Bazar de Bandas en Satélite: mucha música y poca venta

El Bazar de Bandas es una gira de música independiente que busca conectar a los intérpretes de la escena rockera nacional con el público, esos chavalillos en búsqueda de su propia identidad física, sexual y psicológica que no dudan en ir al propio infierno con tal de apoyar a sus agrupaciones favoritas.

Bazar de Bandas en el Estado de México Bazar de Bandas en el Estado de México

El bar, la tocada y el punk rock acústico

En esta ocasión llegaron por vez primera a Ciudad Satélite, Estado de México. El inmueble seleccionado: un bar de Naucalpan conocido como Morrison, una suerte de callejón techado y luces tenues nada adecuado para el rock, pero de los pocos abiertos a escuchar toda clase de proyectos.

Adentro las chelas costaban de 80 pesos para arriba y los demás tragos, tequila, ron, whisky, lo mismo. Primer error: cheleabas bien  A-gustín de Iturbide con tus compotas o comprabas mercancía. Las dos no se puede.

Aunque al menos el 50% de los asistentes no tenían la edad para tomar, esos, más bien, fueron a disfrutar música gratis. Otros más a chacalear, me quisieron robar dos o tres pines/broches de mi mochila. Tuve que repartir dos o tres codazos limpios en caras y estómagos.

Las bandas muy bien: al menos LNG/SHT, Barney Gombo, Los Chotgun, Beta y Andrés Canalla. Todos prepararon sus espectáculos con anticipación. Caso contrario a Rubytates, quienes aventaron puras bases, muy poco en vivo, sus instrumentos fueron imperceptibles. Lástima, son buenísimos en vivo. ¿Nadiescucha? Pues bien, pero el acústico mata toda la magia de su música fullband.

¿Lo mejor? Escuchar a Gastón cagarse de risa y chingar a un fan que se quiso hacer el chistosito mandándolo a chingar a su madre por negarse a tocar una rola. “Rammstein, perro, a huevo”, repetía el fan, como si eso significara algo lógico…

“Llaves, teléfono y Du hast, sólo son llaves, teléfono y Du hast mich”, cantaba el buen LNG/SHT entre carcajadas malévolas.

Para mí es una chulada ver tan cercanos a proyectos que llenarían sin problemas el Indie Rocks, el Lunario del Auditorio Nacional, el Foro Alicia, etcétera. Humildad, le dicen, creo. Jaja.

Por cierto, faltaron bandas de chicas. Hay muchas por toda la República, pero el power femenino fue nulo.

La venta de merch

De ventas, pues muy poco se vio, por lo menos lo que yo percibí. Bajé tres o cuatro veces al oscuro, subterráneo y escondido estacionamiento en el que arrinconaron el Bazar de Bandas de Satélite y en todas las oportunidades vi muy poca gente, mismos que sólo querían su foto en tal o cual wey.

Incluso tuvieron que parar la tocada porque “nadie compraba”. Esa casi obligación de bajar a consumir los productos de las bandas también provocó apatía en los asistentes, pues ya entrados preferían seguir con las chelas que mover sus cuerpos a otra parte del inmueble.

Además, hubo poca oferta en el bazar. La mayoría fueron stands de las bandas que tocaron. Ninguna disquera se sumó. No hubo editoriales. Pocos diseñadores. Vaya, ningun músico no invitado vendía sus discos de contrabando. Además, algunos tienen una mala actitud servicial. Solo ahi sentados wachando su celular, sin saludar, sin convivir. Coño, una imagen deprimente en general.

¿Es un buen experimento? Sí, muy chido (su versión en la CDMX está un poco mejor).

¿Falta planeación? Mucha, trabajen duro, chavos.

¿Más bandas? Muchas y del mismo nivel, por favor.

Gustavo Azem
Gustavo Azem
No tan guapo como Brad Pitt, ni tan simpático como Chespirito.

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Comments

  1. Show gratis es un arriesgue porque ¿o sea que el trabajo del músico no cuenta y se tiene que ganar el varo vendiendo la merch? ¿Tocar no importa? Monetariamente hablando. Me tocó ver a Triciclo Circus Band en la explanada de Tultitlán (ignoro si se les pagó por parte del ayuntamiento), y a el Chac Mool de Carlos Alvarado Perea en el museo del Chopo; ambos de gratis. Sin embargo les fue bastante bien con la venta de su material, allí sí aplica porque número uno, son bandas con una buena trayectoria y número dos, dieron shows verdaderamente excepcionales. Es decir, allí sí aplica eso de dar libre acceso, pero cuando se trata de bandas desconocidas es más complicado. Podría decirse que si no les compran es porque no dieron shows así de impresionantes. Bandas un poco menos conocidas como The Risin’ Sun o aún menos como The Narrow Way, asistí a algunas de sus presentaciones y les compré su disco, no tanto porque quisiera escuchar ese pedazo de plástico en particular ya que bien puedo escucharlos en YouTube o Spotify sino por su talento, por la calidad de sus proyectos. Les compré no por lástima o compromiso, sino como un gesto genuino de apoyo. No es como llegar al bar y tener que consumir para poder ocupar una mesa, un bar es un negocio, la música es arte, luego negocio pero no deja de ser arte. Porque para mí sería una pérdida saber que en unos años bandas así se disolvieron porque ya no pudieron sustentarse financieramente hablando. Repito, bandas, si cuando terminen de tocar se bajan y al menos no les preguntan si traen discos o ya de perdida si están en plataformas digitales, entonces algo no están haciendo bien.

    Volviendo al este evento en particular. No mamen, la supercagaron con la logística y el ejercicio de la venta. Además por lo que se narra, los shows no estuvieron así de buenos y para colmo, se detuvo el show para exigirle a la gente que comprara. Estúpidos. Así de fácil.

    Respecto a lo de los shows gratis, mejor cobren cover, quédense el cover. Preferible meter treinta personas con cover pagado que cien sin cover, aunque si se le meten cien, ya parece más que razonable negociar un pago con el dueño del bar, si es que no hay cover.

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