Las obras maestras de División Minúscula

Javier Blake, Alejandro Blake, Alejandro Luque y Ricardo Pérez conformaron a finales de los años noventa una banda de nombre División Minúscula en los rincones de Matamoros, Tamaulipas, donde no es precisamente el rocanrol la música de moda.

Actualmente son una de las bandas más respetadas por la conocida escena punk de principios de los años 2000; pues cansados de las copias estadounidenses, le imprimieron un sonido tremendamente personal y fronterizo a su proyecto, lo que después fue adoptado por muchas otras agrupaciones que los tomaron como líderes de su bandera.

Sin discos como Extrañando Casa y Defecto Perfecto, ahorita estaríamos llenos de hijos de Blink 182, de sk8 punks a lo Orange County o de Ska Punk inglés.

Y aún así, me parece que su carrera ha sido poco reconocida por culpa de las televisoras o las radios de grandes éxitos que siguen retomando sólo sus hits, atorándolos en el tiempo. Por lo anterior, hoy echaremos un clavadote a su discografía para ver qué joyas nos encontramos:

Extrañando Casa

Tras varios años de machetearle con un punk rock llenó de cursilerias, pero interpretado con mucha suciedad, su primer disco llegó en 2001, cuando el reconocido productor mexicano Toy Selecta (Antonio Hernández) los puso frente a Sones del Mexside.

Extrañando Casa es la escencia del punk melódico, con un poco de rocanrol, riffs con muchísimo poder de penetración mental, una batería que intentaba ponerse ruda con un doble pedal perfectamente ejecutado, pero sin velocidad ni toms desafinados.

Canciones como “Música”, “Ideales Blancos” o “Betty Bop” son agresivas y dignas de unos chingadazos en algún bar de mala muerte. Pero a la vez tenemos la dulzura del “Feliz 1er Anivesario” o de “Cursi”, “Extrañando Casa”, algunas que nos trasladan al punk ochentero como “Poliuretano” y otras que se quedan en un buen intento.

Para muchos es el mejor disco de los también acortados como División hasta el momento, simplemente por ser el único disco que encaja en las características de lo que años después apodarían como “Happy Punk”, pero lo que vino fue tremendo.

Obras maestras: Ideales Blancos, Cursi, Simple, Poliuretano, Betty Boop, Música, Televidente, Extrañando Casa.

Defecto Perfecto

El cuarteto se escapó entonces de las etiquetas y renovaron su sonido por completo. Dejaron atrás casi todo vestigio de punk rock, pues inspirados en sonidos menos agresivos, con influencias de un lado más garagero, conformaron un tremendo disco.

Mientras otros adoptaban el sonido de Blink 182 o de Green Day, mientras el punk seguía enlodándose a lo Ramones, mientras en el ska crecía la corriente Core, los carnales Blake, Luke y Ricci conformaron uno de los mejores discos de la era emo-punk.

Canciones como “Veneno Es Antídoto (SOS)”, y “Un Beso Al Aire Un Tiro Al Pecho” nos demostraron que todavía tenían fuego en la sangre, además de reforzar su habilidad como compositores, pero algunas otras como “Sismo”, “Mi escena empieza y termina contigo” y “Sognare” dejaban constancia de que lo suyo era llegar alto, no dejarse comer por una escena que no tiene el más mínimo interés en ser televisados por MTV.

Así le llegó la fama a los de Matamoros, con un disco al que podían acceder desde los poperos, hasta los rocanroleros, los punks, y cualquier otro que se los topará en el Exa Tv interpretando: “Me tomé una pastilla, me juraron que haría olvidarme de que no estás aquí”.

Obras maestras: Veneno es Antídoto (SOS), Sismo, Un beso al aire y un tiro al pecho, Cada Martes, Sognare, N-Amigo, Me tomé una Pastilla.

Sirenas

Ricci no terminó de grabar el disco interior y le dio paso a Pepe Tajonar de Finde, pero División Minúscula necesitaba estabilidad, y a pesar de aventurarse a componer un disco con solamente Javier Blake tras las cuerdas, en vivo no podían flaquear en poderío y llamaron a un guitarrista a quien todos conocimos como Efrén Barón. Un tipo sobrio en el escenario, que jamás destacó demasiado.

Sirenas podría ser el mejor disco del cuarteto. Tiene las mejores pinceladas de pop rock en canciones como “Las luces de esta ciudad”, “Préstame tu piel” o “Tan Fuerte, tan frágil”. También son crudos en “Maquillaje (de la forma más romántica) y desde luego, altamente punks en temas como “Negligencia (El último linaje de hombres lobo) y “Muriendo en un simulacro”.

