Némesis 3000: La alianza

Por Raúl E Xilu

De la mano del polémico estudio K-boom llega el complemento a la clásica saga de “Karmatrón”: “Némesis 3000: la alianza”, cuyo primer número, escrito por Susana Romero y dibujado por Horacio Sandoval, intenta introducirnos a este nuevo proyecto de Oscar González Loyo y su grupo de argonautas.

Y sí, la palabra “intenta” es la más adecuada para describir este primer número: Romero intenta crear empatía con su personaje, pero parece ignorar que para ello es necesario hacerlo cercano al lector. Que sea tridimensional, imperfecto. Y para que una historia enganche, ha de ir al grano. Al final del día, el guionismo no es sino el arte de administrar una determinada información al lector, asumir una postura respecto a un tema (“tema” y “premisa”, en jerga técnica). “Némesis 3000: la alianza” no hace eso, en su lugar nos presenta a un personaje chocante por su pretenciosa superioridad moral basada en el hecho de que no toma. Esto es irrelevante para el desarrollo de la historia, no ayuda al avance o claridad de la misma, pero la autora dedica tres páginas a ello.

Tres páginas. Ninguna relevante, salvo por ser el pretexto para drogar a la protagonista, quien por cierto, es la única que bebe refresco, y la única que resiente los efectos de la droga. ¿Será que la moraleja es que en un antro es preferible ingerir bebidas alcohólicas en lugar de una inocente soda?

La “relación romántica” entre la protagonista y el “misterioso joven” es inverosímil, forzada. No hay una buena razón para que exista la atracción, lo único que tienen en común es que no toman. No hay nada que despierte el interés o la preocupación por lo que le pase a estas personas, sin mencionar que un personaje como Angélica no puede ser periodista.

Romero parece ignorar lo que es una transición. De una página a otra, su protagonista aparece con un personaje distinto; o drogada y sometida cuando apenas una viñeta atrás la veíamos en la seguridad de su auto. Sin mencionar que su compañero de farra es poco menos que un pretexto para que la autora utilice uno de los recursos más perezosos de un guionista: el “deus ex machina”. No es que el recurso en sí sea malo, un buen escritor puede utilizarlo y hacerlo pasar por un buen recurso, pero rara vez es utilizado con gracia y verosimilitud. No es el caso en “Némesis 3000: la alianza”.

Es de destacar que Romero posiblemente nunca ha estado en un antro. Por lo menos no en los últimos años. El lenguaje y ambiente que utiliza, en conjunto con el ilustrador Horacio Sandoval, suena estereotipado y poco natural. Uno sólo puede escribir de lo que conoce, y es evidente que Romero ignora los detalles de la vida nocturna del México contemporáneo. La subsecuente persecución es prolongada e inverosímil, pareciera que Romero y Sandoval sólo quisieron llenar a como diera lugar la cuota de páginas del cómic. Sus personajes, meros estereotipos sin complejidades, están ahí para cumplir funciones predeterminadas. El cómic termina con un cliffhanger poco satisfactorio, el cual seguramente terminará con una escena genérica del “chico se queda con la chica”, donde ya sabemos la temeraria vuelta de tuerca: el joven que conoció “casualmente” en el antro está destinado a ser “el elegido”, “el último de su estirpe” o “el incomprendido” que llegará de último momento a rescatarla cuando claramente pudo hacerlo desde un principio y sin poner en riesgo a su objeto del deseo.

“Némesis 3000: la alianza” es en definitiva un despropósito argumental con un arte apenas cumplidor. Los personajes son acartonados, huecos e inverosímiles. Nadie con un mínimo conocimiento del ambiente periodístico, como es mi caso, podría tragarse que una chica como Angélica pueda ser periodista: es tímida, insegura, mojigata… de su pareja no sabemos nada, tan solo que será el “héroe” y tiene una visión tan estrecha y chata de la vida como la propia Angélica. Los villanos son simples clichés del malo que es malo porque le gusta la maldad, y poco más. Hubiera sido más interesante que la autora aprovechara algún defecto de su protagonista para meterla en problemas, algo que la hiciera humana, imperfecta, y con ello, más cercana al público. No hay un desarrollo de personajes, porque tampoco tenemos una historia entre manos: más bien es una serie de escenas medianamente conectadas cuyo mensaje parece ser: “tomar es malo y salir a divertirse en la noche también”. La portada merece mención aparte, pues no cumple lo que promete: tenemos la silueta de lo que parece ser un trío de enmascarados, pero nunca los vemos en acción, ni siquiera son insinuados como héroes o villanos. Si no van a aparecer, su presencia como imagen inicial del producto es un error y hasta un engaño: es como ver un póster de Godzilla, y terminar viendo un thriller político. (Oh dios… tuve un deja vú de “Shin Gojira…”, en fin).

