10 discos de la escena oscura mexicana

Se puede afirmar, sin temor alguno, que esta década que está por concluir podría considerarse la Década Plateada de la Escena Oscura Mexicana (nota aclaratoria: SÍ, en realidad la década termina el 31/12/20, NO hubo año 0…pero en realidad poco importa, ¿no? Han sido tantos los calendarios y sus ajustes que uno más no hará la diferencia). Hubieron una cantidad inmensa de iniciativas que la han solidificado y que han traído a la mesa un abanico de propuestas muy interesantes.

 Se puede mencionar el crecimiento y nacimiento de festivales como el Octubre Negro o el Genesys Fest, así como los ciclos de Lunes Azules o las Noches de la Ola Fría: La participación de editoriales como Sangre y Cenizas o la Sangre de las Musas en diversas Ferias del Libro. La iniciativa de la Fonoteca Nacional o el Museo del Chopo de abrirse como espacios de exposición y reflexión sobre la escena. El nacimiento, consagración y necedad de varios espacios que principalmente atienden el perfil oscuro como el Paranoid Visions, el Centro de Salud, el Real Under, el Foro y Café Bizarro, La Mezcla y el (heroico) Dada X.

Los programas de radio como Carpe Noctem o El Espantapájaros manteniéndose al aire y manteniéndose como canales difusores de la producción nacional. Edición de varios discos perdidos (joyas) que por una u otra razón no vieron la luz en su momento.Y hasta la primera película ficción que se asoma a los orígenes de la escena: Esto no es Berlín de Hari Sama

La década vio el regreso intermitente, permanente o trágicamente truncados de bandas y solistas de la vieja escena como La Concepción de La Luna o, en el primer rubro; El Clan (con el regreso de Gustavo Pérez “El Castor a sus filas) y Hueco en el segundo rubro (ambas bandas sin caer en el cáncer contemporáneo de la nostalgia del Rock en tu idioma); y, desafortunadamente, Illy Bleeding en el tercero.

Bandas que no han dejado de batallar y abrir espacios como Vía Dolorosa o Erzebeth (estos últimos ya con giras internacionales); bandas que continúan siendo noticia en el extranjero como Hocico o Margarita Saavedra (la otrora Alquimia ahora Maggie Beth) con la banda británica Serpentyne; una gran cantidad de bandas emergiendo de diversos lugares de la República; y una nueva generación de bandas que ha generado el nicho Post-punk/Cold Wave dentro de la escena, muchas de las cuales voltean a ver a grupos mexicanos considerados seminales en los ochenta para el género (Size, Syntoma, Silueta Pálida, Casino Shanghai, entre otros) y han integrado su influencia sonora en sus propias obras.

Así pues, por todo esto (que, además, no es lo único), se presenta este listado de los discos más sobresalientes de la Escena Oscura Mexicana de la segunda década de los años dos mil. Pero, frente al domino de las plataformas (proceso que se consagró también en esta década) y la repercusión que este ha tenido en la manera de hacer, vender y escuchar música este listado se divide en dos partes; 10 Lp’s y 5 Ep’s.

La razones son simples; en estos tiempos en donde los sencillos vuelven a marcar la línea de la escucha tanto en el gran público (el mainstream) como en el de nicho, algunos grupos, que siguen en la necia de sacar su material en formato físico, han optado por editar Ep’s en lugar de Lp´s. Otros, aún más necios, prefieren mantenerse en la tradición de presentar un Larga Duración (nombre del Lp en español) aun sabiendo que ello puede reducir significativamente su número de escuchas.

A esto debe sumarse que no es fácil mantener un buen discurso en una temporalidad que oscila de los 30 a 50 minutos (de 8 a 12 canciones, más o menos); ni o presentar uno que sea contundente en menos de 30 minutos (de 3 a 6 canciones, más o menos). El presente conteo (que está hecho de manera cronológica) considera los trabajos que, entre otras cosas, cumplen de gran manera esta consideración.

ADVERTENCIA: La lista no considera La Action Minimal (In Aeternam Vale Remix) (Mannequin Records, 2014) de Casino Shanghai, The Vox-vol.1-1985/1989 (Terraza Records, 2016), de Década 2, ni Nadie puede vivir con un monstruo (Cleopatra Records, 2018); pues aunque son pilares innegables de la escena de gran calidad en cuanto a la forma y fondo de su discurso, pertenecen a otra década.

PARTE 1. 10 LP’s de la Escena Oscura Mexicana

Medusa o de los amores terribles, Hueco (Discos Intolerancia, 2011), Distrito Federal.

