Festival de las Juventudes, un evento con futuro en el EdoMex

Hablemos del Festival de las Juventudes en Tlalnepantla, Estado de México, un experimento que musicalmente salió perfecto, pero dejó mucho que desear a nivel infraestructura.

¿Qué pasó en el deportivo ‘Carlos Hermosillo’? Ahí te va.

Kinky en Tlalnepantla. Foto: Gustavo Azem.

Tocadas de primer nivel

El Festival de las Juventudes 2019 en Tlalneplantla, Estado de México, pretendía venerar a las generaciones que hoy en día cargan precisamente con el mote que le dio nombre al evento.

Yucatán A Go Go, Dr Rockabilly, Lost Acapulco, Hello Seahorse, Sonido Gallo Negro, Javier y Baby Batiz, Armando Palomas, Liran’ Roll, Los Victorios, All Stars Ska Reggae Sinfónico, Kinky, Los Estrambóticos y El Gran Silencio fueron llamados al festejo como invitados musicales de honor.

La mayoría lo hizo a la perfección, subieron al escenario, echaron sus rolas, se bajaron y se fueron contentos. Aplausos para Kinky que llevó toda su producción en vivo hasta el Estado de México. Mención especial para Los Victorios por su conexión cuasi psíquica con el público mexiquense.

¿El mejor show? Sin duda me atrevo a decir que el de Javier Batiz y su hermana, Baby Batiz. Tremendos músicos, tienen la fuerza rocanrolera de un chamaco.

Tache para Sonido Gallo Negro, se tardaron mucho en salir y terminaron tocando cinco rolitas. Lo reprobable hay que dárselo a la curaduría del Festival, pues bajaron a los skatos sinfónicos a la mala, les echaron el audio local, dejaron su set a medias.

Estos últimos se hicieron acreedores al momento de melancolía, pues Kotardo -vocalista original de Sekta Core– le cayó sorpresivamente a tocar ‘Zona del Terror’. Cómo nos encantaría una reunión con sus compañeros.

La producción fue muy buena, el sonido excelente, no hubo muchos fallos y la mayoría de los actos inició y terminó a la hora pactada. Excelente servicio, cinco estrellas.

Así se manchó el festival

Pero seamos sinceros, un escenario dos tres decente montado a media cancha de un deportivo con pésima ubicación (zona de fuego) y en un horario tremendamente peligroso no es la forma correcta de armar un festival.

¿Y dónde quedaron las bandas jóvenes? Ni los invitados ni su público son gente a la que podemos llamar chamaquitos, la neta, no cuadró que ni una banda de nueva generación (y tanto talento que hay) figurara en el cartel. Tal vez Zimbabwe cuenta, se las concedo.

Un acierto más fue la prohibición de alcohol dentro de las instalaciones. Un evento como este, público y gratuito, lo exigía. Lástima por Armando Palomas, aunque tuvo una buena participación, lo manchó todo con su pomo en el escenario.

Ahora, vamos al terreno de lo ecológico, pues el intercambio de pulseras por botellas de pet fue lo único ecológico del día. Al llegar no había ni basura para separar tus deshechos o a nadie le importó hacerlo, vendían toda clase de envases, sin contar a los fumadores que dejaron sus colillas por todas partes. Las latas de refresco terminaron tiradas dentro y fuera del inmueble, pisadas y pateadas por todos.

Hablando de las pulseras, vaya desastre. Se acabaron unos dos días antes del evento, pero varios terminaron en las manos de los revendedores, pues acceder a ellas no les costó prácticamente nada.

Los precios de la venta dependía del horario en que llegaras al inmueble, así como del número. Al menos esos fueron los precios que nosotros pudimos recopilar. Incluso en las redes sociales eran ofrecidos sin pena alguna. Se les salió de las manos a pesar de que dieron unos cuantos más gratuitos afuera del deportivo el mero día.

Por otro lado, hablemos de las actividades dentro del festival, pues además de la música no se ofreció nada de provecho a la juventud. Faltó algo que le diera una verdadera identidad, que realmente identificara a los jóvenes del Municipio.

Fue un buen intento, pero si planean una segunda edición, deberán mejorar todos estos puntos y entonces, podríamos hablar de uno de los mejores festivales del Estado de México. Pero el cambio no sólo tiene que venir de la organización, nuestra mentalidad como público también debe ser un tema a tratar.

Gustavo Azem
Gustavo Azem
No tan guapo como Brad Pitt, ni tan simpático como Chespirito.

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