Achtung Baby: la reinvención sonora de U2

“It’s no secret that the stars are falling from the sky. It’s no secret that our world is in darkness tonight.” The Fly

El próximo año el Achtung Baby de U2 cumplirá 30 años de haberse publicado, uno de los mejores álbumes de los 90 y de la historia del rock. Originalmente fue lanzado el 19 de noviembre de 1991 por la extinta Island Records. Es el séptimo álbum de los irlandeses, cuyo sonido no solo representó su reinvención sonora sino que además se convirtió en su mejor trabajo de estudio hasta la fecha.

Era al lejano 1991, época de la primera mal llamada “guerra” del golfo, la del inicio del mundo unipolar después de la caída del muro de Berlín, la de la posmodernidad. Como señala el documental From the sky down (2011), en los Estudios Hansa, gestaron al álbum que cualquier banda (indie o mainstream) hubiera matado por grabar alguna vez en su carrera.

Una sofisticada construcción sonora, cuidadosamente ensamblada con texturas innovadoras fue dirigida por Brian Eno, Daniel Lanois, Steve Lillywhite y Flood. Este disco cortaba de raíz con el pasado y redefinía el futuro, porque todavía hoy, suena a rock del siglo XXI: con sus palabras, sucias, atrevidas, sexys e industriales.

Achtung Baby track por track

La primera bocanada de aire fresco llegó con “The Fly”, todo un manifiesto de su época. Bono la describe así “suena a cuatro hombres talando el árbol Joshua”. Un renovado The Edge dispara riffs parecidos a un enjambre que zumba directo al cerebro, soltando un solo espacial, repleto de efectos de pedal y ecos. Mientras, Larry y Adam hacen lo propio con una arquitectura rítmica y dinámica. Bono lanza consignas lapidarias, disparando directo a la confusión en la era del homo videns.

Achtung Baby, es de esos pocos álbumes que puedes dejar correr completos y no sentir la necesidad de saltar alguna de las canciones, lo puedes escuchar una y otra vez sin cansarte. Por su fina hechura y complejidad vale la pena desmenuzarlo rola por rola para entenderlo y valorarlo en su justa dimensión. Sirva pues este modesto texto de humilde homenaje a una de las obras que contribuyó a enriquecer el vasto universo del rock.

Distanciados de los conflictos sociales, esta vez las letras se enfocan en el hombre y sus pérdidas en una escala más íntima sobre temas como deseo, duda, abandono, traición y sexo.

Abre con “Zoo Station”, unos acoples industriales que suenan como una pedrada contra el cristal, introducen un ritmo kraut con tonos metálicos sobre los cuales los “nuevos” U2 anunciaban su llegada a la última década del siglo XX. “I’m ready, ready for the laughing gas, I’m ready for what’s next”, canta Bono entre texturas industriales. “Even better than the real thing”, innovadora, inicia con unos riffs que emulan el sonido del metro de Berlín. La letra y el título están inspirados, en la sociedad posmoderna donde la gente no busca la verdad sino la gratificación instantánea.

“One”, una de las mejores composiciones

Bajo la amenaza de la separación surgió una de las mejores composiciones, “One”, grabada en Berlín, en una Alemania recién unificada. Trata sobre la fractura en la relación de pareja. Pieza conmovedora que le pone sal a la herida. Ha sido excesivamente manoseada por la radio, pero si uno hace el esfuerzo de escucharla sin prejuzgar, sigue encontrando una conmovedora balada, llena de dolor, angustia y abandono que haría llorar al mismísimo Axl Rose.

Until The End Of The World”, una joya sonora que por razones desconocidas no fue sencillo. De atmósfera apocalíptica, cantada como un dialogo entre Jesús Judas que también forma parte de sountrack de la Película del mismo nombre. La línea “In my dream I was drowning my sorrows, but my sorrows they learned to swim” todavía eriza la piel al escucharla. De nuevo las guitarras de The Edge y el bajo de Clayton alcanzan la perfección con una atmósfera sombría para hablar sobre el choque del amor carnal con el espiritual.