Para entonces, División Minúscula ya era un ejemplo a seguir, pues bandas como Allison, Finde, Sputnik y otros, siguieron sus pasos al desprenderse de un Happy Punk clásico y se aventuraron a mezclarse con el pop, a vincular su música con otra clase de sentimientos más allá de la ira.

Es un disco completísimo, lleno de emociones varias y que mostró a Javier Blake en su momento más cabrón como creativo, compositor y líder detrás de la guitarra, pero también en los micrófonos. El vato se convirtió en una estrella de la escena mexicana.

Sus compañeros no se quedaron atrás. Luke tomó protagonismo, varios temas giraron alrededor de su bajeo, mientras que Kiko Blake llevó al límite su técnica como baterista y entregó joyones como “Control”.

Obras maestras: Control, Negligencia (El último linaje de hombres lobo), Tan fuerte tan frágil, Las luces de esta ciudad, Muriendo en un simulacro, Préstame tu piel, Maquillaje (De la forma más romántica).

División

Ricci Pérez volvió a la banda y Efrén Barón fue desplazado a las rítmicas para que volvieran, como quinteto, a encerrarse dentro del estudio y componer lo que hasta el momento es su último LP de estudio: División.

A tomar por culo el punk, el garage, el coraje. La banda demostró que sus intereses por ahora están dirigidos creativamente a explotarse sus habilidades como músicos en canciones mucho más complejas y de trabajo instrumental mucho más preciso.

Así llegaron canciones como “Voces”, “Humanos como tú”, “Diamantina”, “Juego”, entre otras. Incluso se puede notar mucho más la presencia de pianos y teclados, además de un crecimiento en la voz o letras un poco más complicadas.

Si en algún momento se convirtieron en una banda tremendamente accesible, para este disco volvieron a cerrar su circulo, pues dejaron fuera a sus fans más pesados y aunque todavía distorcionados, es la frontera más dulce de los Minúsculos.

“Cazador de sueños” y “Sed” podrían parecer lo más pesado del disco, pero no nos remontan a la temporada punk, ni a lo más emo de su repertorio, se quedan incluso más cortas que algunos cortes del disco anterior.

No se trata de una placa mala, ni siquiera regular. Es buena. Es un gran experimento y una tremenda evolución, pero no todos se mostraron abiertos a recibir esta nueva versión de la banda y mucho menos la siguiente.

Obras maestras: Voces, Diamantina, Humanos como Tú, Casa de Cristal.

Secretos

Luego de mostrarse desinteresados en seguir con la música fuerte, el todavía quinteto estrenó un EP lleno de pop rock titulado Secretos.

“Día del juicio”, “Frenesí”, “Miss Terrorista”, “Sin nombre” y aquella que le da nombre al álbum es un estilo que, como bien lo dice el título del disco, se mantuvieron a la sombra durante un largo tiempo, pero el hambre creativa los impulsó a publicarlos en este corta duración.

Escucharlo es difícil si nunca antes topaste a División Minúscula, pues no es el mejor material para volverte su fanático from hell. Si eres un viejo lobo de mar, seguro te pareció extrañísimo lo rebajado de sus baladitas.

Tal vez vieron como algo necesario la publicación del material, pero también se nota por primera vez que División Minúscula perdió la brújula de hacia donde quiere dirigir sus pasos dentro de la escena musical mexicana.

Obras maestras: Frenesí

Fronteras

Y llegamos, finalmente, a su más reciente disco, que incluye también su primer DVD en vivo. Muchos conciertos pudieron convertirse en un video, pero la banda eligió que su primera vez, luego de más de 20 años como proyecto, fuera un acústico.

Los arreglos son realmente buenos, destaca sobre todas las cosas una intensa sección de percusiones. Pero lo realmente valioso es que no simplemente trasladaron sus más grandes éxitos al terreno acústico, le dieron la vuelta al punk rock en muchos de sus temas.

Nunca esperamos que se pudiera baladear “Un beso al aire un tiro al pecho” o que “Sognare” pudiera ser todavía más melosa, emocionante y sentimentaloide de lo que ya era.

Probablemente no estamos ante uno de los mejores acústicos de la historia, pero lo mucho que se esforzaron por entregar un material de calidad, novedoso, fresco, con alto grado de complejidad y sobre todo, que nos quitara el mal sabor de boca del “Secretos”, los posicionarían entre el top 10 de los unplugged.

Te dejamos nuestra playlist de Spotify para que lleves las obras maestras de División Minúscula por donde quiera que vayas:

Gustavo Azem
No tan guapo como Brad Pitt, ni tan simpático como Chespirito.

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