vientos”, y al finalizar “Hechizos, Pócimas y Brujería”.

Unos extraños cubos son colocados en el escenario, en donde se posan un par de ángeles negros. Es uno de los momentos más esperados por muchos: “La Cantata del Diablo” ha comenzado, y por si fuera poco, la gran voz de Leo Jiménez se hace presente con una interpretación potente, viva, contundente. Vemos performance sobre el escenario; un grupo de gaitas y una batalla de voces entre Zeta, Paty y Leo ya hacia el final de la canción. Entonces nos volvimos más blasfemos y no hubo alma que no recitara “El Salmo de los Desheredados” que se proyectaba en la pantalla, mientras una cruz invertida contorneada de rojo se posaba sobre el escenario.

“La Costa del Silencio” vuelve a convertir en una fiesta de baile y brincos la pista de la Arena, para encaminarse a la última canción de la noche: “Fiesta Pagana”, que es coreada y bien recibida por todos los asistentes con gran fuerza y el puño en alto. Para continuar con esta fiesta se hace presente en el escenario un antiguo amigo de Mägo: La Súper Polla, quien no deja de bailar y de pasearse por el escenario.

Algunos desoncertados por lo que acaban de presenciar, otros incrédulos porque se van sin tocar su himno, y otros con los rostros inundados en felicidad y sudor, muestra de la fiesta tan intensa que nos hicieron vivir los Mägo de Öz.

Y a pesar de que hubo fallas en el sonido, y más precisamente en las voces, fue un gran concierto que valió hasta el último centavo. Una producción digna de la grabación de un DVD y un público que se entregó totalmente al legado que Mägo de Öz ha creado.

Ahora sí, es momento de ver toda la galería:

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