La tragedia Benoit – A 10 años del suceso que sacudió al mundo de la lucha libre

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Esto no es un homenaje a Chris Benoit. Es un recuento periodístico de su vida, muerte y las consecuencias que tuvo en la industria de la lucha libre.

La lucha libre profesional es un espectáculo sin igual, es un arte en el que la lona es un lienzo que se va pintando a través de las habilidades atléticas y carisma de hombres y mujeres mientras un público observa, grita y abuchea, creando un proceso de retroalimentación con los artistas. Como en una buena película, serie de televisión u obra literaria, este espectáculo entre el bien y el mal es poblado por personajes de todo tipo; los luchadores y luchadoras crean un alter-ego, casi como si fueran superhéroes y nosotros como público podemos apoyarlos, odiarlos o hasta sentirnos identificados con ellos.

Semana tras semana vemos a estos seres atléticos poner su cuerpo en riesgo para entretenernos y con el paso del tiempo vamos involucrándonos emocionalmente en sus historias. A través de su arte, estos seres humanos son capaces de hacernos olvidar de los problemas de la vida cotidiana aunque sea por unos instantes; son seres humanos que de alguna manera han estado ahí para reanimarnos, hacernos sonreír y pasar un buen rato.

Pero hay algo mal. A diferencia de los personajes que vemos en un cómic, estos héroes y villanos no son indestructibles. Son seres humanos de carne y hueso, alejados de la perfección, cuyo cuerpo y alma se van desgastando con cada azotón, sillazo o golpe en la cabeza: un luchador debe acostumbrar su cuerpo al dolor, a salir noche tras noche y en el mejor de los casos, solo caer sobre su espalda en múltiples ocasiones. Eventualmente tantos años de castigo comienzan a mermar en ellos.

Cuando escuchamos la noticia de que un luchador ha muerto es como romper con la ilusión, con la fachada del ficticio mundo de la lucha libre; es despertar con la realización de que estas personas no son superhéroes inmortales, sino seres frágiles con debilidades. Es duro saber que alguien que tanta alegría nos ha brindado en nuestras vidas no lo hará más, pero es todavía más duro intentar comprender que esa persona nunca fue aquella que aparentaba en el cuadrilátero, sino un impostor, un ser rebasado por sus defectos y demonios.

El historiador más importante de este deporte, Dave Meltzer consideró a un hombre llamado Chris Benoit como uno de los mejores luchadores de todos los tiempos, tal vez entre el top 5; un luchador que destacaba por encima de otros gracias a su arduo trabajo y dedicación al arte, alguien que fue adoptado por el público como uno de ellos. Pero en realidad Chris Benoit no existe. No encontrarás mención de él en WWE.com. Aunque sus luchas se encuentran en los archivos de la WWE Network, si tecleas su nombre en el buscador, no encontrarás resultados.

Christopher Michael Benoit nació un 21 de mayo de 1967 en Montreal, Canadá. A temprana edad comenzó a entrenar para ser luchador profesional en el famoso ‘calabozo de los horrores’ de Stu Hart: una de las escuelas más duras, prolíficas y famosas de todos los tiempos. El lugar era perfecto debido a que su gran inspiración era un luchador llamado Dynamite Kid, renombrado estudiante del calabozo.

Chris Benoit aplicando un suplex alemán durante una lucha en Japón

A sus 18 años, Benoit debutó en Stampede Wrestling (la compañía de Stu Hart) y 4 años después emigró a Japón para entrenar en el dojo de New Japan Pro Wrestling. El entrenamiento en este dojo es uno de los mejores que puede recibir un joven luchador; es un lugar en donde no solo aprendes la mejor técnica, sino también desarrollas disciplina y valores indispensables para el resto de tu vida. Bajo los nombres de Pegasus Kid y Wild Pegasus, Benoit se convirtió en uno de los mejores luchadores junior (peso ligero) de Japón, ganando prestigiosos torneos y campeonatos. Durante este periodo, Benoit también luchó en México, ganándose el cariño de la gente debido a su intenso estilo.

La fama internacional ayudó a Benoit en su regreso a Norteamérica, siendo contratado por la ECW, lugar en el que adquirió el apodo de ‘Crippler’ (el paralizador) tras romperle el cuello accidentalmente a Sabu en los primeros segundos de una lucha. En el ‘95 Benoit fue contratado por la WCW, en donde se integró a un popular grupo llamado ‘The Four Horsemen’ junto a Ric Flair, Arn Anderson y Brian Pillman.

