Pólvora Live
The Flaming Lips en el Pabellón Oeste: Wayne Coyne llevó a la Ciudad de México a otra dimensión de amor y música
The Flaming Lips regresó a la Ciudad de México con su In the Freak Age tour 2026 en celebración a todos sus éxitos
Tras un memorable concierto para encabezar el festival Hipnosis 2023 donde interpretaron en su totalidad Yoshimi Battles the Pink Robots, The Flaming Lips regresó a México para una noche de éxitos, música y mucha inspiración. Un regreso además marcado por la reciente partida de Steven Drozd, mano derecha de Coyne desde inicios de los 90s.
Evidentemente debo señalar el problema más grande del pasado sábado: el cambio de sede. Reconozco la valentía y el respeto hacia los fans de no cancelar por baja venta de boletos, a estas alturas y con la sobresaturación de eventos a tope, lograron sacar el evento a flote. Pero, ¿el Pabellón Oeste? ¿Qué sádico infeliz dijo “sí, sí, ya mételos ahí”? ¡Un acto cuyo show y sonido deben lucir en un lugar apropiado, no en una maldita bodega que rara vez suena bien! En fin, si no van a revestir ese techo ni a contratar un buen ingeniero, omitámoslo de nuestras vidas, por favor.
Gilla Band y Sextile, los invitados especiales
Una disculpa con Unperro andaluz pero las circunstancias hicieron imposible que entrara a verlos. Sin embargo, escuché que fueron bien recibidos, mucho mejor que aquella vez con Sisters of Mercy donde no más no tuvieron cabida (¿a quién se lo ocurrió?). Pero los segundos en el escenario fueron los Gilla Band de Irlanda.
Lo suyo fue verdaderamente hipnótico. Noise agresivo, de mucha atmósfera, es algo único. Si una banda que no muchos asistentes conocían los motivó lo suficiente para armar el slam como en los viejos tiempos es porque algo están haciendo bien. Seguro vendrán después en solitario y lo merecen. Su último álbum fue hace cuatro años, hace falta algo nuevo.
Continuó el dúo electrónico angelino Sextile. Aunque sonoramente eran los más distantes de la noche, el público recibió con baile sus beats con aura punk; inevitable no sentirse en un club industrial ochentero a la After Hours. Al igual que los irlandeses, el par es una de esas buenas promesas aunque no les caería mal una mayor variedad en su estructura electrónica. Cuando entraba la guitarra, le daba una sensación más dura que les cae perfecto.
A mitad de su set, en la parte de en medio comenzaron a romperse la cara dos sujeto de la nada. Desconozco el origen de la trifulca pero se ganaron su “fuera, fuera”. Pos estos.
“Espero algún día vivir aquí y tocar mil veces para ustedes”: así fue el concierto de The Flaming Lips en la Ciudad de México
La puntualidad fue clave en este cartel y a las 10 pm, la luces apagaron mientras los clásicos inflables de robots rosas se elevaban a lo más alto, salvo uno ubicado del lado derecho que no alcanzó a levantar del todo (me recordó al diablo a medio inflar de Spinal Tap en Los Simpson).
Ahí entró uno de los mejores frontman en la historia del rock, el buen Wayne, quien tiene el espectáculo en la sangre: juega con sus inflables, el micrófono, dispara serpentinas y papelitos a la pista, hace coreografías con aliens, usa un montón de props y principalmente, sabe conectar con la gente. ¡Y qué buen set se armó que hasta canción nueva nos tocó!
De las clásicas “Turn It On”, “The Yeah Yeah Yeah Song” donde le acompañaron dos ojos gigantes y “Fight Test”, también tuvimos su antaña colaboración con Chemical Brothers en “The Golden Path” (amé ese inflable de sol que sacaron), un emotivo cover a “True Love Will Find You in the End” de Daniel Johnston, la nueva “Every Teardrop Cried” bastante agradable y un clímax inolvidable donde bailaron las pelotas gigantes en “She Don’t Use Jelly”. Joya.
“Hay algo muy especial de tocar aquí en México. Espero algún día vivir aquí y tocar mil veces para ustedes“, reconoció el cantante con su gran sonrisa.
Para el encore, Coyne apareció con una bandera estadounidense colgada al cuello. Uno creería que era momento de “Waiting for a Superman” pero no. La tremenda sorpresa: una versión al “War Pigs” de Sabbath que en su estilo, fue una delicia, donde la guitarra fue omitida y reemplazada por teclados. Cerrarían bajo un arcoíris en “Race for the Prize” y todo estaba dicho: lágrimas de felicidad caían a la pista en una incesante lluvia de papelitos.
The Flaming Lips es magia pura. Así vengan las mil veces con el mismo show, mil veces nos alegrarán el corazón. Que banda tan hermosa es.

Este fue el setlist de The Flaming Lips en el Pabellón Oeste
- It Overtakes Me
- Yoshimi Battles the Pink Robots, Pt. 1 & 2
- Turn It On
- Pompeii Am Götterdämmerung
- Five Stop Mother Superior Rain
- The Golden Path
- True Love Will Find You in the End
- Every Teardrop Cried
- The Yeah Yeah Yeah Song
- Vein of Stars
- Fight Test
- She Don’t Use Jelly
- Do You Realize??
- War Pigs
- Race for the Prize
