La noche de Chicago (Arena Ciudad de México)

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Fotos cortesía Arena CDMX

Por un momento, parecía que la Arena CDMX tendría muy poco aforo, faltaban 20 minutos para el evento y apenas se divisaban algunas personas en sus lugares. En la periferia del recinto, los puestos con mercancía no oficial se peleaban por que alguien les comprara. Por un momento, parecía que la banda que se presentaría, se llevaría una gran decepción con respecto al público.

Sin embargo, todo cambió pasando las 21 hrs, cuando el sonido advirtió ‘Ladies and gentlemen, please welcome, ¡Chicago!’. Los gritos y vítores aparecieron, las gradas se poblaron de un momento a otro y el sonido de la trompeta, el trombón y el saxofón por parte de Lee Loughnane, James Pankow y Walt Parazaider, respectivamente, dieron “Introduction” al resto de la banda, Robert Lamm, Tris Imboden, Lou Pardini, Keith Howland, Walfredo Reyes Jr. y Jeff Coffey, para interpretar “Question 67 & 68”.

Los contemporáneos de la banda abarrotaron cada espacio disponible del coloso de Azcapotzalco en la celebración de 50 años de trayectoria de Chicago (sí, su nombre salió de la ciudad de Chicago, Illionisse), tal vez por ello había muy pocos celulares grabando el show, tal vez, los mayores de 45 de edad tengan mejor memoria que nosotros o simplemente, ellos sí fueron a disfrutar de su grupo favorito. “Dialogue (Part I & II)” dieron entrada a “Alive Again” y “Wake Up Sunshine”. El respetable coreaba cada canción sin perder atención a lo que sucedía en el escenario, dónde los miembros fundadores Pankow, Lamm, Loughnan y Parazaider daban el máximo para ser vitoreados a cada momento.

Jeff y Keith sacaban toda la potencia de sus cuerdas vocales en “Call On Me”, “(i´ve Been) Searchin’ So Long” y la bella “If You Leave Me Now”. Todo transcurría tranquilamente, al término de cada canción el público se paraba para aplaudir. El espectáculo estaba planeado para dividirse en dos etapas, la primera incluía temas movidos, al puro estilo de una Big Band como la de Glenn Miller y canciones para mover a las personas de un lado a otro con las bellas baladas, por ende, “Another Rainy Day in New York City”, “Make Me Smile”, “West Virginia Moments” y Colour My World” fueron las encargadas de cerrar el primer capítulo.

Tras quince minutos de intermedio, Chicago regresó al escenario con una carretada de aplausos (aparecieron en cada momento, el público se entregó a la banda), “Old Days” fue la indicada para comenzar el segundo acto, Keith Howland se echó unos riffs dignos de Terry Kath (+). “Does Anybody Really Know What Time It Is?” y “Hard Habit to Break” comenzaron a desgarrar las gargantas de los asistentes que cada rola iba in crescendo. ‘¿Están pasando una buena noche?’, preguntó Parazaider, todos respondieron que sí al unísono, ‘tenemos dos canciones para ustedes’, completó para dar inicio a “You´re the Inspiration” y “Beginnings”.

Siguió “I´m A Man” (Yes I Am And I Can´T Help But Love You So) y “Street Player”, en donde hubo un duelo de machos entre Tris y Walfredo, batería y percusiones retumbaron en cada espacio de la Arena, no hubo claro ganador pero ambos rifaron como amos y señores del ritmo, incluso el público apoyó en un momento con un grito (tum-tum ‘uh, uh’).  Luego del éxtasis por timbales y bombos, “Just You ‘n’ Me” sirvió de preludio, el momento que la mayoría esperaba… ‘Everybody needs a little time away/I heard her say/From each other… Hold me now, it’s “Hard to me to say i´m sorry”/I just want you to stay’, y entonces aparecieron los celulares pero no grabaron el momento, simplemente acompañaron con su luz cada acorde del himno que destruye al orgullo, no hubo encendedores pero si lamparitas del móvil.

El final se acercaba, tras “Es Difícil Decir Lo Siento”, vino “Get Away”, “Saturday in the Park” y “Feelin’ Stronger Every Day”, un pequeño encore para tomar aire, un sorbo a la bebida, y hacer la ‘Roque señal’ al escuchar los acordes de “Free”, una bandera de nuestro país cubrió las pantallas del recinto, lo que iba a suceder no era apto para cardiacos.

Terry Kath se posesionó del cuerpo de Howland y Coffey, los instrumentos de viento sonaron más potentes que en toda la noche, los teclados iban al ritmo, la gente enloqueció, cerró los ojos y como si la guitarra fuera agua se echaron agua en el rostro, buscaron algo más que decir “25 or 6 to 4”, dejó a todos esperando el amanecer. ‘Gracias México, los amamos. ¡Viva México!’, así se despidió Chicago de la CDMX para seguir su Tour de 50 Aniversario por Guadalajara y Monterrey.

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