Ignoro cuál sea el público de “Némesis 3000: la alianza”. Dudo que sea el adolescente, pues su discurso parece sacado del sermón dominical de la parroquia del pueblo. Para ser infantil tiene temáticas muy fuertes y mal abordadas. El lenguaje que utiliza Romero es vulgar y acartonado, es como si una caricatura de sábado por la mañana se convirtiese en contenido para mayores de 18 años. Lo único que queda es un sector de adultos maduros con ataques de nostalgia, pero incluso dicho mercado difícilmente aceptará un producto como este, habiendo una oferta de mejor calidad en el sector del cómic nacional independiente, o en el mercado mainstream dominado por Marvel y DC.

En conclusión: si puedes ahorrarte esta lectura, hazlo. Es una historia cliché, pero encima de ello, está mal narrada. Lo único medianamente destacado es el arte y el hecho de ser uno de los pocos proyectos mexicanos independientes cuyo formato físico incluye color, pero el mismo no soportaría un análisis detallado de un especialista. Ahora que si esgrimes la bandera del apoyo al cómic nacional de autor… francamente hay material más interesante y de mejor calidad en ferias de libro o en la red. “Némesis 3000: la alianza” sólo es imprescindible para los fans del estudio K-boom.

Y aún ellos seguramente preferirán gastar su dinero en “Karmatrón” antes que en “Némesis 3000: la alianza”.

Salud.

Pólvora Crew
Pólvora Crew
Si la unión de los gemelos fantásticos se hiciera realidad, esto daría de resultado.

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Comments

  1. Está bien, parece que alguien no entendió el cómic y no hay problema, se necesita una mente superior para poder entenderlo 😛 saludetes.

    • Si para entender esta basura (chatarra cultural mal escrita, mal dibujada, mal coloreada y mal editada) hay que tener una mente superior; adelante. Lectores de mente superior: atásquense en esta inmuncicia.

      Saludos grandotes.

  2. Hola Elmer.
    No sé decir si yo no lo entendí, o si no se dio a entender. Lo que sí sé, es que desde el punto de vista técnico, está muy mal hecho. Como ya mencioné, no hay transiciones de escena a escena, no hay una buena razón para dedicar 3 páginas al hecho de que los protagonistas no toman, la personalidad de Angélica no es para nada congruente con su profesión, y el lenguaje se siente acartonado, anti natural y anacrónico. No sé si seas fan del estudio, algo que sostengo es que el gusto no está sujeto a discusión, a mí me han llegado a gustar cosas mal hechas, pero hay criterios técnicos y objetivos para medir cuando un producto está mal hecho, y este es el caso: desde el punto de vista técnico y objetivo, está mal hecho. Si te gusta, pues es muy válido… pero tampoco es saludable que intentes imponer o te sientas ofendido cuando alguien critica lo que te gusta. Ni tú ni nadie es la medida de todas las cosas, y si a ti te late “Némesis”, me parece respetable. Insinuar que si no a alguien no le gusta entonces es de mente pequeña, sí que me parece una falta de respeto… y propio de alguien sumamente infantil. Saludos.

  3. Definitivamente, este cómic de Ka-Boom Estudio, deja mucho que desear, me parece un producto de muy baja calidad, y no me refiero a la impresión de este, si no al contenido, concuerdo con que se hace notar que la guionista no tiene idea alguna de como llevar la historia ni de como desarrollar a sus personajes, los diálogos de estos, son burdos y sin ninguna gracia, es notoria la falta de documentación tanto de la guionista como del ilustrador en torno al ambiente, vestuario y lenguaje corporal de los personajes, el trabajo de color igualmente es mediocre y no apoya en nada al trazo ni a la ambientación de la historia, los temas que trata este cómic, lo hace de una forma burda y vulgar, típicos de la clase de historieta que Ka-Boom estudio ha denostado durante más de una década. Definitivamente este cómic, no es un producto para niños y debería de tener en su portada, una nota que mencione que esta destinado a su venta para mayores de 18 años, hace falta un poco o un mucho de auto critica, ya que este cómic, no es un producto que pueda agradar a un amplio número de lectores.

  4. Pareciera que la autora basa sus diálogos en los malamente famosos capítulos de “La Rosa de Guadalupe”. Se ve claramente que ambos son escritos por una persona mayor que cree que la juventud actual habla y se comporta como los “chavos” de su época o de la época de la película del Patrullero 777.

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