La noche de Rata Blanca (Pabellón Cuervo)

Por Victoria López / @RitaMortiz

Aunque han sido días de clima caprichoso en la Ciudad de México, el viernes 21 de abril, no hubo lluvia, ni truenos, ni rastros de los caprichos de Tlaloc, no obstante, sí que hubo una tormenta, y es la tormenta eléctrica de heavy metal que Rata Blanca desató en el Pabellón Cuervo de la CDMX.

Después de las formidables presentaciones de las bandas teloneras: Alaydha, Mighty Tor y Ángel de Metal, el público ya ansioso cada vez más de ver a los veteranos rockeros, no dejaba de gritar y chiflar. Al fin, y después de no muchos minutos terminada la presentación de Ángel del Metal, Rata Blanca salió al escenario entre un interminable clamor, y comenzando con Tormenta Eléctrica, la primera rola de su disco homónimo, deleitaron a sus fans durante más de una hora y media con un setlist repleto de poder, carisma y mucho, mucho heavy metal.

Las primeras cuatro rolas que tocaron, fueron de su nuevo álbum, y el público los recibió con puños en alto y melenas mateando al son de los riffs heavys de Giardino. Como siempre, Barilari emanaba un carisma que te invitaba a inevitablemente sonreír y querer acompañar su armoniosa voz con los gallos propios de un fan que grita sin importarle quién lo pueda escuchar.

La gente corea ‘oe oe oe oe, raaaataaaa blaaaaanca’, mientras continúan con una rola más de su último disco, ahora suena “Buscando Pelea”, y los fans parecen recibir con buen ánimo esta descarga de canciones nuevas pero construidas de un auténtico heavy metal.

Digno de admirarse, que a unos cuantos años de cumplir seis décadas, los agudos de Adrián siguen tan afinados como hace treinta años; desprende alegría y energía con cada canto; el público se lo agradece de igual manera: mateando, bailando y tomando cerveza. Por allá, al fondo se puede ver de todo: desde una señora con una evidente edad avanzada, pero forrada en cuero, y con el cabello más punk y rosa de la noche, que no deja de bailar como si estuviera en un toquín del chopo; hasta los amigos greñudos que fueron juntos y saltan al mismo tiempo que están abrazados los unos de los otros, y mateando al ritmo del poderoso doble bombo de Fernando Scarcella.

Guillermo Sánchez, el bajista, se muestra muy sobrio pero de vez en vez se le escapa una ronrisa. Parece disfrutar (aunque de diferente manera) al público, y al concierto; todo lo contrario del súper rockstar de Walter, que no pierde oportunidad para brincar, y andar de un lado para el otro. La energía se desborda del escenario, la gente se enciende y Barilari nos deja cantar solos.

Ahora nos trasladamos al heavy de los 90, con “El Beso de la Bruja”. Mientras más rápido bombardea la batería a la guitarra de Giardino, más feliz la gente se siente, se ve. Corean al unísono “¡vete de aquíiii, no tocarás ya mi alma nunca máaaaas!”.

De pronto comienza a sonar una de las canciones emblemáticas de Rata Blanca: “Mujer Amante”. El público se vuelve loco, Barilari nos deja cantar. Nos la apropiamos. Bajo la conducción de ese vocalista tan carismático, aplaudimos y coreamos junto a aquel clásico riff de Giardino.

Después de un descanso con “Rock And Roll Hotel”, y de una demostración de poder sobre la batería, comienza otra clásica de estos argentinos: “Aún Estás En Mis Sueños”. Los más enamorados se abrazan a sus parejas: los que vamos solos, nos encargamos de cantar a todo pulmón “yyy deeeee miiis sueeeeños, creo que un día escapó”; con chela en mano, bailando o simplemente meneando la cabeza, todos sabemos que esta noche está cerca de terminar.

Un diferente y absorbente juego de luces invade el Pabellón Cuervo y suena el “Reino Olvidado”. Los fans lo reciben con grandes ovaciones y saltos enérgicos, mientras cantan con sonrisas en sus rostros al ritmo de Barilari.

Los puños en alto más enérgicos que antes que ya presienten el final de este concierto. Obscuridad. Silencio. Chiflidos insistentes. Emoción. Se prenden las luces, la banda se despide y comienza el himno de Rata Blanca: “La Leyenda del Hada y el Mago”. Tanto el público como la banda deja todo de sí y se entregan totalmente a esta gran canción. Para finalizar, Giardino parece perder un poco la cabeza y comienza a golpear su guitarra para finalizar una excelente noche de energía, poder, alegría y heavy metal.

Ahora sí, es hora de nuestra galería:

Pólvora Crew
Pólvora Crew
Si la unión de los gemelos fantásticos se hiciera realidad, esto daría de resultado.

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