Devil Doll: el regreso al corazón de EUA con Lover & A Fighter

Hay artistas que caen varados a una época. Sus canciones podrán representar el sonido de un momento determinado pero de ahí, no pasan. Sin embargo, hay quienes se esfuerzan por representar algo más que nostalgia; el artista lucha a pesar de tener todo en contra. Esta es la historia de Colleen Duffy, quien a inicios de los 2000 formó Devil Doll y su debut, Queen Of Pain, de inmediato la colocó como un símbolo entre la escena rockabilly que vivía nuevos aires.

Cuando parecía mantenerse en buen momento, tuvo que detenerse. La vida y sus obstáculos. Han pasado 13 años desde The Return of Eve, su segundo material discográfico y una vez superada la adversidad de una terrible enfermedad más la generosa ayuda de sus fans, la cantante reforma la banda para lanzar Lover & A Fighter, un excelente disco poseído por una melancólica alma que busca retomar su merecido lugar en el panorama musical.

De inmediato, el disco nos introduce a un estado de ánimo distinto, lleno de claroscuros donde los traumas en su vida guían hacia una especie de salvación. El rimbombante sonido cabaretesco de “You Can’t Have Me” traza una bella imagen de un triunfal regreso, cual entrada al escenario. De repente, los violines predominan en canciones como “Forsaken” y “One Night Stand”. Las heridas lucen sin miedo en un golpe de honestidad. Hay una composición más ambiciosa de lo que acostumbrábamos a escucharle, influenciada por la canción popular americana de los 50, el country, blues y su gran balance hacia el rockabilly.

“Back To Me” e “It’s Only Make Believe” muestra que si existe una voz y personalidad que mantenga viva la influencia de las reinas del rockabilly como Brenda Lee, es ella. Se nota un profundo amor y respeto hacía las raíces musicales de EUA. Cada esfuerzo por mantener el disco con un espíritu ameno es lúcido. “Steeltown Heart” es una maravillosa pieza country, una luz entre sus pesares al corazón del sonido estadounidense por excelencia. Mantiene fuerte la esencia que la hizó vibrante con Queen Of Pain en “Lover & A Fighter” y “Ballad of the Rearview Mirror”, dueto con Charlie Obervey. Ambas catapultan el ritmo desenfrenado y rockero que el disco necesitaba para darle variedad.

Muy inteligente eligió “Purse Whiskey” como la carta de presentación del álbum, pues sintentiza a grandes rasgos el deseo de rayar la pista de baile con el icónico ritmo de rock and roll con sus bellas transiciones. El cierre es inesperado aunque épico. Una acogedora versión al clásico “Simple Man” de Lynyrd Skynyrd con un giro pesado hacia los acordes principales, un juego entre los violines y el largo solo de guitarra. No solo el disco cierra como una catarsis para la cantante, también como una carta de amor hacia su país y su vasta cultura musical.

Lover & A Fighter de Devil Doll es un grato regreso de una artista que jamás debió atravesar por tanta desgracia. Pero la lucha es admirable y la victoria conseguida, sobresaliente. Larga vida a Colleen.

Mario Valencia
Mario Valencia
Escribo de terror, tomo fotos, edito videos y así. Me gusta el metal, el bailongo a todo darks y ser la señora de los gatos.

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