La noche de PEARL JAM

EL RETORNO DE LA JALEA GRUNGERA

Pasaron casi 6 años desde la última visita de Pearl Jam a México para darse cuenta que en realidad lo único que cambia de presentación en presentación son las canas y arrugas de quienes conforman esta banda, porque ni las camisas de cuadros, ni los instrumentos y tampoco la energía y entrega, varían mucho.

Además, este concierto significaba ser el último concierto de su gira y por ende, apagar la última vela de su pastel de 20 aniversario..

Con “Release” y “Last Exit”, primeros temas de la noche, el acrecentamiento de los gritos era progresivo, todavía había un importante flujo en las entradas del recinto y no fue hasta que Eddie Vedder empuñó la tercera guitarra para interpretar “Severed Hand”, cuando se levantó una ola de aplausos que poco a poco se desvanecía, para revivir al momento en que Mike McCready culminara la canción con un solo que clamaba por gozar de un mejor sonido.

Lo cierto es que pocas bandas han logrado gozar de colosal ovación al término e inicio de cada canción y también son escasas aquellas que logran mantener a todos con la emoción a tope durante casi cada minuto de la velada como pasó con “Given To Fly”, canción que sucedió a “Corduroy”, para ese entonces el desahogo de la emoción del público comenzaba a manifestarse de otras formas además de aplausos, gritos, las masas comenzaban a moverse de un lado para otro en la sección general.

Tan salvaje y enérgico como lo fue la sexta canción de la noche, “Brain of J”; a su término, las huestes harían saber a Eddie Vedder y compañía que estaban perfectamente, y no habría mejor forma que hacérselo saber con el clásico “oleee oleee oleee oleee Pearl Jaaaam Pearl Jaaaam” Más claro no podía quedarle.

Los encendedores como si fueran los años 90 se pusieron en lo alto con “Small Town”, cuyas flamas daban especial feeling al coro tan emotivo el cual era sucedido por tenues luces amarrillas y lilas provocando la exaltación que hasta en “Faithfull” era moderada a comparación de lo que se avecinaba.

Cualquier desapercibido, ya fuera guardia de seguridad, vendedor de chelas o simplemente un acompañante debía permanecer sentado porque el trabalenguas “Even Flow”, uno de los mayores éxitos de la banda, haría sonar hasta Viaducto los gritos de los miles y fue hasta que McCready, tocara tremendo solo, que los toques de mota clandestinos comenzaran a aromatizar el recinto.

Quienes fueran con chicas y quienes son de los que frecuentemente intentan ligar en conciertos, “Setting Forth” y “Unthougth Know” eran el momento perfecto para hacerlo, ya que melodías como aquellas, sumado a las condiciones en las que se desenvolvía el concierto eran la ocasión perfecto para hacerlo.

Con “Red Mosquito” la flama de los encendedores era embestida por las enérgicas ondas sonoras provenientes del entarimado, dando un gran efecto; “Daughter”, “Nothingman”, fueron el calentamiento para el momento que vino con Eddie Vedder, solitario enfocado por un reflector cedió el micrófono a los miles para hacer de ese momento uno de los más emotivos de la noche en el que el ímpetu que expresaban los del entarimado sumado a la ejecución  y el coro masivo hacían enchinar la piel.

Las siguientes “Off He Goes”, “Fixer”, “Evolution”, “Black”, “Spin the Black” sería el siguiente bloque de himnos que se encargaría de mantener la euforia a tope, exquisitas para cantar, para descargar y  desahogar la presión, hacían que las huestes siguieran siendo parte de una montaña rusa de emociones y sensaciones.

“Jeremy”, “Alive” y “Rocking in the Free World” que fueron las que más destacaron dentro de la última parte, se encargaron de cerrar el concierto de una manera sublime, siendo esta última la que desatara la verdadera fiesta en la que no hubo globos ni confeti, más bien hubo miles de vasos de cerveza volando por doquier, los invitados de Vedder y compañía hicieron aún más emotivo este festejo.

Cuando las luces blancas de los recintos se encienden, pensarían que es hora de ir a cada, el concierto ha finalizado, y así lo hicieron muchísimos, pero aún así, pasada la media noche, Pearl Jam tenía muchísimo más que dar, no porque faltaran más canciones sino porque cerraron la velada con “Yellow Ledbetter”, ofreciendo un regalo que la gente pagó con un ruido que pocas veces se ve.

Fotos: Cortesía Ocesa.

Pólvora Crew
Si la unión de los gemelos fantásticos se hiciera realidad, esto daría de resultado.

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