20 años de Blade, la película que inició todo

Cuando se estrenó de Black Panther en febrero de este año la mayoría de la gente pensó que se trataba de una revolución para el cine de superhéroes. Sin embargo y a pesar de que la trama, cumple con todos los parámetros de la compañía para considerarse exitosa no es algo nuevo. Y no fue por la popularidad del personaje, que apenas si es conocido por los fans de la editorial sobre todo los más jóvenes.

Lo que le ha dado popularidad es el protagonismo del Black Power al género, encarnado tanto por su protagonista como por la esencia de unión racial de la ficticia Wakanda. Esto es algo que muchos han querido destacar, pero para su mayor sorpresa, T’Challa no ha sido el único ni el más importante superhéroe negro que ha llegado a la pantalla grande. Hace 20 años, se estrenó otra película similar y aunque usted no lo crea, fue un éxito para Marvel mucho más trascendente que el de Black Panther.

El 9 de octubre de 1998, New Line Cinema estrenó “Blade” junto a la recién fundada Marvel Studios. En aquella época, muy pocos sabían que el personaje principal era un superhéroe de Marvel. Llevaba en la editorial desde 1973, cuando Marv Wolfman y Gene Colan le dieron forma en el número 10 de “La tumba de Drácula”. Sin embargo, ni era uno de los personajes más relevantes, ni era considerado un superhéroe.

A pesar de ser solo un “dhampiro” (híbrido entre vampiro y humano) en el largometraje, su estética se alejaba del estereotipo del superhéroe (ajustadas mallas coloridas y los músculos superdesarrollados). Por el contrario, Blade nació tirando de tópicos racistas; con una estética afro que combinaba una chamarra verde con gafas amarillas. Fue hasta los años noventa, cuando Image Comics lanzó Spawn y todos los cómics querían ser como Watchmen, Blade se convirtió en el cazavampiros de chamarra de piel y gafas de sol. Esto provocó que sus apariciones estuvieran más relacionadas con películas como Terminator que con Spider-Man. Eso lo convertía en la apuesta más adecuada y también menos arriesgada para convertirse en un largometraje decoroso.

Salvando a Marvel Comics

Cuando Blade llegó a las salas de cine, Marvel estaba pasando por una de las peores crisis de su historia. A finales de los 80, los cómics estadounidenses tuvieron un respiro gracias a novelas gráficas que reinventaron el género como El Regreso del Caballero Oscuro o Watchmen. Eso hizo que los inversionistas pusieron en marcha su maquinaria y Marvel terminó siendo absorbida en 1988 por MacAndrews & Forbes Incorporated, de Ronald O. Perelman.

Poco tiempo después, comenzó el declive de Marvel. La editorial había creado su propia distribuidora para optimizar ganancias, y obligaba a las tiendas a comprar un mínimo de unidades para comercializar con ellas. Esto generó que muchas se negaran a vender sus cómics y que otras no pudieran permitírselo. El resultado fue una estrepitosa caída de las ventas. El segundo gran golpe fue que algunos de los artistas más populares de la casa de las ideas como Jim Lee, Todd McFarlane y Rob Liefeld la abandonaron por sus políticas restrictivas y fundaron la icónica Image Comics, pero esa es otra historia. Irónicamente la Casa de las Ideas se quedó sin ideas, llegando a publicar cómics tan anodinos como NFL Superpro, donde sí, el superhéroe era de la liga de Fútbol Americano.

Finalmente llegó lo inevitable: la bancarrota de Marvel en 1996. La que fuera la empresa de cómics más importante de EE. UU. había caído en la quiebra, y solo un milagro podría salvarla. Fue cuando la empresa de juguetes Toy-Biz propiedad de Avi Arad, compró la compañía en 1997 bajo el nombre de Marvel Entertainment. Con un objetivo estuvo claro: pasar de ser una editorial de cómics a una empresa multifunción.

El inicio del MCU

Con el éxito de las películas de Batman a cuestas, en Marvel se propusieron dar un paso firme al cine, considerando los fracasos que fueron las películas anteriores. Con Arad a la cabeza del proyecto, se propusieron adaptar Blade al cine. La apuesta no era nada arriesgada. Las películas de vampiros estaban en uno de sus mejores momentos (Entrevista con el vampiro, Drácula de Bram Stoker) y Blade contaba con la estética adecuada para un proyecto como ese. Además, contaría con uno de los mejores soundtracks de la época y que se volvería un obligado de las fiestas rave con el clásico “Confusion [Pump Panel Reconstrucion Mix]” de New Order.

Con solo 45 millones de dólares para la producción terminó recaudando 131 millones, dirigida por Stephen Norrington con guión de David S. Goyer, sin hacer referencia a ninguna saga o título de comics en particular y solo con la leyenda basada en, Blade se estrenó en 1998 y marcó el resurgimiento de una Marvel agonizante que se levantaba de las cenizas como el Fénix para volver a brillar en un medio que hasta entonces le había sido negado.

El camino hasta el éxito no iba a ser fácil, Goyer discutió con New Line la decisión de que el protagonista fuese negro, pues querían pasarle por un filtro de whitewashing, hasta que Wesley Snipes no se sumó al proyecto como principal productor y protagonista, la cinta contaba con un presupuesto mucho más corto de lo previsto.

El resultado no pudo ser mejor. Blade pasó de ser un largometraje a una trilogía que contaría con su mejor momento en Blade II, dirigida por Guillermo del Toro. Y a pesar de que la tercera parte fuera un descalabro que acabaría con la saga, volvió a conseguir una recaudación muy superior a su inversión. Esto permitió que Marvel aprovechara el éxito de Blade para estrenar las películas de sus superhéroes más destacados: X-Men (2000) y Spider-Man (2002). El resto es historia y MCU.

El encarcelamiento de Snipes por evasión de impuestos, el fracaso de Blade: Trinity y el devenir de Marvel Studios como una gran franquicia propiedad de Disney, han provocado que la huella del personaje se pierda con el paso de los años. Sin embargo, no olvidemos que antes de Iron Man, fue esta película la que salvó a Marvel de la bancarrota y le permitió dar un primer paso firme a un pequeño estudio que acabaría por dominarlo todo. Si les gustó compartan, sino cometen, hasta el próximo artículo.

Roger Muñoz
Roger Muñoz
Roger Muñoz. Sibarita, irónico e irreverente, Comunicólogo de profesión, texto-servidor por accidente. Converso al “Indie” desde el 2009 después de vivir una experiencia místico-digital. Audiofilo de closet. Lector compulsivo de libros; amante del rock, el jazz, el cine, los cómics y la ópera. Otaku retirado y Japonfílico rehabilitado. Su alter-ego “starcat” a veces piensa por él.

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