División Minúscula: 20 años de sueños, resistencia y punk rock

Es increíble lo que pueden hacer la música, la melancolía y la esperanza en conjunto. Porque todos los reunidos en el Pepsi Center del WTC andábamos con urgencia de rock n roll, inspirados en los buenos tiempos, y con miras a un futuro que todavía no sabemos si es tan esperanzador como lo queremos imaginar.

Fueron casi dos años los que tuvimos que aguantar, a veces con la cara al piso, el semblante agüitado, preguntándonos si era necesario todo ese grandísimo sacrificio por la humanidad o si era mejor que de una buena vez nos cargara la chingada.

Cada maldito segundo valió la pena cuando, en el medio de uno de los foros más cálidos de la Ciudad de México por su cercanía con el artista, te acuerdas que a lo largo del viaje te arropó la música de, en esta ocasión, División Minúscula.

Pero ese abrazo que sentimos al escuchar de nuevo las canciones del Extrañando Casa, del Defecto Perfecto, y otros varios hits, nos ha arropado desde la infancia, desde la adolescencia o desde la juventud: muchas generaciones, un mismo sentimiento.

División Minúscula Pepsi Center
División Minúscula Pepsi Center (Liliana Estrada / OCESA)

División Minúscula, un chingadazo de emociones y recuerdos

Hot Rod“; el primer disco que abriste de Javier, Ricardo, Alex y Kiko (la primera alineación que en algún momento creímos que jamás volveríamos a ver sorbe un escenario), la emoción de tener entre tus manos un pedazo de plástico y un montón de papel con letras sentimentaloides, pero radicales, cursis, pero punk, para unos altamente significativas y para otros, la vida entera.

“Extrañando Casa”; el fanático del happy punk que crecía dentro de ti, entendía que detrás de este género había muchas más influencias aglutinadas, la mayoría de ellas gringas, pero que encontraban en el cuarteto de Matamoros, Tamaulipas, un sentimiento de, precisamente “casa”, “hogar”. El único nacionalismo del que me siento parte, que elegí por decisión.

Somos parte todos los que ahora, con chela en mano, y quince años después, le podemos gritar al mundo que sobrevivimos, que somos fuertes, irrompibles, aunque se empeñe en hacernos creer lo contrario.

“Veneno es Antídoto”; tu primer amor, pero también tu primera decepción. Tu primer berrinche, agazapado en la mitad de tu habitación, con el punk melódico a todo volumen, seguro de que ahí, entre la oscuridad y debilidad, era el final de tu vida.

Aprendiste a vivir con ello, te decepcionaste varias más, pero hasta hoy, frente al intenso sonido del equipo de audio, y cegado por las luces neón del escenario, te das cuenta de que siempre estuviste rodeada, rodeado, rodeade de simbólicas amistades que al igual que tú, sufrieron en silencio.

Cursi”; vuelves de la secundaria, donde un grupo de rufianes quisieron hacerse los graciosos, pero tu fuerza de voluntad pisoteó y pasó por encima de las críticas; algunas veces tuviste que irte a los chingazos, intentaste defenderte para dejar claro de que no permaneces pasivo… así te fuiste forjando, te endureciste como roble, y encerrado en tu mundo de fantasías punk, seguiste tu camino hasta el Pepsi Center, donde dos décadas más tarde, ya te toca transmitir el mensaje, ser el sensei, el master, el consejero. Te toca heredar tus discos de División Minúscula.

“Sismo”; la preparatoria es la vida que siempre soñaste llevar, en completa libertad, al volante de tu propio destino… Cuántas botellas de cerveza, vino, whisky, ron, vodka, pulque no pasaron por tus manos. Vengan las drogas, marihuana, cocaína, unas monas, lo que pudieras comprar con apenas unos pesos de -¡que te de vergüenza!- beca del estado. Pásenme otro cigarro. Te sientes dios, estás en busca de tu identidad, de tu estilo, y tienes a tu alcance toda la información que quieras, sobre todo el tema que quieras. Libros, revistas, periódicos…¡bendito internet! y en cada parte, División Minúscula zumbando tus oídos.