Tiempo después, Benoit inició una rivalidad con Kevin Sullivan, quien además de luchador era uno de los encargados de programar las contiendas de WCW. En la historia, Benoit se robaba a Woman, la acompañante de Sullivan, quien en la vida real era su esposa. Pero algo imprescindible en el mundo de la lucha es nunca romper personaje, ni dentro ni fuera del ring, por lo que Sullivan demandó que Benoit y Woman (cuyo nombre verdadero era Nancy Toffoloni) viajaran juntos como si de verdad fueran pareja para mantener viva la historia del programa. Sorpresas te da la vida: el acercamiento ‘por trabajo’ terminó convirtiéndose en realidad y pronto Nancy se divorció de Sullivan para casarse con Chris Benoit.

Eventualmente la WCW comenzó a derrumbarse por lo que Benoit finalmente saltó a la WWE junto a sus amigos Eddie Guerrero, Dean Malenko y Perry Saturn. En esos tiempos, la lucha norteamericana y especialmente la WWE era protagonizada por altos y musculosos luchadores. Con su 1.80m de estatura, Chris Benoit rompía con ese molde, luciendo particularmente bajito junto a muchos de sus colegas y teniendo deficiencias en el departamento del ‘micrófono’. Chris Benoit no te iba a hipnotizar con palabras en sus entrevistas, sino que utilizaba sus conocimientos adquiridos por todo el mundo para destacarse dentro del cuadrilátero.

Y es que Benoit se salió del molde desde el instante en el que comenzó a idolatrar a Dynamite Kid en vez de a su guapo, alto y sumamente musculoso compañero de equipo, Davey Boy Smith. Dynamite era bajo, intenso e inmensamente talentoso; Benoit imitó su estilo, agregándole todavía más ferocidad como una manera de compensar su estatura y legitimarse ante los fanáticos. Chris Benoit era brutal en el ring y su arduo trabajo le fue sirviendo para adquirir el cariño de fanáticos, quienes ignoraban sus deficiencias ‘carismáticas’ fuera del cuadrilátero para enfocarse en su impecable trabajo dentro del mismo.

Eddie Guerrero tuvo un camino similar al de su amigo Benoit. Ambos eran distintos al estereotipo que por años la WWE había establecido como el ‘luchador perfecto’, por lo que cuando finalmente se convirtieron en los campeones mundiales de la empresa, fue un momento inolvidable. El escenario fue el Madison Square Garden, el evento: Wrestlemania XX (2004). Durante la noche, Eddie Guerrero retuvo el Campeonato WWE ante Kurt Angle y en el evento estelar, Chris Benoit derrotó a Shawn Michaels y al invencible Triple H para finalmente coronarse Campeón Mundial Pesado. Después de la contienda, Eddie Guerrero salió al ring para celebrar con su mejor amigo mientras confeti caía del cielo y los fanáticos enloquecían. Acababa de suceder lo imposible: los dos inadaptados y bajitos luchadores estaban en la cima de la industria de la lucha libre. Fue un momento de en sueño… pero ya no existe.

Chris Benoit (izq.) y Eddie Guerrero (der.) celebran al final de Wrestlemania XX

En el año 2007, Chris Benoit ya era considerado uno de los mejores luchadores de todos los tiempos pero a sus 40 años, el ocaso de su carrera estaba cerca. Benoit fue colocado en ECW, una marca de la WWE que en ese entonces buscaba impulsar joven talento, es decir que Chris Benoit iba a ser la cabeza del programa, el experimentado veterano encargado de guiar a los luchadores más prometedores de la compañía.

El domingo 24 de junio, la WWE llevó a cabo un evento llamado Vengeance: Night of Champions. En el cartel destacaba una lucha entre Chris Benoit y CM Punk por el Campeonato de la ECW… pero la que algunos podrían considerar como contienda de en sueño, nunca llegó. Chris Benoit se ausentó del evento por razones poco claras y su lugar fue tomado por un joven John Morrison, quien se alzaría con el triunfo.