Este disco trajo muchas bondades a Hueco. Al interior representó la consolidación de un sonido distintivo aún con una nueva alineación. La llegada de Ivan Cedillo “El Vaquero” a la guitarra principal embonó de manera perfecta con el binomio formado por Rogelio Gómez (q.e.p.d.), ex guitarrista de Ansia y productor esencial del grupo, y José Hernández-Riwes, The Hollow Kid.

Las atmósferas oscuras en la música, lírica e interpretación, que van de lo agresivo a lo pop, comenzaron a mostrar una madurez solida tanto en las composiciones como en interpretaciones para la grabación, con el detalle curioso de que el disco carece de teclados, (los cuales habían, y ahora continuar siendo) parte fundamental de la voz de Hueco; “No synthetizers” reproducen osadamente en el librillo interno.

Al exterior la calidad del fondo y forma del disco, el cual desde entonces ha sido calificado como una de las mejores producciones de 2011, hizo que Hueco recuperara su posición no sólo en la escena oscura sino en la escena del rock nacional; al establecer que el grupo no tenía la intención de quedarse varado en la nostalgia con temas u obras de antaño sino que le interesa continuar con una propuesta sonora fresca, lo cual lo hizo atraer una nueva generación de escuchas.

Dirección de arte: José Hernández-Riwes. Maqueteo: Fotografías: José Hernández-Riwes y Manuel Cerón.

Sencillos: Crepúsculo Ascendente, Lujuria, Medusa.

Hablando solo, Los Robotes (Molécula, 2013), Distrito Federal

Quizá el mayor conflicto para Los Robotes fue generar una identidad propia, alejada de la sombra de Illy Bleeding y de Alex Lantzeta. En cuanto al primero, el grupo (se) debía demostrar que no era sólo una banda de acompañamiento de la prominente figura de Keller, sino que contaban con una voz propia y qué esta no sólo debía ser interesante sino inteligente. De hecho, este es un tema recurrente en sus canciones. El coro de “Escamas” que abre el disco (y es uno de los homenajes directos a Keller, quien era fan de los reptiles) establece: “sólo es un cambio de piel”, para Quine quiera leerlo así, por supuesto.

En cuanto al segundo, las cosas eran un tanto similares pero iban en otra dirección; tres de los cinco integrantes son hijos de esa otra figura importante de la escena punk/new wave mexicana de principio de los ochenta; Dave, Dalí y Sid llevan el apellido Lanzteta. Afortunadamente el grupo contaba no con uno, sino con tres creadores pro positivos dentro de sus filas: los hermanos Sid y Dalí y Juris Tipa; éste último formó parte del grupo Pasaules Gaisma, Letonia 2001- ). Los 3 encontraron en el naciente sonido post punk del DF un acomodo natural que estableció un objetivo estético común e hizo de Hablando solo una de las raíces más fuertes en donde, en años posteriores el, ya para entonces, nicho post punk se erigiría.

Un gran acierto de la banda fue elegir al Dr. Bona Bonson como productor, pues a través de su oído las canciones del disco resultaron un trabajo pulcro de texturas elegantes que exhiben todas las bondades musicales del combo como tal y, al mismo tiempo, anunciaban lo que estaría por venir del ingenio creativo de Dalí.

Diseño gráfico: Maciel Lara Fotografías: Eva Villaseñor y v  Eli de Bicla

Sencillos: Hanoi, Nada que, Dos.

Caronte, El Clan (Discos Intolerancia, 2014), Estado de México.

El regreso de Gustavo Pérez “El Castor” a El Clan fue un movimiento recibido con euforia por los fanáticos del grupo, la escena oscura y la escena de rock nacional; no obstante, después de hacer la revisión a su álbum inaugural Sin sentir (Discos Dodo, 1994) la banda tenía que establecer su posición frente a la marea nostálgica que en ese entonces se estaba levantando (y que ha resultado en una monzón que ha paralizado el main stream contemporáneo); ir con ella o remar a contracorriente.

El disco Caronte puede verse como una carta de principios frente a dicha posibilidad, con él el grupo establece un sonido fresco, pero muy maduro, apuntalado por las composiciones tanto de Gustavo como las de Jaime Chávez. Las guitarras de este último mantienen el estilo musical planteado desde los inicios de El Clan pero muestran a un interprete que ha crecido en la relación con su instrumento de una manera sorprendente. Un elemento a resaltar es la producción de Ruben Olvera quien supo generar toda una idea musical a la propuesta del grupo, el tratamiento de la voz de Gustavo sorprende en cuanto a que extiende su rango interpretativo hacia lugares que no se habían explorado en el Sin sentir (obvio) pero sobre todo en las presentaciones en vivo llevadas a cabo hasta entonces.

