30 años de Watchmen

“Todos somos marionetas, solo que yo soy una que puede ver los hilos”. Dr. Manhattan

En septiembre del 2016, se cumplieron 30 años de la primera publicación de una de las obras fundamentales del cómic contemporáneo, una que no solo ayudaría a consolidar la carrera de sus autores sino que además sería un parte aguas en la industria y redefiniría el concepto de superhéroe de manera definitiva, nos referimos a Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons.

Watchmen es una novela creada por Alan Moore (escritor), Dave Gibbons (dibujante) y John Higgins (entintador). Fue publicada por DC Comics de septiembre de 1986 a octubre de 1987 como una serie limitada. Se publicó por primera vez en nuestro país por la extinta Editorial Vid y reeditó en 2013 por DC México. Es ganadora de varios premios como Kirby, Harvey, Hugo y por supuesto el Eisner en sus diferentes categorías.

Moore utilizó Watchmen como un medio para reflejar las ansiedades de su época (guerra nuclear, totalitarismo) y destrozar el concepto de superhéroe clásico correspondiente a la edad de oro. En una historia en una línea de tiempo alternativa donde los superhéroes surgen en los años 1940 y 1960, ayudando a los EE. UU. a imponer la hegemonía mundial en diferentes conflictos bélicos del siglo XX. Los “vigilantes” disfrazados han sido declarados ilegales y la mayoría de los superhéroes anteriores están retirados o trabajan para el gobierno, como Comedian y Dr. Manhattan.

La historia comienza con el asesinato del Comedian, el cual es lanzado por la ventana de su departamento. Rorschach, violento héroe que actúa bajo la ley del talión, empieza a investigar el caso ante la sospecha de un asesino de “vigilantes”. Cree haber descubierto un complot para terminar con ellos e intenta advertir a cada uno de sus compañeros: Dan Dreiberg (anteriormente el segundo Nite Owl), el distante Dr. Manhattan (el que fuera el físico nuclear Jon Osterman) y su amante Laurie (la segunda Silk Spectre). También recurre a Adrian Veidt (Ozymandias, el hombre más inteligente del mundo).

Gibbons utiliza un enfoque creativo propio con un diseño de cuadrícula de nueve paneles y añade símbolos recurrentes, como una carita feliz manchada de sangre. Magníficamente escrita, por Moore, cada capítulo abre con un primer plano de algún detalle de la primera viñeta, que sirve de portada en la edición original, hay un epígrafe al comienzo, que aparece abreviado y se emplea como título del capítulo. La cita se reproduce íntegra al final del número, mencionando al autor de la misma para resumir los hechos que acaban de narrar.

En su desarrollo hay documentos ficticios acerca de la biografía de los protagonistas que se presentan como apéndices al final de cada capítulo, excepto del último. Escritos como el retrospectivo Under the Hood, dedicado al primer Nite Owl, ayudan al lector a situar cronológicamente diversos hechos que aluden los personajes y a comprender los cambios en la percepción de los enmascarados por parte de la opinión pública a través de las décadas.

En ocasiones, revelan detalles personales de la vida privada de los héroes, como los informes de arresto y evaluación psiquiátrica de Rorschach. También se incluyen informes militares, artículos del periódico y revistas. Se incluyen largas secciones con los recuerdos de los personajes o entradas de diarios, lo que, junto a los documentos de los apéndices, ayuda a aclarar los pensamientos y sentimientos de los protagonistas a lo largo de la novela.

El título es una referencia a la frase quis custodiet ipsos custodes (¿quién vigila a los vigilantes?), correspondiente a la Sátira VI del poeta Décimo Junio Juvenal (siglo I – siglo II). En su contexto original, la cita alude a la dificultad de forzar a la mujer a tener un comportamiento moral adecuado por la corruptibilidad de los hombres que la custodien. En el uso moderno, la frase se emplea para definir el problema genérico de cómo controlar a los que controlan un determinado entorno como el político, económico y social.

Juvenal muestra en sus sátiras los vicios de la Antigua Roma. Mientras, en Watchmen los autores se exhiben las debilidades humanas de los superhéroes enmascarados. Los temas en la obra destacan ante el lector los miedos, limitaciones y obsesiones de sus protagonistas, uno de ellos es la percepción social de la autoridad.

Desde el punto de vista weberiano, el ejercicio de la autoridad es desaprobado moralmente por aquellas personas que no la poseen, la autoridad institucionalizada se tolera debido a su poder social. Los “vigilantes”, antes de la aprobación de la ley de Keene (1977), son los representantes de la institución de los superhéroes. En un principio, su autoridad es respetada, aunque luego es puesta en duda y surgen peticiones de responsabilidad. Este cuestionamiento de la autoridad se inspira en la oposición a la Guerra de Vietnam y el movimiento por los derechos civiles.

Megalomanía, determinismo y moral se conjugan para crear una de las obras fundamentales del noveno arte, catalogada por la revista Time como una de 100 mejores novelas de la historia, indispensable en cualquier comicteca, ampliamente recomendable. Su adaptación en 2009 por Zack Snyder al cine, es una de las mejores del género porque respetó la esencia de la obra original.

Roger Muñoz
Roger Muñoz
Roger Muñoz. Sibarita, irónico e irreverente, Comunicólogo de profesión, texto-servidor por accidente. Converso al “Indie” desde el 2009 después de vivir una experiencia místico-digital. Audiofilo de closet. Lector compulsivo de libros; amante del rock, el jazz, el cine, los cómics y la ópera. Otaku retirado y Japonfílico rehabilitado. Su alter-ego “starcat” a veces piensa por él.

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