Pero, Chris Benoit nunca se ausentaba de eventos, mucho menos a sabiendas que en sus hombros estaba el futuro de un montón de jóvenes. Algo había pasado y aunque millones de fanáticos buscaban frenéticamente en Internet las razones de la ausencia de Benoit, nadie se podría haber imaginado los acontecimientos que estaban a punto de ser revelados y las ramificaciones que tendrían en la industria de la lucha libre profesional

El 25 de junio del 2007, policías entraron a la casa de los Benoit en Fayetville, Georgia y encontraron los cuerpos sin vida de Chris Benoit, su esposa Nancy y su hijo Daniel. No había señales de intrusos o sospechosos externos. Ese mismo lunes, la WWE canceló la emisión planeada de Monday Night Raw para transmitir un homenaje a la vida y legado de Benoit, con entrevistas y ediciones de video mostrando sus mejores momentos. Uno de los entrevistados fue William Regal, quien de manera inquietante solo quiso alabar su trabajo en el cuadrilátero, rehusándose a hablar sobre la ‘persona’ de Chris Benoit, sugiriendo así que podría haber más de lo que parecía alrededor de su muerte. William Regal es uno de los hombres más sabios en toda la industria y lamentablemente sus sospechas no estaban equivocadas. La terrible verdad sobre la muerte de Benoit comenzó a salir a la luz unas horas después.

El 22 de junio de 2007, Chris Benoit asesinó a su esposa Nancy. La ató y estranguló con una cuerda. Unas horas después, Chris estranguló a su hijo de 7 años, Daniel. El día domingo 24 de junio, Chris Benoit cometió suicidio utilizando una máquina de peso en su gimnasio. Una biblia fue encontrada junto a cada uno de los cuerpos.

La WWE inmediatamente eliminó de su página de Internet cualquier récord de la existencia de Chris Benoit y el martes, Vince McMahon apareció en el programa ECW para pedir disculpas por el homenaje transmitido el día anterior. El caso del doble homicidio/suicidio acaparó la televisión norteamericana, con expertos, amigos, compañeros y fanáticos intentando descifrar el misterio de lo que había pasado durante ese trágico fin de semana.

Los terribles crímenes sucedieron a lo largo de varios días. Nancy fue asesinada en la tarde del viernes entre 11AM y 1PM aproximadamente. Daniel fue asesinado el sábado en la mañana y Chris se suicidó en la tarde del domingo. Sí, Chris Benoit pasó casi dos días enteros en la casa con los cuerpos de su esposa e hijo.

Alrededor de las 3:30 PM del sábado, su colega, luchador y amigo Chavo Guerrero, recibió un mensaje de voz de Benoit, asegurando que se había quedado dormido provocando la pérdida de su vuelo a Texas (lugar en donde se llevaría a cabo Night of Champions). Cuando Chavo le marcó de vuelta a Benoit, éste se escuchaba cansado, mareado y solo repitió lo mismo del mensaje de voz.

Más tarde, Benoit contactó de nuevo a Chavo para decirle que ‘había tenido un día estresante debido a que Nancy y Daniel se habían intoxicado con alguna comida’. Poco después, Scott Armstrong (otro compañero de trabajo) recibió una llamada de Benoit para informarle que Nancy y Daniel estaban vomitando sangre.

¿Estaba tan enfermo Chris como para creer que podría librarse de sus acciones? ¿Creía que con excusas de intoxicación de comida y pérdida de vuelos podría librarse? o simplemente, ¿estaba en negación?

La casa Benoit, lugar de la tragedia

Más tarde, Benoit volvió a marcarle a su amigo para simplemente decirle: ‘Chavo, te amo’. Con el objetivo de facilitar el descubrimiento de los cuerpos, a las 5 AM del domingo, Benoit le envió a Chavo un mensaje que decía ‘Los perros están en el área cerrada de la alberca. La puerta lateral del garage está abierta’.

Fue hasta el lunes cuando, tras leer los mensajes enviados a Chavo Guerrero, oficiales de la WWE contactaron al departamento de policías de Fayette para inspeccionar la residencia Benoit. Por la tarde, la WWE fue informada que los policías habían encontrado los tres cuerpos sin vida.

Hasta el día de hoy, los detalles de la tragedia son poco claros. Recientemente Sandra Toffoloni, hermana de Nancy Benoit y una de las personas que vio con sus propios ojos la escena del crimen, compartió información con Chris Jericho en su podcast, Talk is Jericho.

De acuerdo a Sandra, el asesinato de su hermana no fue un accidente. No, Chris asesinó brutalmente a su esposa.

