Lindemann dio la bienvenida al 2020 en el Frontón México

Lindemann nos dio las 12 campanadas….

Mi garganta arde. No puedo reconocer mi voz. Mi camisa, perfectamente planchada hace pocas horas, se encuentra hecha jirones impregnada de un olor extraño. Es la una de la mañana del primero de enero de 2020, camino por el enrejado exterior del Bosque de Chapultepec, me recuerda la secuencia inicial de Nightbreed (1990) donde Boone es perseguido por Peloquin en un cementerio confinado. El olor de los árboles es increíble. Finalmente, un transporte se detiene para llevarme a casa. El chofer traga saliva, duda en abrirme la portezuela. No necesito explicar lo que acabo de experimentar.

Solo entre nosotros…

I. Ubicación.

La familia de mi madre viene es oriunda de Santa María La Ribera, desde niño conozco, casi por nombre, muchos edificios de por esa zona. Una de mis tías fue campeona de Jai Alai, disputó varios torneos en un sitio que jamás visite. Hasta ahora.

Entrar al renovado Frontón México es placentero, ya no es guarida de fauna nociva de cuatro y dos patas, recuperó su esplendor.

II. Prohibición.

El espectáculo estaba restringido a menores de edad. La actuación fue sin errores, ningún momento sónico o visual desperdiciado. El material, como muchas novelas gráficas, es para gente de amplio criterio.

III. Audio.

Llegue temprano, pude contemplar la impresionante consola de mezclas que emitió un sonido claro, nítido y, particularmente fuerte, ventajas de trabajar con los Tägtgren.

Lindemann en México

IV. Precio.

No eran boletos baratos comparado con otros sitios sucios, con pésimo audio, nula limpieza y atención mediocre fue superior. La seguridad y atención fue decente.

V. Lindemann

Al micrófono, Till Lindemann, venía en excelente estado, su fuerte e imperdible voz; Peter Tägtgren, principal compositor musical a la guitarra y apoyo en estudio de su hermano Sebastian Tagtgren; en directo están Jonathan Olsson y Greger Andersson. Todos correctos.

Vl. Audiencia.

El intercambio de energía, feedback, es inútil con un público distante y apático. Aquí no fue así. Till Lindemann se entregó a un público que sabe que lo adora, aumenta el hecho de que en su proyecto en solitario canta en ingles provee una plataforma para que el público cante. Un evento vendido casi en su totalidad. Fue grato ver muchas mujeres, algunas solas, disfrutando su artista: esa es la igualdad que cada quien disfrute su música favorita. Peter, excelente compositor, cantante y productor, fue ovacionado varias veces, muy merecido. Una buena parte del público eran alemanes, bien por apoyar a sus connacionales. Ningún incidente que lamentar.

Vll. Iluminación.

Muy bien coordinada con la música, combinando LEDs con distintos colores, aumentaban la euforia del momento.

lindemann

Vlll. Props.

Hubo proyecciones en video para todas las canciones, bombardeando con escenas sexualmente explícitas, un festín visual perverso, quizás lo más cercano que experimentarás al Grand Guignol (1897-1962) de Pigalle, París, el teatro más mórbido que ha existido.

IX. Setlist.

La banda tocó 75 concisos minutos: después de una hora de espera, once en punto, trece canciones que no defraudaron. Algunos saludos, incluso en español, un conteo regresivo a medianoche y puro y electrizante Lindemann.

Si crees que sus videos promocionales impactan, el espectáculo en directo es aún más inmoral.

Abrieron con “Skills In Pills”, igual que Depeche Mode desde 1990, tu perfecto material en estudio suena más pesado y obscuro en directo; “Ladyboy” detonó el riff de Only For The Weak de In Flames; “Fat” con su obeso riff, es lo que nunca logró el malogrado y prometedor The Kovenant (of Norway). “Children Of The Sun” es la versión 2.0 de Physicist de Devin Townsend.

Un respiro.

“Home Sweet Home”, no es cover de Motley Crue, es la versión cenobita de Wicked Game; “Cowboy” es un jaripeo brutal – ningún representante de la música de banda regional mexicana, sí, esos que maltratan y deshumanizan a las mujeres en su videos y letras – se atrevería a mofarse así de sí mismos; “Golden Shower” tiene un ritmo demoledor y sí, necesitarás impermeable.

Toma un segundo para reponerte.

“Yukon” es fría como deslizarse desde los Alpes. Por fin llegó “Praise Abort”, de presencia obligada en el set.

Una gran noticia es que estrenaron tres canciones en directo de su nuevo F & M, “Ich weib es nicht”, con su elocuente teclado cierra el concierto.

lindemann

X. Encore.

Breve pausa, conteo a media noche, brindan con nosotros.

Sigue “Fish On”, no el clásico de Primus, más bien suena a The Human League en Chernobyl en 1986 y concluyen con “Platz Eins”.

XI. Encore 2

Sale a tocar un mariachi, las mismas de siempre; sonrío pensando en la escena del clásico gangster, The Sting (1973) donde Johnny Hooker (Robert Redford) engaña a Doyle Lonnegan (Robert Shaw) cambiándole dinero real por billetes de periódico perfectamente cortados.

Lindemann ha abandonado el edificio.

Xll. Ausentes

Aunque había bastantes playeras de Rammstein, conoce su trayectoria nadie pidió que tocara material de ellos. Llámalo ventajas de no ser Vince Neil, Sebastian Bach, Phil Anselmo o Incontables vocalistas con más ego que talento que siguen explotando los clásicos, que no compusieron, de su banda nodriza en versiones pobres ante audiencia escasa.

No tocaron solos aburridos e inútiles, ni extendieron canciones al hartazgo.

Tocaron solo su material propio.

Sergio Pescador
Sergio Pescadorhttps://sergiogtspescadormuslit.blogspot.com/
Jedi by training. Sith by choice. Metal flows through my veins. Controlled chaos within. Fin me in El Chopo de 13 a 16 hrs

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Comments

  1. No mencionaron la canción de Steh auf que después de ella fue la cuenta regresiva de fin de año

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