Alice Cooper en el Mother Of All (Monterrey)

Por: Andre Dulché
Fotos Gustavo A. Torres

Por alguna razón, en México no se había apostado por traer a Alice Cooper a pesar de tener 30 discos (sin contar Greatest Hits), más de 40 años de carrera y siendo influencia de un sin fin de bandas como Rob Zombie, Guns N’ Roses, Marilyn Manson, Motionless In White, Lordi, Gwar o Slipknot. Es el padre del horror rock que hasta con Los Muppets se le ha visto cantando “Welcome To My Nightmare”.

La última vez que lo habíamos visto en México fue para un evento de motociclistas y solo vino a cantar tres canciones y se fue, una exhalación; además no trajo a su banda, en su lugar estuvo Jay de la Cueva en la guitarra. Así que eso no vale.

Fue hasta el anuncio del cartel del Mother of All que la noticia cayó como un kilo de LSD a un adicto en plena década setentera, no se esperaba y la emoción corrió en más de uno.  Los nombres de las demás bandas solo eran un bonus.

Después de Vince Neil y su retraso de media hora, la espera fue mayor, solo se veía una manta cubriendo la escenografía y fue que ya con la noche de testigo todo explotaría entre luces, fuegos artificiales, su banda postrada en el escenario que parecía ser sacada de una obra musical de terror y Alice, antes llamado Vincent Furnier, envuelto en una capa.

La primera canción fue “Brutal Planet” del disco del mismo nombre, que arrancaba con poder y de inmediato cambió a los primeros riffs de “No More Mr. Nice Guy” del lejano Billion Dollar Babies de 1973. Luego saldría una enfermera ensangrentada para dar inicio a “Under My Wheels” mientras Alice, ya con su clásico sombrero y bastón, recibía una caja gigante que dejaría más atrás del escenario.

Después veríamos al maestro con su espada repleta de billetes, mientras el fondo mostraba la portada verde de “Billion Dollar Babies”; al final lo vimos haciendo esgrima y aventando sus fajos de dinero.  “Paranoiac Personality”, de su nuevo disco Paranormal nos mostraba la bipolaridad de Alice, esa voz que le rumora al oído y lo desquicia.

Sus músicos son cosa aparte, todos tienen personalidad y en momentos no sabes a dónde voltear, por un lado Alice Cooper pero del otro el hermoso huracán, Nita Strauss y por otro los machos alfa Ryan Roxie, Tommy Henriksen y Chuck Garric; mientras que la batería de Glen Sobel se veía de fondo adornada por muñecas ensangrentadas y unas decapitadas. Fue entonces el momento de la rubia con una canción que le queda a la perfección, del disco Dirty Diamonds, “Woman Of Mass Distraction”.

Si el éxtasis no era ya suficiente con el huracán, fue turno de “Poison” que debe ser su hit más importante entrando a la década de los años noventa y que aparecería en 1989 en el álbum Trash, las miles de personas cantando el coro con pasión. “House Of Flies” sirve como momento de preparación, a pesar de los solos de Roxie y de Sobel, se ve cómo se iba alistando lo que todos habíamos soñado desde que se veían sus videos en VHS y los más jóvenes en YouTube; la pesadilla de Alice Cooper.

Primer acto con “Feed My Frankenstein” donde Alice fue electrocutado en una cámara como la del científico creado en 1816 por Mary Shelley; el hombre vuelve a la vida y un enorme monstruo verde en el escenario cierra la canción.

El amor a la muerte, a su amada asesinada por él mismo, representada por una muñeca que es ajetreada por todo el lugar (feminazis abstengan sus comentarios) y que al final es depositada a una caja gigante donde la misma enfermera de hace rato la recibe; esto fue “Cold Ethyl”.

Esa misma Ethyl cobraría vida, carne y hueso en una bailarina de ballet que es representada por su hija Calico Cooper (como dato extra, la esposa de Alice es prima ballerina), Alice acuchilla a la bailarina y se da cuenta de que “Only Women Bleed”; uno de los momentos teatrales más álgidos de la noche. Hermosa canción, hermosa puesta en escena.

Pero un acto así no puede quedar impune, jamás, así que es detenido por seres de negro que se convertirían en sus verdugos, y la maldita guillotina aparecería en el escenario, el sueño se cumplía. La famosa decapitación como juicio medieval se haría presente, al final Alice lleva su nombre por una bruja, la cual debe perecer por sus actos malévolos…su cabeza cayó, es levantada como trofeo por un verdugo, Alice Cooper ha muerto.

La banda, testigos de dicho acto, arrancan un poco de “Killer” y complementan con “I Love Dead” con la gente gritando el coro. Pero como Jesucristo, Alice resucitó al tercer riff con su cabeza en mano y apoyándose en una muleta para entonar “I’m Eighteen”. Esto no podía ser mejor, ¿o sí?

Una chicharra retumba en el lugar, y uno de los himnos de juventud se haría presente, “School’s Out” y como es debido todos al unísono cantando ‘school’s out for summer, school’s out for ever, my school’s been blown to pieces…school’s out completely’ que sería magistralmente terminado con el coro de “Another Brick In The Wall” de Pink Floyd.

Los ojos de Alice Cooper de fondo despedían uno de los mejores conciertos del año; Alice Cooper hizo que valiera cada maldito centavo de ese boleto.

Andre Dulche
Andre Dulche
Niñero, editor y fotógrafo en Pólvora con alma noventera. Campeón de tres anillos de NFL Fantasy 🏈 Le doy sabroso a la NBA, NHL, lucha y cómics 😎

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