‘Para ser claros, fue verdadera ira. Él brutalizó a mi hermana’, declaró Sandra.

Reportes indican que Benoit ató a Nancy por los tobillos y muñecas, luego presionó su espalda con una rodilla mientras jalaba de un cordón atado a su cuello para asfixiarla. Nancy fue encontrada envuelta en una sábana. Reportes toxicológicos encontraron drogas en el cuerpo de Nancy, aunque todas consideradas normales para uso terapéutico.

Daniel fue asfixiado en su propio cuarto. El cadáver no tenía moretones, pero sí lesiones internas en el área de la garganta por lo que se especula que Chris mató a su hijo con una llave de asfixia. La autopsia de Daniel indica ‘compresión cervical’, mientras que el certificado de defunción enlista ‘asfixia’ como causa de muerte. También se encontró Xanax en su sistema, lo cual podría indicar que Chris lo sedó previo al asesinato.

Según Michael Benoit (su padre), Chris dejó una nota de suicidio en una biblia guardada en un cajón. La nota simplemente decía ‘Me estoy preparando para dejar esta Tierra’.

La policía encontró en la computadora de Benoit, la búsqueda de ‘el modo más rápido y fácil de romper un cuello’. Es irónico que lograra su cometido con una máquina de gimnasio: utilizó aquello con la que había estado obsesionado toda su vida, el fisiculturismo y su musculatura. Y es que la fortaleza necesaria para romperse el cuello con un set completo de pesas (alrededor de 110kg) es casi sobrehumana.

‘Qué extraño y grotescamente poético fue que hiciera eso, que se suicidara rompiéndose el cuello, algo que ya había hecho una vez en el ring. Tuvo que haber algún proceso de pensamiento. Todo lo que hizo ese fin de semana tomó tiempo.’, dijo  Chris Jericho durante su podcast.

En cuanto a las Biblias colocadas junto a cada cuerpo, esa es otra incoherencia con respecto a la personalidad de Benoit, pues como lo dijeron sus amigos: el hombre no era exactamente un ser religioso. En su desquiciada mente, tal vez Chris haya colocado las Biblias como herramienta de perdón o arrepentimiento, tal vez pensaba que con un último acto de fe, un ser superior tendría piedad de su alma, lo cierto es que el hecho de haber recurrido a ellas, es otro indicativo de que aquel monstruo que atormentó a su familia un fin de semana de junio, no era el verdadero Chris Benoit, no era el hombre que sus amigos conocían.

¿Qué llevó a Benoit a cometer tales atrocidades? ¿Cómo es que un hombre, descrito por sus amigos como bondadoso y lleno de amor, pudo haber causado tal tragedia? ¿Cómo es posible que un ícono de la industria luchística fuera un asesino? ¿Por qué enloqueció uno de los luchadores más queridos de la época? Jamás se sabrá con exactitud, pero hay un montón de factores acumulados que pudieron haber desencadenado lo impensable.

Uno de los más grandes amigos de Chris Benoit fue el ya mencionado Chris Jericho: luchador profesional, autor y frontman de una banda de rock. En su libro ‘Undisputed: How to Become the World Champion in 1,372 Easy Steps’, Jericho habla de la personalidad de Benoit: un hombre callado, introvertido, intenso, con un peculiar sentido del humor; pero siempre un mentor, buen amigo, buen esposo, bondadoso y que amaba a sus hijos: ‘La única verdadera forma de amor incondicional es el amor que tienes por tus hijos’, eso es algo que Chris Benoit le dijo alguna vez a su amigo Jericho.

Eddie Guerrero, Chris Benoit, Chris Jericho y Dean Malenko

En su podcast (Talk is Jericho), Chris Jericho compartió una historia que nos abre la puerta a comprender más rasgos de la personalidad de Benoit. Durante una lucha en Japón, Jericho soltó una patada giratoria que falló en conectar a Benoit, pero éste de todos modos vendió la movida como si hubiera impactado su rostro; más tarde, Jericho encontró a Benoit haciendo sentadillas en un cuarto oscuro como castigo por su ‘error’ en el cuadrilátero. Sin importar lo buena que fue la lucha, Benoit sintió la necesidad de castigarse, de purgarse del error que había manchado su trabajo. Eso nos habla de un ser perfeccionista y dedicado a su trabajo, pero también de alguien intenso, exagerado y obsesivo.

