C’mon C’mon: Está bien no estar bien

Mike Mills es uno de esos realizadores que ha sabido explotar de buena forma sus historias personales. En Mujeres del Siglo XX (2016), planteaba una reflexión acerca de la relación con su madre y la inherente cuestión de ser mujer. En Beginners: Así Se Siente el Amor (2010), contaba la historia de su padre que vivió sin “salir del closet” hasta una edad madura en la que pudo por fin amar a quien quería.

Ahora, el realizador de Thumbsucker (2005) vuelve a tocar un tema que le compete: la relación entre su rol como padre y sus hijos, algo que decide captar de una manera emotiva en C’mon C’mon: Siempre Adelante, donde el multifacético Joaquin Phoenix hace dupla con el jovencito Woody Norman para hablar de esos complejos lazos que no siempre salen bien.

C'mon C'mon reseña
Phoenix, a casi tres años de ganar el Oscar como el Bromas, regresa en un excelente papel.

C’mon C’mon, un gran éxito para Joaquin Phoenix

Johnny (Phoenix) es un reportero y entrevistador que está haciendo una investigación muy peculiar acerca del futuro que los adultos le están dejando a los jóvenes. En medio de esta labor, recibe un llamado de su hermana Viv (Gaby Hoffman)  para ayudarla a cuidar a su hijo Jesse (Norman) en Los Ángeles. Johnny acepta sin saber que está a punto de realizar un viaje emotivo de perdón y conocimiento al lado de su sobrino.

La maravilla de este relato recae en esa interacción entre Phoenix y Norman, entablando un lazo complejo en el que Johnny toma de alguna forma la figura paterna en la vida de su sobrino. Sin embargo, esa relación no es sencilla pues el entrevistador se da cuenta de lo complicado que es escuchar a un niño. Todo esto mientras la relación fraterna con su hermana, que también estaba fracturada, va sanando poco a poco ante la percepción de la pérdida y la enfermedad que los llevaron a tener ciertas diferencias.

Las historias de Mills se caracterizan por esas múltiples capas narrativas. Y es ahí donde existe la mayor riqueza de C’mon C’mon, pues aunque el director habla de este doloroso choque de generaciones que parecieran no entenderse entre sí, también plantea dilemas como la aceptación de no estar bien y el saber escuchar ante la mirada de aquellos que vienen detrás, de no olvidarlos y de siempre seguir adelante a pesar de lo difícil que pueda ponerse la vida.

C'mon C'mon reseña

Woody Norman hace un gran trabajo como Jesse, encarnando este espíritu juvenil e inquieto que no sabe cómo enfrentar los problemas que su mamá, su papá y su tío enfrentan. Hay diálogos entre él y Phoenix donde pareciera que el chico da una lección al adulto, aquel que de repente se complica de más la vida sin saber que hacer. En contraparte, existe esa sinergia entre amor, enojo y despiste que lleva a Johnny a replantearse cosas en su investigación y en su vida misma.

Esa es una de las lecciones principales que C’mon C’mon deja en el espectador, esa capacidad de escuchar a los demás para aprender a dar pasos hacia adelante. Derivado de ello surge la reflexión acerca del futuro que estamos dejando y cómo es que los jóvenes ven ese panorama con respuestas a veces desoladoras, otras esperanzadoras, en un formato cuasi documental que dota de autenticidad al relato de Mills.

Esto sucede a la par de esos encuentros y desencuentros en esta desconocida etapa a la que Johnny se enfrenta en una dinámica en la que el tío busca evadir hablar de la realidad del padre de Jesse para protegerlo. Esto, aunado al aprendizaje que las relaciones humanas siempre otorgan y la estupenda química entre ambos hace que todos los momentos agridulces provoquen una emotividad contagiosa.

La fotografía de Robbie Ryan se convierte en algo fundamental para el desarrollo del filme de Mills. No sólo para contagiar esa sensación contrastada de la vida de ambos, llena de tonos grises contrastantes, sino que también muestra las diferencias de los lugares que va visitando la película, ya sea Detroit, Los Ángeles, Nueva York o Nueva Orleans, siendo las locaciones un personaje secundario importante que rodea el relato de autoconocimiento de ambos.

Así, Mike Mills entrega en C’mon C’mon un drama humano que invita a la reflexión inherente acerca de las relaciones entre padres e hijos, pero sobre todo, entre dos generaciones tan dispares cuya respuesta a los mayores o más dolorosos dilemas de la vida y el futuro que nos depara vistos desde ambos enfoques, buscando la conciliación antes que las diferencias, recordándonos que a veces la vida sigue su curso y que muchas veces, seas un niño medio perdido o un adulto dando tumbos, reconozcamos que esta bien no estar bien.

AJ Navarro
AJ Navarro
Comunicólogo, amante del cine, la música y todo lo que sea cultura. Forjando una carrera en el medio desde 2018 a la fecha. Colaborador en varios espacios, consciente de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.

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