Crítica: ‘Cats’ – Un perturbador trip musical

No consumo drogas pero supongo que la sensación de estar drogado es algo similar a lo que experimenté viendo Cats en el cine. El exitoso musical creado por Andrew Lloyd Weber fue trasladado a la pantalla grande de la mano de Tom Hooper (Les Misérables) y el resultado es tan perturbador como grotesco.

Quitando el hecho de que estamos ante un extraño grupo de humanoides felinos que bailan y cantan, ¿cómo explicar la historia de Cats? Voy a intentar plasmar con palabras lo que vi. Todos los seres de la película son gatos ‘jélicos’ y una vez al año, hay un enorme ‘baile jélico’ en el cual uno de los gatos es elegido por una especie de figura de autoridad llamada Deuteronomia (Judi Dench) para llegar al Edén Jélico, en donde renacerá para tener una nueva existencia jelical. No, no sé qué signifique la palabra ‘jélico’ aun cuando un montón de canciones se centran alrededor de eso. A mí me suena como un culto. Supongo que alguien que haya visto el musical de Cats podrá comprender un poco más de lo que está pasando, pero si como yo, no tienes ni idea de su trama… pues bienvenido a este estrafalario mundo (o más bien infierno) jélico. 

La protagonista es una gata llamada Victoria (Francesca Hayward). Acaba de llegar a la comunidad y está aprendiendo todo sobre las tradiciones jélicas, así como los felinos que intentarán sobresalir en el ‘baile jélico’, entre ellos el gato mago Micifustófeles (Laurie Davidson), el viejo Gus (Ian McKellen) y el villano Nefástulo (Idris Elba) quien está intentando secuestrar a todos para reducir su competencia. Ah, y también puede teletransportarse. Todo es transmitido a través de canciones con letras confusas y siempre acompañadas de coreografías sacadas de la mente de un perturbado adicto al LSD; en ellas podemos encontrar cucarachas bailarinas, un gato que no para de comer, ratas con caras de niños, copiosas cantidades de catnip y hasta un bar de leche como escenario.

La monstruosa trama no es auxiliada en lo absoluto por algunos de los peores efectos visuales que verás. Los híbridos humano-felinos de esta película podrían provocarte pesadillas y quebrar tu mente. Y cómo olvidar a esas cucarachas danzantes con caras humanas: si llevas a un niño a ver esta película, estoy convencido de que quedará cicatrizado de por vida. Tal vez despiertes sudando a la mitad de la noche creyendo que has escapado de estos antinaturales seres, pero no: Cats te perseguirá en tus sueños por siempre. Sus formas felinas con rostros y manos humanas son creaciones del mismísimo Lucifer, no tengo duda. O más bien de una carencia de tiempo y cuidado de detalle por parte del director Tom Hooper, porque el gran problema de todo esto es que la película no está terminada. Lo de las manos no es broma: verás a muchos personajes completamente cubiertos de pelo… excepto por las manos. Al parecer el meollo del asunto es que la producción de Cats fue apresurada para que pudiera calificar a los Globos de Oro y Oscar. Si ya estaba complicado crear estas abominaciones live-action, pues la cosa se puso peor con las prisas. 

¿Y sabes qué más? Por alguna razón, muchos personajes actúan como si estuvieran en celo, provocando que Cats sea una película horny en donde parece que una orgía va a comenzar en cualquier momento. Es aterrador.

Para ser un filme basado en un exitoso musical, la mayoría de las canciones me decepcionaron: son aburridas, tienen poco ritmo y de hecho, ya se borraron de mi memoria. Eso no quiere decir que todo sea malo. Algunos números musicales son muy buenos. Taylor Swift es fantástica en su breve papel, al igual que Ian McKellen (The Good Liar) y Jennifer Hudson (Dreamgirls), quien canta la icónica ‘Memory’ y por momentos casi te hace olvidar el trip ácido que estás viviendo en la sala de cine. Francesca Hayward también lo hace bastante bien y le da cierta dulzura a la trama… aunque es complicado disfrutar de su actuación al 100% debido al horripilante CGI que constantemente te distrae.

Dentro de la película existe una escena en la que Judy Dench voltea a la cámara para verte a los ojos y explicarte cómo tratar a los gatos. Es incómoda e innecesaria… aunque me hizo reflexionar: tal vez la extravagante historia solo quiere comunicar lo complejas que son las personalidades de los gatos. O tal vez sea un recordatorio de que los humanos no deben drogarse con catnip. O tal vez solo sea algo que se le ocurrió a un hombre que estaba queseando a más no poder. Sí, eso último parece coherente.

Cats me recordó cuando mi hermoso gato me trajo una cucaracha de regalo en la mitad de la noche: parece venir de un lugar de inocencia y quiere hacerte feliz, pero lamentablemente termina sorprendiéndote con una perturbadora ejecución. Podría decir que estamos ante una de las peores películas del año, sin embargo no me arrepiento de haberla visto. Aunque casi todo en Cats es terrible o hasta escalofriante, es una experiencia única que para bien o para mal, se quedará grabada en tu memoria. 

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