“Who’s Gonna Ride Your Wild Horses” nostálgica canción de amor envuelta entre distorsiones de guitarras a la Sonic Youth. Envuelta con recuerdos acerca de alguien cuyo corazón no pudo domarse y tuvimos que dejar ir.

La mitad del viaje…

Justo a la mitad del viaje está “So Cruel”, un salto al vacío de las profundidades del alma, en medio de tramas electrónicas, un piano minimalista, como si el tormento y la ruptura fueran primos en las relaciones de pareja.

Llega una dosis de adrenalina con “Mysterious Ways” la cual emparenta a U2 con el sonido Manchester de Primal Scream. A través de percusiones exóticas, efluvios psicodélicos y un riff de guitarra funky, Bono nos grita las bondades del sexo oral, con la cadencia de la bailarina que desbarató el matrimonio de The Edge.

La adrenalina baja y entracomo un remanso surrealista “Tryin’ To Throw Your Arms Around The World”, exquisita pieza que eleva al disco al rango de obra maestra. De tono melódico y pausado, versa sobre los chismes de las celebridades de Los Ángeles, incorporando a los teclados a Eno. Toma prestada la cita “And a woman needs a man, like a fish needs a bicycle”, de los muros de los antros dublineses.

La magia se torna envolvente en “Ultra Violet (light my way)”, el regreso a sus inicios musicales. Pieza épica sobre una relación difícil y sus incomodidades.

Sigue el tobogán emocional de “Acrobat”, la respuesta visceral a sus detractores de riffs incandescentes, junto a un Bono que se resiste a ser triturado por la crítica.

El cierre de esta obra maestra

Cierra con la magnífica “Love is Blindness”, pieza taciturna compañera de So Cruel. Es un blues de cabaret donde ambos amantes están devastados emocionalmente y el amor es tanto una pesadilla como una necesidad. Tremendamente desoladora, cuya mejor versión en vivo es la del lado B de Stay (Faraway, So Close!) en el Yankee Stadium el 30 de agosto del 92. “Love is blindness, i don’t want to see, won’t you wrap the night, around me?, oh, my heart”. El amor nos ciega, concluye Bono exhausto.

Una obra maestra de doce exquisitas piezas, finamente ensamblada, que le dio a U2 la posibilidad encontrar lo que estaba buscando, en la última década del siglo pasado y prepararse para la entrada del nuevo milenio 9 años antes de su inicio. Fundamental para entender el rock de finales del Siglo XX y principios del XXI, de escucha obligatoria para quien solo conozca las recopilaciones de éxitos.

En su primera edición en disco salió en hermoso formato Digipak con la foto censurada del desnudo de Adam Clayton. En 2011 además de la caja de aniversario, se editó con los lados B de sus sencillos, básico en cualquier fonoteca rocker.

Canciones: “Zoo Station” – 4:36 / “Even Better Than the Real Thing” – 3:41 / “One” – 4:36 / “Until the End of the World” – 4:39 / “Who’s Gonna Ride Your Wild Horses” – 5:16 / “So Cruel” – 5:49 / “The Fly” – 4:29 / “Mysterious Ways” – 4:04 / “Tryin’ to Throw Your Arms Around the World” – 3:53 / “Ultraviolet (Light My Way)” – 5:31/ “Acrobat” – 4:30 / “Love Is Blindness” – 4:23.

Roger Muñoz
Roger Muñoz
Roger Muñoz. Sibarita, irónico e irreverente, Comunicólogo de profesión, texto-servidor por accidente. Converso al “Indie” desde el 2009 después de vivir una experiencia místico-digital. Audiofilo de closet. Lector compulsivo de libros; amante del rock, el jazz, el cine, los cómics y la ópera. Otaku retirado y Japonfílico rehabilitado. Su alter-ego “starcat” a veces piensa por él.

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