Baby: El Aprendiz del Crimen / Baby Driver

Las películas de Edgar Wright son distintas, ya sea Shaun of the Dead, Hot Fuzz o Scott Pilgrim vs. The World, el director inglés siempre intenta cosas atrevidas y muy creativas. Baby Driver no podía ser la excepción: es una película que mezcla acción, comedia, música, crimen y romance, todo a un ritmo frenético.

Este filme cuenta la historia de Baby (Ansel Elgort), un joven que está siempre escuchando música para tapar el perpetuo zumbido en sus oídos provocado por un accidente de pequeño. Y así, siempre acompañado por las canciones de sus ipods, Baby es forzado a utilizar sus excelentes habilidades como conductor para ayudar al escape de una banda de criminales después de cada robo. Todo cambia cuando Baby conoce a Debora (Lily James) y bajo la influencia del amor, decide salir de una vez por todas de su vida criminal.

El elemento principal de Baby Driver es la música. Todo el tiempo estas escuchando lo mismo que Baby tiene en su ipod. Hay mixes y rolas de todos sabores y colores: tenemos Beach Boys, Carla Thomas, The Damned, T-Rex, Martha Reeves y hasta Queen. El diseño de sonido acopla las canciones a lo que esté pasando en pantalla de una manera tan exacta que te sentirás dentro de la película. Pero las mezclas no solo están diseñadas para ir al ritmo de tiroteos o persecuciones, sino que también sirven para acentuar las emociones del protagonista a lo largo del filme. Por ejemplo, cuando Baby cae enamorado de Debora, estarás escuchando canciones más románticas. Toda rola tiene un propósito en esta película.

El diseño sonoro es fabuloso. Si en la película Baby se quita los audífonos, percibirás el irritante zumbido que él escucha o cuando Baby se quita el audífono del oído izquierdo, seguirás escuchando la música en las bocinas del lado derecho de la sala de cine: estos detalles hacen que Baby Driver sea una experiencia totalmente inmersiva y llena de buenos ritmos.

Y gracias a la música es que la acción se vuelve frenética. Las persecuciones son magistralmente dirigidas por Wright y los stunts son tan bien ejecutados que te dejan una profunda sensación de satisfacción. También hay muy buenos chistes e irreverencias con el sello de Edgar Wright que mantienen el entretenimiento a tope: no hay un momento aburrido en Baby Driver.

Todas las actuaciones en esta película son fantásticas. Edgar Wright reunió a un elenco estelar y como de costumbre, sacó lo mejor de cada uno de ellos. Ansel Elgort (Bajo la misma estrella) lo hace todo bien: comedia, acción y hasta drama. Su personaje es callado e introvertido pero con cualidades asombrosas y un gran corazón, es un protagonista del que te enamoras, no solo por su actitud tan cool, sino por la entrega que le tiene a Debora, personaje interpretado por Lily James (Cenicienta), quien trabaja bien como la chica enamorada, inocente, con cierta tristeza en sus ojos pero que está dispuesta a dejarlo todo por Baby. El romance entre sus personajes se vuelve el punto en torno al que gira la trama, son dos personas que se conectan a través de la música y que están en situaciones similares de las que quieren escapar, sin embargo hay ciertos problemillas de realismo e incoherencia en la trama que lejos de hacer ver al personaje de Debora como una mujer fuerte, la hace ver como una tontuela.

Jamie Foxx (Django Unchained) tiene el papel de un desagradable, inestable y muy volátil criminal que nunca termina de confiar en Baby y por lo mismo se vuelve una piedrita en su zapato. Foxx es increíble en este rol pues te hace odiar a su personaje, que en pocas palabras, es un maldito. Kevin Spacey (House of Cards) es un padrote en todos sus papeles y ésta no es la excepción: es un jefe criminal controlador, con cabeza fría y un excelente timing cómico.

Hay elementos destacados por doquier en Baby Driver, pero Jon Hamm (Mad Men) es probablemente mi favorito. El hombre es una absoluta bestia de actor, su simple presencia le da un plus enorme a la película sobre todo en el tercer acto, ya sea al lado de su psicópata novia interpretada por Eiza González (From Dusk Till Dawn) o repartiendo metralla por las calles, Hamm tiene un papel destacadísimo en este filme.

Edición, cinematografía, diseño sonoro, las secuencias de acción, el fugaz ritmo, actores dirigidos a la perfección… todo es de la más alta calidad: la dirección de Edgar Wright en Baby Driver es como para tomar nota y gracias a su peculiar estilo es que este filme es uno de los mejores del 2017.

https://www.youtube.com/watch?v=n4VKspObYrg

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