“Música”; bienvenido a la universidad, aquí empieza la verdadera vida, donde no hay más juegos, y la última etapa para cagarla, para errar, para ser un imbécil. Empieza de cero cuantas veces quieras, pero siempre aprendiendo de tus errores, para no volverlos a cometer. Es el momento de la evolución, del cambio, de la introspección. La música, esa pequeña parte de tu vida, de tu mundo, tan importante, tan consoladora, tan emotiva, te ha preparado para ello.

División Minúscula Pepsi Center
División Minúscula Pepsi Center (Liliana Estrada / OCESA)

“Sognare”; otra vez tu primer amor, ahora sí el de verdad, quien comparte contigo esta velada de recuerdos y rememora la primera cita, el primer helado, el primer beso, sus fajes en el parte, en la biblioteca, en la universidad… el día que decidieron ser felices por siempre. No hay ningún día que quieras pasar lejos de tu persona favorita.

Cada Martes”; es admirable ver lo mucho que han crecido, pero nada sería posible si otros músicos, amigos, casi hermanos. Algunos estaban en el público, acudieron con boleto en mano. Junto a mí, por ejemplo, disfrutaban Kill Aniston, Antonio Niram y Sad Saturno, miembros de la actual Gira en Kasas. Por allá, Vince de Rebel Cats. Ojalá todos pudiéramos rodearnos de esas increíbles energías, y mandar a la mierda la hipocresía, los intereses, la ineptitud o lo que ahora llaman “toxicidad”.

“Ideales Blancos”; y aquí estamos, llegó el día, desde temprano nos aproximamos a la puerta de cristal del Pepsi Center, sufrimos debajo del sol, nos cansamos, irritamos… tuvimos hartas ganas de claudicar cuando la orina ya se sentía pesada, pero entre todos nos hicimos el paro, nos guardamos el lugar.

Los denominados Lobos, la fuerza de seguridad privada de OCESA, abrieron sin prisas, tomaron temperatura, bolsearon y fueron miembros de una estampida en busca del mejor lugar, al filo del escenario, a los pies de Javier Blake, el gran ídolo; de Kiko, la bestia de los tambores, el jefe del ritmo, la columna vertebral; de Ricci, el de los adornos, el majestuoso, el lucido; y de Alex Luque, el genio incomprendido, el soporte, el entusiasta.

División Minúscula Pepsi Center
División Minúscula Pepsi Center (Liliana Estrada / OCESA)

Yo me quedo con este División Minúscula

Y así nos podríamos pasar toda la noche describiendo los momentos que nos ahogan en melancolía cada vez que una nueva pieza emana de sus instrumentos.

Sonidos que se han visto fortalecidos a través de los años, y que a pesar del paso del tiempo, del cambio en actitudes, espíritus e imagen, vestimenta o ideales, no envejecieron mal, ni están cerca del escalón “música para chavorrucos”.

Me quedo y me llevo este retrato de División Minúscula para toda la vida. El de los hombres tocando la música que les cambió la vida cuando eran unos chavales. El de los tamaulipecos que, con guitarras, bajos, baterías, voz, y sueños, cambiaron también la vida de todos nosotros, y lo festejamos juntos.

SETLIST DIVISIÓN MINÚSCULA EN PEPSI CENTER:

Hot Rod / Extrañando Casa / Televidente / Veneno es antídoto / Un beso al aire y un tiro al pecho / Música / Soundtrack / Feliz 1er aniversario / Cada Martes/ Cansado de pedir perdón / Mi escena empieza y termina contigo / Ideales blancos / Poliuretano / Sognare / N-Amigo / Cursi / Hombre Nuevo / Tinta y Papel / Revienta / Todo / Radical / Betty Boop / Me tomé una pastilla / Simple/ Sismo

Encore

Humanos como tú / Frenesí/ Las luces de esta ciudad / Voces

Pólvora Crew
Pólvora Crew
Si la unión de los gemelos fantásticos se hiciera realidad, esto daría de resultado.

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