Caronte volvió a colocar al grupo en un lugar preponderante de la escena oscura y a abrir el camino en ascenso que ha tenido partir de entonces.

Ilustraciones: Irvin.ihi Diseño de arte: Armando García Fotografía: Daniel Drack

Sencillos: El mal en mi, Océanos de tiempo, Latente.

Atlas, Candy (Discos Intolerancia, 2016), Estado de México

El tercer y último (esperemos que hasta ahora) disco de Candy es una de las producciones más ricas y finas de la escena, y debe ser considerado uno de los mejores discos de ese año. Atlas puede verse como el punto culminante de una transición que comienza en zozobra con  un primer disco;  Stranger (2009) lleno aspiraciones, clichés y suposiciones típicas del del rock mexicano, la más evidente: las letras en inglés (y un muy buen inglés, ya que tanto Valentina como Michael están certificados y desenvuelven sus carreras  de manera profesional en el manejo de esta lengua). No obstante, el grupo fue muy inteligente al corregir dichos gafes, tanto en composición, interpretación y gestión, y entregó un segundo disco Control (Intolerancia, 2011) alejado de esas trabas y anunciando un futuro brillante, el cual concretó con Atlas.

El disco abre contundente con la canción que da nombre al álbum y desde ahí anuncia lo que poco a poco va a elaborar a través de 9 cortes; atmósferas lozanas que revientan en ambientes agresivos, los guiños de los teclados a los sonidos típicos melancólicos de los 80  no buscan emular (o copiar) el sonido de algún grupo consolidado de esa época para caer el la empatía facilona que genera la nostalgia-por-lo-no-vivido, sino que ensamblan un discurso  y sonido firme en una base contemporánea. Como bien dice el leit-motif de “Atlas”: “Tú empiezas donde yo termino”.

Las voz: a veces dulce y a veces angustiante de Valentina, la neutra de Michael y la combinación de las dos remiten de inmediato a algunas obras de la primera etapa de la 4AD, sobre todo en lo fascinante de la composición. Todo esto podría atribuirse al productor Phil Vinall (que ha trabajado de diversas maneras con grupos como Placebo, Pulp, Fangoria, bla, bla, bla) pero en realidad, esta obra es el resultado del ingenio creativo de Candy.

Dirección de arte: Buró Negro. Ilustración: Kraken. Fotografía: David Franco

Sencillos: Atlas, Villa Aurora.

Entre el humo y las llamas, Euridice (Casete, 2015), Distrito Federal.

Este es uno de los discos del rock mexicano que, como ya se mencionó, debieron ocurrir y no (o nunca) ocurrieron en su momento. La muerte de Euridice (que se desbanda a principios de los 90) se reforma en la segunda década del nuevo milenio como Euridice y entrega uno de las obras más finas de la escena del rock nacional de estos diez años. 

Varios de los cortes que integran la grabación que fueron rehechos para, en total, establecer un sonido contemporáneo que no pierde la esencia generacional de los ochenta, pero no caer en la nostalgia barata o en el recurso facilón de calca a proyectos consagrados europeo-occidentales para “colocarse” en el gusto de las nuevas generaciones. El proceso que plantean las 11 canciones de Entre el humo y las llamas como un todosedesenvuelve de manera sutil que lleva las texturas  musicales de lo melancólico hasta una rabia que refleja ira y dolor; por otro lado, cada una de ellas es una pequeña obra completa y compleja que fomenta las varias escuchas.

La muy puntual producción de Erick Espartacus y Rodrigo de la Mora genera una obra bastante pulcra que va de la mano de una interpretación concisa que bien podría caer en lo rígido pero más bien lo lleva hacia lo flexible y, por ello refrescante.

Sencillos: Perdido en Moscú, Nada es real, Zombi, Héroes Derrotados.

Diseño: hulahula.com.mx, Pintura: Javier Areán, Fotografía: León Chiprut Dirección de arte fotografía: Lizzette Romero, Fotografía adicional: Hari Sama, Elsa Patiño, Javier Areán.

Dominación, Cruz de Navajas (Symphony of Destruction, 2017), CDMX/Oakland

Cruz de Navajas; (sí, en el nombre lleva la penitencia) presenta una grabación, realizada por Daniel Arp y mezclada y martirizada por Daniel Husayn, que bien puede inscribirse en la estética sonora Low-Fi, quizá más por accidente que por una decisión voluntaria; enfatizando la atmósfera vertiginosa que desarrolla el grupo a lo largo de sus 8 canciones.

