Mel Gibson es una de esas personas que calladitas se ven más bonitas. Si hacemos de lado la locura que envuelve a sus polémicas ideologías y declaraciones, este hombre es un genio… y lo vuelve a demostrar dirigiendo una de las mejores películas del 2016.
Hasta el Último Hombre está basada en la historia real de Desmond Doss (Andrew Garfield), soldado norteamericano que se rehusó a disparar una sola bala durante su participación en la Batalla de Okinawa, una de las más sangrientas de la Segura Guerra Mundial, y en lugar de matar, rescató a más de 70 soldados de una muerte segura.


La historia es fascinante y algo a lo que no estamos acostumbrados, sobre todo en una película de guerra; es refrescante ver una premisa centrada en ideas tan contrastantes a la clásica mentalidad gringa de “amamos las armas”, y lo que hace todavía más impresionante a esta película, es que es una historia real.
Para llegar al corazón de Hasta el Último Hombre, primero conocemos un poco de la historia de Doss y eso incluye la importante relación con su padre, interpretado de manera sublime por Hugo Weaving (Matrix), así como una cursi sub-trama romántica con Teresa Palmer (Lights Out) que a pesar de tener bastantes clichés, es un apoyo para comprender mejor lo que hay detrás de la ideología del protagonista.


Después de pasar el romance, el entrenamiento y el drama de la política, viene la acción y Mel Gibson es un monstruo filmando acción: nadie tiene su don para dirigir violencia. La segunda mitad del filme es cruda, brutal y sumamente impactante; por más de 20 minutos te quedarás con la boca abierta, tal vez hasta con escalofríos corriendo por tu cuerpo, debido a la ferocidad de lo que sucede en el campo de batalla: hombres corriendo en llamas, balazos a la cabeza, miembros explotando y toda la brutalidad de la guerra se ve plasmada con lujo de detalle gracias a la maestría de Mel Gibson. Y en medio de toda la carnicería, se encuentra Andrew Garfield en su propia misión de salvar vidas humanas.
El soldado Doss es un hombre apasionado, religioso, con convicciones fijas y la valentía de mil soldados juntos, características que Andrew Garfield (Red Social) plasma en la pantalla grande a través de su gran actuación; con su mirada de cachorrito bebé, Garfield logra apropiarse de la película y convertirse en un héroe al que todos queremos apoyar. Sufres con él mientras recorre el campo de batalla rescatando soldados y comienzas a sudar frío cuando un japonés entra en cuadro, pues sabes que el personaje de Garfield es incapaz de usar un arma para defenderse, quedando totalmente expuesto. Aunque no creo que le alcance para llevarse el Oscar, es seguro que estará entre la lista de nominados a Mejor Actor.


En el elenco también se encuentra Vince Vaughn (Wedding Crashers), quien interpreta al Sargento Howell y en un par de escenas se roba la película de manos del protagonista, hecho que logra al combinar su natural talento cómico con el sarcasmo militar de su personaje. Sam Worthington (Avatar), quien toma el papel del Capitán Glover, es como pez en el agua en un rol que combina drama con acción, dejando muy buen sabor de boca gracias a su química con Garfield.
Ésta es una historia en la que experimentamos los horrores de la guerra, pero también abrazamos el optimismo y espíritu humano, que con la convicción adecuada es capaz de lograr cualquier cosa. La genialidad de Mel Gibson, un bello score musical y grandes actuaciones hacen que Hacksaw Ridge sea una legitima contendiente a Mejor Película en los Premios Oscar 2017.











