Paramore – After Laughter

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Paramore ya estrenó su quinto material de estudio After Laughter que ya divide opiniones entre los “parawhores”. Hay quienes piensan – ¿qué pasó, Paramore? antes eras chévere – y quienes les besarían los pies aunque hubiesen pisado el género pop. Sí, pop.

No hay que juzgar el hecho de que una banda quiera experimentar un nuevo sonido. A lo largo de la historia, muchas lo han hecho y les ha funcionado, haciendo incluso al material mucho más trascendental, hay otras que simplemente se reciclan a sí mismas. Pero en este dilema, cualquiera actuaría diferente, en todo caso, sería una condena que la banda aburriera o aturdiera nuestros tímpanos (por fa, no lo hagan).

After Laughter sin duda explora facetas en los integrantes que no conocíamos, como Hayley Williams (voz) con una voz más dulce en varias de las piezas. En producción de Justin Meldal y Taylor York (guitarra), nos acercan al género indie y el evidente pop, con influencias de bandas como Vampire Weekend, e incluso más clásicas como Blondie, que también sacó disco recientemente.

La temática del nuevo disco gira en torno a las dolencias del futuro por venir; problemas, malas decisiones, relaciones rotas, entre otros pesares de las experiencias vividas por sus miembros, y de una historia que se repite. Las salidas de sus exmiembros y la problemática que conlleva seguro inspiraron este inesperado y tardío álbum.

Empezamos con “Hard Times”, el tema que abre las puertas a este álbum y primer sencillo. Desde aquí supimos la dirección que Paramore iba a tomar en este nuevo material. Recurre a sonidos ochenteros como los sintetizadores, efectos vocoder y mezcla de percusiones. Este tema nos habla de la incertidumbre por los problemas futuros (algo así como “ahí te va la buena y lo que te falta”).

“Rose-Colored Boy” es todavía más ochentero con un toque de época noventera, es ideal para caminar por la playa con tu “crush” (peor es nada) y nos cuenta que a veces hay gente más optimista que uno mismo. De los grupos actuales, se le podría comparar con el sonido de Haim.

El segundo tema a estrenar con todo y video musical, es el tercero del álbum, “Told You So”. Para mí, de las mejores canciones de este disco por su dinámica, los ritmos de batería cambiantes que acompañan los arpegios de guitarra. “Told You So” va de la mano con “Hard Times”, de los eventos desafortunados por las decisiones que tomamos, aunque nuestros cuates nos hayan advertido (“estas viendo y no ves”).

Damos un descanso y nos adentramos a la parte tranqui con “Forgiveness”. Esta balada nos habla de desamor y de no perdonar al desgraciado que nos hizo daño. Con un estado de ánimo todavía más tranquilo, el intro de “Fake Happy” parecería ser un interludio pero en el verso evoluciona y reflexiona sobre las apariencias, y que en ocasiones fingimos estar felices cuando no lo estamos, como en la casa de tu suegra.

“26” es la pieza acústica, con una guitarra y unos violines de ambiente; refleja el pesar del daño que puede causar la desilusión y que eso repercute a alcanzar nuestros sueños.

“Pool” es perfecta para realzar los ánimos y llega justo a la mitad del álbum. Se nota la influencia de Half Noise, banda de Zac Farro (batería). Contiene un riff pegajoso que recuerda a bandas como Foals, con loops bastante indies como lo haría Metronomy. Igualmente contiene esa sustancia popera, los acordes, las melodías de Hayley que distingue con una voz dulce que no habíamos escuchado en ella del todo, y un coro memorable. Cualquiera que la escuche correrá peligro en que lo cachen siguiendo el ritmo de esta canción. Me da la sensación de ser la mejor del disco. No duden en que sea un hit en la radio y la pongan hasta en el micro y demás transportes públicos.

Con “Grudges” claramente se nota el trabajo de Zac, los acentos entre compases, la batería, incluso podemos apreciar ligeramente su voz junta a la de Williams. En entrevista, Hayley habló sobre el sentimiento del reencuentro de esa amistad con Zac que se perdió de algún modo por su salida de la banda en 2010.

“Caught In The Middle” nos atrapa con una guitarra rítmica y una letra sobre la nostalgia; mientras que “Idie Worship” es la revelación de que casi nunca somos la persona que los demás creen que somos.

“No Friend” sí tiene un amigo. Fue realizada en colaboración con Aaron Weiss (mewithoutYou). Esta canción parece conectada musicalmente a la anterior, pero con un mood más ácido, es la “malévola” del disco. Aaron prácticamente declama sus letras sobre la base. Dato curioso: extrajo frases de canciones anteriores de Paramore para formar la suya.

“Tell Me How” cierra esta álbum prácticamente para recordarnos el agrio sentimiento que lo constituye en su totalidad. Con un piano en ocasiones y un ritmo más lento, pareciera una pieza para reflexionar frente a la ventana mientras llueve y lloras… lloras porque sabes que Paramore ya no va a ser el mismo.

Estoy seguro que con un poco más de distorsión y unos cuantos headbangs, estas rolas podrían ser rock/punk.

Para mi “gusto” el disco empieza con fuerza, termina algo lento. Después de darle diez vueltas al álbum empiezo a acostumbrarme a su nuevo sonido. No estoy hablando tanto del género, si no de la ejecución para conformarlo. A mi parecer es aceptable, memorable no tanto dentro del tipo de música, lo que admiro es la astucia de explorar y de haberlo hecho bien, 7 de 10.

Yo les recomiendo que lo escuchen gratis antes de comprarlo:

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7.0 Experimentan con nuevos sonidos
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Julian Trejo

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