En los meses previos al incidente, Jericho comenta haber detectado una conducta errática en Benoit; mensajes no contestados, llamadas no devueltas… durante el 2007 se volvió una tarea casi imposible establecer comunicación con su amigo. Durante el fatídico fin de semana, Chris Jericho intentó contactar a Benoit una vez más para platicar sobre cosas mundanas, pero éste nunca respondió.

Al recibir la llamada con las malas noticias, Jericho redacta lo siguiente:

‘No podía dejar de pensar sobre lo que le había pasado a Chris y toda su familia. ¿Cómo es que están todos muertos? ¿Intoxicación con monóxido de carbono?¿Envenenamiento? ¿Alguien los habrá asesinado? Pero, a pesar de todos los posibles escenarios que pasaban por mi cabeza, yo sabía en mi corazón que algo peor había pasado. Mis entrañas me decían que Chris los había asesinado’.

Sandra coincide con Jericho acerca de la creciente conducta errática de Benoit en los meses que precedieron a la tragedia, pues según ella, se llegaba a percibir una ‘sensación de inseguridad y paranoia’ en la familia (por ejemplo para ir a un gimnasio, Benoit tomaba una ruta distinta en cada visita).

Por supuesto que hay factores familiares y personales involucrados. De hecho, existe un antecedente de gran importancia en esta historia: dos años antes de la tragedia, Chris Benoit empujó fuertemente en la cocina a Nancy, quien al ya haber sufrido experiencias similares en el pasado, inmediatamente llamó a la policía, intentando poner una orden de restricción en contra de Chris. Eventualmente y con persuasión de Sandra, las cosas se calmaron y la pareja continuó su vida.

También tendría que existir la presión del futuro sobre Chris. El hombre ya era un veterano de 22 años y el retiro no debía estar lejos. Además de esposa, Nancy era su representante, y ambos tenían planes para crear una escuela de lucha en Atlanta. Sin embargo, con todo y la seguridad que su esposa intentó instaurar en él y su futuro, parece que Benoit no estaba listo.

‘Ella estaba lista para el siguiente paso. No creo que él lo estuviera, ni física ni emocionalmente. Estaba asustado y creo que mucho de eso comenzó a derramarse en su vida personal.’, dijo Sandra al respecto.

Benoit era una persona que no expresaba sus sentimientos, que se guardaba muchas cosas y que utilizaba la lucha libre como un desahogo; su terapia era tener increíbles luchas. Y una cosa era clara, Benoit era un hombre con serios problemas mentales, cuyas preocupaciones, miedos y penas se fueron acumulando en su corazón como una bomba.

Estamos en el mundo de la lucha libre y nos guste o no, la muerte se ha vuelto un amenazador acompañante del deporte. A lo largo de su carrera, Chris soportó la muerte de muchos de sus mejores amigos y también luchadores: Ray Traylor (The Big Bossman), Owen Hart, Brian Pillman y Davey Boy Smith. El día de la muerte de Ray Traylor, Benoit le habló llorando a Jericho diciendo lo siguiente:

‘No puedo soportarlo más, Chris. No puedo soportar que otro amigo muera. ¡No debería de ser así!¡No puedo aguantar que más amigos me abandonen!’

Eso fue en el 2004. Un año después, en noviembre del 2005, perdimos al gran Eddie Guerrero. Dos meses después, falleció su confidente y amigo, Johnny Grunge. Un mes después, murió su entrenador y amigo en Japón, ‘Black Cat’ Victor Mar. Todas estas pérdidas, en especial la de su mejor amigo Eddie Guerrero, fueron brutales para Chris, quien se encontraba en un estado perpetuo de duelo.

Cada muerte fue como una estaca en el corazón de Benoit. Aquellos que lo habían ayudado durante toda su carrera, aquellos que habían estado con él, estaban muriendo. Según Sandra, tanto Nancy como Chris se habían estado automedicando, pero después de todas las muertes (sobre todo la de Eddie), el problema aumentó drásticamente. El gran crítico de lucha libre, Dave Meltzer dijo que Benoit había tenido problemas con analgésicos desde el 2001 (cuando tuvo cirugía en el cuello). En su biografía ‘The Hardcore Truth’, Bob Holly sugiere que Benoit era alcohólico… otro factor que pudo haber afectado en la tragedia.

