Hellraiser: Judgment, el universo Barkeriano

Por Adyerin Rueda

Una larga pausa en el cine de horror de culto llega a su fin, Hellraiser: Judgment se hará presente en las pantallas de todos los amantes de la terrorífica saga que el escritor, guionista, ilustrador y director Clive Barker diera vida en 1987 y que ahora, tres décadas más tarde, llega a su décima parte.

Inspirada en su novela “The Hellbound heart”, Hellraiser fue una película privilegiada al ser escrita y dirigida por el mismo Barker, tiñéndola de todos los matices del universo barkeriano con una trama y una estética que avivó el auge del concepto de La nueva carne (iniciada y bien trabajada por David Cronenberg pero que en Hellraiser se mezcló con gore), y de una nueva visión de la cultura (pop) del terror.

Con antecesores -y competidores- tan valorados como Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street; Hellraiser toma toda su fuerza de la propuesta imaginativa de su creador, quien desde su época de estudiante se sintió atraído por las arcanas  profundidades de la mente humana.

Apasionado de lo visceral, basa su propuesta en la estrecha relación entre el placer y el dolor, la ambivalencia humana y su decadencia a raíz del exceso. Todo ello acompañado  de la idea del sueño como el espacio entre la vida y la muerte, lo físico y lo etéreo, entre el cuerpo que duerme y la consciencia que despierta; en el que no hay límites y somos, sin reservas, nosotros mismos.

Siguiendo la apología del Marqués de Sade de las bajas pasiones y de la apertura a nuevas experiencias y excesos, Barker presenta la premisa de Hellraiser a partir de los oscuros deseos de uno de sus personajes: experimentar nuevas sensaciones, pues lo ha probado todo y ahora nada le es suficiente.

Esta búsqueda hedonista lo lleva a resolver la Configuración del Lamento o caja Lemarchand que es un artefacto mecánico en forma de cubo con un tremendo poder místico, capaz de abrir un portal a la dimensión de los sádicos y extravagantes cenobitas. (Un pequeño homenaje a la célebre caja de Pandora que, a diferencia de ella, no desata el caos sino el horror de otro plano de existencia).

Ángeles para unos, demonios para otros; estos seres que alguna vez fueron humanos, y que ahora pertenecen a un sitio infernal, se aparecen para reclamar el alma de quien manipuló la caja y llevarlo al éxtasis del placer y el dolor con torturas que no han vivido en el mundo terrenal.

La audacia de desbloquear la caja Lemarchand conlleva una expiación de la que es muy difícil e incluso imposible escapar. De nuevo se encuentra el mensaje de Pandora: no abras la caja, no resuelvas el acertijo –no comas la manzana- pues al aventurarte lo que recibes es un castigo. Estas alusiones dejan ver el interés que Clive Barker tiene por la cosmovisión griega/romana donde los placeres están ligados al dolor y no  hay mejor ejemplo de ello que el mito de Dionisio desmembrado, un dios que fue despedazado para renacer como libertador del miedo autoimpuesto de sus seguidores con experiencias embriagadoras proporcionadas por el vino y la voluptuosidad. Así el infierno dual de Barker, que no tortura sólo para lastimar sino para “renacer”.

Quizá, a partir de la cuarta película, Hellraiser perdió un poco de esa aura filosófica para probar suerte con propuestas más familiarizadas a la vida moderna, los avances tecnológicos y con estéticas que coquetean con subgéneros cinematográficos como el slasher (sobre todo Hellraiser: Hellworld); lo que no ha perdido es el séquito de seguidores que, desde que se canceló Hellraiser: Origins – y vimos de todo el maravilloso arte visual que recuerda a H. R. Giger y Silent Hill-, estamos a la espera del lanzamiento el próximo 13 de febrero de Hellraiser: Judgment, dirigida por Gary J. Tunnicliffe quien fue guionista de la última cinta Hellraiser: Revelations.

Esta antecesora no fue de lo mejor, en principio porque Pinhead, el coleccionista de almas, no es interpretado por el carismático- y muy apreciado por los fans- Doug Bradley sino por Stephan Smith Collins. En el nuevo metraje, Pinhead estará a cargo de Paul T. Taylor de quien se espera una actuación del nivel que Barker maneja en sus creaciones. Celebrado incluso por el escritor de terror más popular en occidente: Stephen King, Clive  Barker elabora a sus personajes en todos los sentidos: los dota de personalidad y una forma física concreta que los vuelve íconos; los moldea, los dibuja y los pone a escena en todo su esplendor.

La estética sangrienta, visceral y en extremo corporal,  característica de las nueve películas que conforman la saga, se muestra prometedora en esta décima entrega Hellraiser: Judgment. El tráiler deja ver un buen festín de torturas y la presencia de nuevos y cautivadores personajes (una máscara muy parecida a “Baby face” se asoma en escena además de un verdugo forrado en látex negro y mascarilla anti gas).  La historia se desarrolla con el caso de los detectives Sean Carter (Damon Carney), David Carter (Randy Wayne) y Christine Egerton (Alexandra Harris)  que están a la caza de un sanguinario asesino serial que poco a poco irá dejando al descubierto más que cadáveres y crímenes mundanos, rodeados de una atmósfera angustiante bastante alejada de la fantasía pero muy cercana a las silenciadas pulsiones humanas.

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