Quizá una producción más nítida reduciría la crudeza contundente del disco, la cual es uno de los muchos aciertos del mismo. Otra gran decisión es la de cantar en español, incluso con el detalle de que algunos miembros y mucha de su performatividad en directo y en la red transcurre en el país del norte (lo cuál es un buen punto de reflexión para otros tantos otros grupos que aún caen en ese espejismo mediático).

La amalgama de referencias queda coronada con la voz de Sharon que se mece de Alaska (en su etapa pegamoide) hasta Susana Millaruelo de Los Monaguillosh, manteniendo la tilde en esta última y que es, en gran parte, lo que separa al grupo de convertirse en un tributo simplón de bandas clásicas de los 80.

Sencillos: Esclavas, Las personas son bestias.

Into The Shadow of God, Mementut (Independiente, 2017) CDMX

Esta es otra de las novedades de la joven escena Post Punk Cold Wave generado por Mementut, cuando aún era el proyecto solista de Fernando Vaugier el cual ha llamado atención del público y medios internacionales inscritos en el canon musical anglosajón.

Pero más allá de las medallitas internacionales, las cuales pecan más de validaciones necesarias para un público al que le tienen que decir que escuchar y que no puede, o quiere hacerlo por sí mismo (OJO: No he dicho que no sean importantes), el trabajo de Vaugier es sobresaliente y valioso para la escena nacional por tener una voz definida que se separa del copia-homenaje-barato de la mayoría de bandas que se han inscrito en ese nicho de la escena oscura.

Into The Shadow of God es otro disco que se inscribe dentro de la estética Low-Fi  que cae como anillo al dedo en una obra que presenta un muy buen balance entre la lírica, música y performatividad, brindando a los ocho cortes una atmósfera rabiosa y enérgica.

Sencillo: No hay, escuchen el disco completo.

Límite Voltáico, Equinoxius (Kernkrach Records, 2018) Estado de México

Límite Voltáico es un álbum más que se suma a la lista de trabajos generados por artistas inscritos en el nicho denominado Ola Fría Mexicana.

Equinoxius, proyecto solista de Rogelio Serrano, hace esta entrega interpretada, grabada y mezclada por sí mismo, masterizada por  Eduardo Neira en Primal Music Studio la cual remite a los trabajos de la música electrónica del canon anglosajón (mucho más cargado a la rama europea que estadounidense) de finales de los 70 principios de los 80; no obstante en Límite Voltáico ya se escucha la voz personal de Serrano tan difícil de generarpara muchos otros proyectos de la escena, que más bien suenan a grupo tributo de tal o cual artista de ese momento tan anhelado (y romantizado) Rhytmus 43.

El discurso musical de Serrano se caracteriza por “el uso de sintetizadores analógicos y cajas de ritmos vintage [sic]”  cuidando a detalle las atmósferas musicales del disco diseñadas con destreza. Serrano invitó a dos cantantes extranjeras a participar con él tanto en la voz y letra de un par de canciones. La cantaora brasileña Juliana R en “Eclosión” y la cantante checa Kriistal Ann  (quien tiene una carrera solista pero es vocalista en dos grupos griegos; el gótico Resistance Of Independent Music, y el de minimal synth Paradox Obscur) en “Bakta”:

El disco es la puerta a través de la cual Equinoxius  comenzó su crossover del nicho de la escena hacia un público más amplio, por lo menos a nivel nacional.

Sencillos: Lóbulo interior, Basta, Intersección, Límite Voltáico.

Arte de la portada: øjeRum.

Mezcal a pleno vuelo, La Bande-Son Imaginaire (Perceptor Records/Tanat Records, 2018) Oaxaca.

Es muy refrescante escuchar proyectos contemporáneos que no se engarzan con la inercia de la moda nostálgica del Post-Punk/Cold Wave. La Bande-Son Imaginaire presenta un trabajo muy imaginativo y creativo con Mezcal a pleno vuelo.

Partiendo de las texturas EBM de Henri Angelo Tanat, el grupo genera todo una atmósfera lúgubre e hipnótica por donde serpentean  de una manera elegante los apuntes generados por el Violinista oscuro en las cuerdas y se confabula con la voz, letras y producción de Oscar Tanat, las cuales revientan el espectro minimalista musical a través de su crudeza. Un trabajo que desde el primero de sus nueve cortes se presenta histriónico, y que a lo largo de los otros ocho presenta despuntes, acomodados como si se tratara de un discurso cinematográfico para terminar con el tour de force en la novena entrega (¿noveno círculo?).