En su autopsia hay un dato muy interesante, el corazón de Benoit pesaba lo doble que un corazón normal, algo común en luchadores que abusan de esteroides u hormonas para el crecimiento. Y precisamente de los esteroides surgió la teoría más popular con respecto al caso, pues muchos especulaban que durante el trágico fin de semana, Benoit había sufrido de ‘roid rage’ (o rabia de esteroides), un supuesto estado provocado por consumo de esteroides que provoca pérdida del autocontrol y un comportamiento impulsivo. Sin embargo, la evidencia de que los asesinatos hayan sido actos premeditados, descartan totalmente la teoría de la ‘rabia de esteroides’.

A pesar de las positivas descripciones de sus más cercanos amigos, a lo largo de su carrera muchos colegas aseguraron que Benoit era una persona violenta por naturaleza, callada, inquietante,e inestable. Su fuerte personalidad fue sin duda algo que influyó en la explosión que provocó la tragedia.

Claramente existían muchos problemas: automedicación, alcoholismo, uso de esteroides, personalidad violenta, la presión de la fama, problemas maritales, condiciones médicas, esa terrible carga de dolor provocada por la pérdida de sus amigos y hasta la presión de la fama. No podemos señalar una sola cosa, pues parece que todo puso su granito de arena para que el reloj se reventara.

Aunado a lo anterior, la causa científica más aceptada y lógica es aquella derivada de una carrera de 22 años en la lucha libre profesional: las lesiones cerebrales.

Los exámenes realizados en Chris Benoit indicaron que su cerebro estaba tan dañado, que ‘se asemejaba al de un paciente con Alzheimer de 85 años’. Más exámenes revelaron que Benoit sufría de CTE o encefalopatía crónica traumática, un trastorno encontrado en personas que han sufrido golpes repetidos en la cabeza. Los primeros síntomas del CTE son desorientación y dolores de cabeza, pero en etapas más avanzadas puede causar demencia progresiva, pérdida de memoria, anomalías en el habla, mal de Parkinson, depresión, temblores y tendencias suicidas. Es un trastorno muy difícil de diagnosticar mientras una persona esté viva y suele confundirse con las conmociones cerebrales, que son traumatismos cerebrales de menor gravedad, pero que igual representan gran peligro, particularmente en atletas involucrados en deportes de contacto como el fútbol americano y por supuesto, la lucha profesional. Muchos jugadores de NFL que cometieron suicidio tenían CTE (véase la película Concussion protagonizada por Will Smith).

Chris Benoit había instituido un estilo feroz, agresivo y despreocupado por su propia seguridad. Cuando le ibas a dar un sillazo, tenía que ser de lleno a la cabeza. Y les tengo noticias a todos los escépticos: las sillas están hechas de metal y lo que ves en la televisión es real: es un cráneo encontrándose con una superficie metálica sin protección alguna… y peor aún, Benoit era de los pocos que se atrevían a recibir un sillazo en la nuca. Además, Benoit solía utilizar y recibir una gran variedad de peligrosos suplexes que ponen en peligro el cuello y la cabeza del emisor (y receptor); y por supuesto, una de sus movidas favoritas era un feroz cabezazo desde la tercera cuerda. Era un estilo vistoso, que le daba cierta credibilidad al deporte, pues cada movida, cada impacto, lucía real. Con la poca información de esos tiempos, no es de sorprendernos que Benoit tenía varias conmociones cerebrales acumuladas no-diagnosticadas.

Pero otros luchadores con graves lesiones en su cabeza no cometieron las atrocidades de este hombre. Como mencioné anteriormente, no solo fue el cerebro dañado, la personalidad es un rasgo sumamente importante para intentar explicar la conducta de un ser humano y la combinación de todos los factores ya mencionados dieron como resultado una tragedia.

Con las noticias y cobertura mediática, se generó una consciencia alrededor de lesiones en la cabeza, provocando un cambio radical en el mundo deportivo, y en particular, en el estilo de muchísimos luchadores. Entre la ignorancia, amarillismo y miedo, una cacería de brujas comenzó por parte de algunos medios de comunicación en contra de la lucha libre profesional, en especial la WWE, debido a los peligros del deporte. Aquello que tanto había amado Chris Benoit en su vida, estuvo a punto de derrumbarse gracias a sus acciones.

Se comenzaron a hablar pestes de la industria luchística, que si era brutalidad sin sentido, que si fomentaba la violencia, que si no era apta para la famila. Y hay que ponernos a pensar, ¿cómo es que un padre va a dejar que su hijo vea este espectáculo cuyo gran representante no era más que un loco asesino?

