El legado de Reed Mullin (Corrosion of Conformity)

Por Sergio Pescador

En los primeros 80, antes de la sobresaturación actual, cuando para editar no un Lp, siquiera un demo, necesitabas involucrarte con verdaderos tiburones para conseguir financiamiento, distribución, y muy rara vez, regalías o el pago por tu trabajo. Sacar tu material era un reto.

Esta escena en ebullición, tenía que ajustarse a estrictos regímenes: si tocabas o escuchabas punk, hardcore o thrash, ni de broma podías interactúar con gente que fuera de la otra escena. C.O.C., junto a D.R.I., G.B.H, Suicidal Tendencies y muchos más unieron escenas, musicalmente avanzaron y emitieron letras con sentido social y político.

El 27 de enero de 2020, falleció Reed Mullin, baterista de Corrosion Of Conformity, un músico impresionante y, junto con Woody Weatherman (guitarra) fue el único miembro presente en los lanzamientos claves de la banda.

Animosity (1986)

Es aún demasiado crudo y suena igual de horrible que Eye For an Eye (1984) – no es crítica, esto es hardcore, y así debe ser.

Después de 5 años de constante girar, nadie esperaba otro Lp. Entonces, llega Blind (1991), añadiendo influencias más variadas como Trouble o Saint Vitus, canciones más elaboradas y un sonido más controlado, asesorado por el productor John Custer, comienza su época donde tendrán mayor exposición multitudinaria.

Track Esencial: “Damned for All time”. El disco abre con una introducción instrumental, “These shrouded temples” desembocando en este Pandemonium de seis minutos. Otras joyas son “Dance Of The Dead”, mejor condimentada que el pollo del Coronel Sanders y muy emitida en Headbanger’s Ball (MTV), y la políticamente denunciante “Vote with a Bullet”.

Deliverance (1994)

Explora esas texturas propias del pantanoso Black Sabbath Vol. 4 incluyendo interludios acústicos, homenajean a las aves en “Albatross”, arrasan con “My grain” -que debió salir en la perturbadora película homónima Deliverance (1972), pero la mejor es….

  • Track Esencial: “Clean My Wounds”. C.O.C. jamás tocó thrash, y por lo mismo, igual que Prong, no tuvieron que forzar sonidos lentos en la confusión reinante en la mitad de la década. Un riff tarareable, una canción sencilla más no simple.

Tocan en el prestigiado Donington Festival.

Wiseblood (1996)

La tercera producción con John Custer, es lo que debió lanzar Metallica, en lugar de Load del mismo año. Incluye explosiones del calibre de “The snake has no Head” que huele a clutch quemado en un bajo puente de Guanajuato; “King Of The Rotten”, que necesita un banjo de fondo para ser un redneck auditivo o la contemplativa “Redemption City”. Y cerrando con la, valga la redundancia, corrosiva “Bottom Feeder”, una letárgica elegía, equiparable a ser digerido por un Sarlacc, la mejor instrumental y más extensa (8 minutos), lo que después revenderán como stoner rock. Qué mejor reconocimiento que la garganta invitada ( sin identificar) de James Hetfield en “Man or Ash”: Metallica se los lleva de gira.

Corrosion of Conformity
  • Track Esencial: “Fuel”. No, no es la de los californianos, que Avril Lavigne endulzó en el decepcionante concierto Metallica: Icon (2003). Corrosion of Conformity debió tocar en vez de Limp Bizkshit. Este tema es una muestra de que pueden tocar rápido, pero comprenden la ventaja de no encasillarse.

En el 2000 aparece America’s Volume Dealer un tropiezo blando y comercial sin repercusión crítica o de ventas.

Reed abandona la banda. Regresa esporádicamente, y por fin, retoman el curso con el correcto con No Cross, No Crown (2018) sirva este último como un testimonio a un amable, trabajador y excelente compañero para quienes convivieron con él.

Descansa en paz, Reed.

Corrosion of Conformity

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