El francés desplaza al inglés en varias de las canciones, más allá de pretender ser el recurso falaz para “internacionalizarse” es parte del concepto que La Bande-Son emplea para desarrollar su performatividad. Dicho sincretismo se presenta desde la portada del disco en donde los motivos de un México bucólico aparecen insertos en un contexto específico deslizándose sobre una muy tenue línea que bien podría llevarlos a ser consumidos por un público exclusivamente local, no obstante el diseño de esta, realizada por Aurelio Ninandu y Oscar Tanat consiguen abrir la interpretación hacia ojos que traspasan la frontera nacional.

Tres sombras/espectros, caminando sobre una loma con vegetación seca, quemada y/o cortada. Desde el milagro del corazón sangrante reinterpretado por Lola Sosa y Marco Tagliollini en su vestuario de finales de los ochenta en la pequeñísima escena oscura que se desarrolló al sur del D.F., y que fue adoptado y hecho visible al gran público, primero en su apariencia por Caifanes y luego en la portada del disco Símbolos de Santa Sabina, no se había presentado en un grupo (¿electro-dark? ¿electro-goth? ¿electro-post-punk? ¿en verdad importa la etiqueta?) nada tan contundente que evocara de esa manera la oscuridad ancestral pero contemporánea, resultado de la mezcla de varias culturas, inmersa en el Mexicano.

Sencillos: Magnétique, Je sais pas papa.

Foto de contraportada: Celine Demol (que también es la voz invitada en “Yo Cometa”).

Arte.: Felix Serrano Villalobos.

Blinded, HoFFen (NOF, 2019) CDMX

Con Cold Tears of an Angel (Abstrakt Muzak, 2016), el proyecto solista de Dalí Lantzeta (ex-Rise 1945, Los Robotes y The girl is dead), HoFFen se colocó en un lugar privilegiado dentro de la escena Post-Punk/Cold Wave mexicana. El disco recibió una fuerte ovación por muchos medios y especialistas dentro y fuera de la escena oscura mexicana, llegando incluso a llamar la atención de oídos extranjeros.

Dalí logró capitalizar esta inercia y ha logrado que la música  de esta obra salte a la tv y al cine colocando el tema “Calisto” en la banda sonora de la serie Los Espookys (Frías, 2019- ), y varios temas en Esto no es Berlín (Sama, 2019)…así pues, no sería raro que este disco de 2016 (reeditado en vinilo y casete por NOF) ocupara un lugar en esta lista; no obstante, HoFFen lanzó el 30 de noviembre de 2019 su segunda producción: Blinded y es aquí en donde surge una controversia.

¿Por qué incluir este disco y no el primero dentro de una lista de los 10 mejores Lp’s de la escena oscura, si Cold Tears of an Angel ha demostrado ser una obra preponderante dentro y fuera de la escena, y es quizá ya un referente importante de la misma? La respuesta es controvertida pero, desde un punto de vista, muy sencilla. Aunque Blinded aún no ha generado el bombo publicitario (en inglés “hype”) de su predecesor, es un disco superior en cuanto a discurso musical, lírico y performativo ¿y qué es más importante?         

En este disco, producido por Rodrigo Nosti, Dalí presenta la madurez obtenida en 3 años a través de la cual logró generar su propia voz y dejar atrás el homenaje/tributo al “esto-ya-lo-he-escuchado-mil-veces-y-lo-volveré-a-escuchar-mil-veces-más-en-todas-las-banditas-post-punk-cold-wave-nacionales-e-internacionales-que-aliemntan-el-hype-condechi”, que muchos le señalaban como obstáculo a saltar para convertirse, quizá, en la propuesta oscura más valiosa de la década. Por supuesto, como ya se mencionó, es muy temprano para decirlo.

El disco abre de manera muy potente con “Ain’t Be Alone” y es desde ahí en se nota como la personalidad sonora del proyecto ha definido una identidad propia. Todas las canciones cuentan con una energía abrumadora que en temas como “Blinded” y “Calma y Devastación” vierten texturas absolutamente conmovedoras. Por supuesto, las referencias e intertextualidades siguen presentes, pero ya son recursos para ensamblar un discurso musical sólido y muy interesante; o bien, muestran la herencia de sus proyectos anteriores revisitados  y deconstruidos para crear manifiestos tonantes mucho más firmes.

Dalí invita a Dave Lantzeta y a Iván Zamudio para hacer segunda voz en varios temas en donde no sólo enriquece su propuesta sino que se aleja de los clichés performativos que emulan timbre y melodías “a la Joy Division”, incluso pareciera que ello es una declaración de principios para sus escuchas.

Sencillos: Ain’t Be Alone, Fragile, Shuriken.

Portada: Edgar Alva.

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