En su libro ‘Yes! My Improbable Journey to the Main Event of Wrestlemania’’, Daniel Bryan habla acerca del impacto que tuvo la tragedia Benoit en la industria.

‘Después de la tragedia Benoit, la percepción de la lucha libre se volvió tan negativa que muchos fanáticos dejaron de ver el producto – especialmente Ring of Honor, una compañía que se caracterizaba fuertemente por tener un estilo similar al que Benoit ayudó a popularizar. Inicialmente, los pague-por-ver de ROH obtenían cerca de diez mil ventas, lo cual era fenomenal para una compañía cuya única publicidad era a través del Internet o de boca en boca. Sin embargo, con cada pague-por-ver, las ventas caían más y más’.

También hay otro ejemplo radical y directo del impacto causado por la tragedia. Semanas antes del incidente, Daniel Bryan y Nigel McGuiness tuvieron una lucha brutal en la que comenzaron a darse cabezazos de lleno y sin protección alguna; de hecho, ambos gladiadores comenzaron a sangrar a la mitad de uno de los intercambios ante el deleite de los fanáticos presentes. Pero ese show no estaba programado para salir en televisión hasta septiembre. Después de la tragedia Benoit y el flujo de información sobre conmociones cerebrales, transmitir la lucha entre Bryan y McGuiness fue un error terrible por parte de Ring of Honor. Lo que hace unos meses parecía genial, ahora era estúpido, imprudente y un ejemplo del por qué sería buena idea dejar de ver o practicar lucha libre. Hoy en día, la WWE le tiene prohibido a Daniel Bryan regresar a un cuadrilátero debido a la gran cantidad de conmociones cerebrales que acumuló a lo largo de su carrera.

La industria cambió. La WWE prohibió los sillazos a la cabeza, bastante tarde, pero lo hizo. Hoy en día, la compañía tiene una estricta política de bienestar que incluye examenes para detectar conmociones cerebrales y no importa si eres el campeón de la compañía, si un examen te detecta drogas o esteroides en tu sistema, serás suspendido o hasta despedido.

Al ver a tantos luchadores morir, al conocer las consecuencias de los golpes en la cabeza y del constante uso de analgésicos para aliviar el dolor, la actual generación afortunadamente aprendió de los errores de sus antecesores. Ya es más común que un luchador se quede en su hotel jugando videojuegos a que salga a enfiestar, ya es más común que haga yoga en vez de usar sedantes para reducir el dolor de la espalda. Ya hay más consciencia sobre los peligros de la lucha libre. Es increíble que haya tenido que pasar una tragedia de esta magnitud para abrir los ojos de muchos con respecto a los peligros de este bello, pero cruel deporte.

La tragedia ocurrida entre el 22 y 24 de junio de 2007 es un recordatorio de que la lucha libre profesional es todo menos falsa. El trauma, las horas de viaje, el maltrato psicológico, la extenuación del cuerpo te cobran recibo. En la lucha libre hay personajes, historias y guiones, pero el dolor es real. La muerte es real.

Es injusto que las acciones de un hombre nos hayan arrebatado momentos de júbilo de nuestra mente. Es injusto que Chris Benoit nos quitara las ganas de revivir grandes luchas de escalera, geniales enfrentamientos en Japón o increíbles momentos en Wrestlemania. Porque no importa el sudor, sangre o lágrimas derramadas en la lona por un hombre, al final del día, nada de eso será lo que recordemos. Todo un legado quedó manchado por siempre.

La historia de Benoit es de dos caras. La de un héroe que luchó contra los estereotipos para brillar a través del trabajo duro y la de un villano que asesinó cobardemente a su familia. No importan sus torneos ganados en Japón, su victoria en un Royal Rumble, sus momentos en Wrestlemania, sus luchas de 5 estrellas ni sus campeonatos mundiales. Chris Benoit será siempre recordado por sus últimos días de vida. Pensar en Benoit no es pensar en confeti cayendo del cielo al final de un evento estelar en Wrestlemania. Pensar en Benoit es pensar en una familia destruida, es pensar en una mujer asfixiada, es pensar en el asesinato de un niño inocente.

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About Author

Ayatollah del Rock and Rolla, sobrino de Dario Cueto, Straight Edge, amante del cine, la lucha libre y los gatos.

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