Puro Teatro, la saga perfecta de Daniela Spalla

Daniela Spalla marcó un antes y un después en su carrera con el disco Camas Separadas (2018), una detallada selección de canciones compuestas por la cantante argentina que le aportaron una personalidad única en el pop rock en español del nuevo con tintes revival de la música romántica de los años setenta, ochenta y noventa.

A partir de entonces, su carrera solamente podía apuntar a lo más alto. Su nuevo disco titulado Puro Teatro (2020) es el cierre perfecto a una serie de historias y heridas que hace un par de años le salieron de las entrañas, pero buscó solucionar con inteligencia.

Daniela Spalla portada camas separadas
Daniela Spalla portada camas separadas

Puro Teatro, la saga perfecta de Daniela Spalla

Mientras el primer álbum mencionado es puro sentimiento volcado a flor de piel en sus letras, este último contiene una serie de canciones de amor, es cierto, pero la mayoría analizadas desde una perspectiva mucho más madura y lejos de sufrir, de desangrarse las venas, nos muestra que siempre hay una solución a los problemas del corazón.

Es muy claro dentro de las primeras tres canciones. Mientas en “Copy Paste” pretende meterse en la piel y zapatos de su pareja, al final concluye que nada vale la pena porque cuando se acaba el amor, no hay nada que hacer. “Te veo a la salida”, por otra parte, es una ochenterísima declaración de amor de una mujer que no pretende seguir oculta en el qué dirán de una relación supuestamente “prohibida”.

Finalmente aparece su mejor letra. “Provincia” es otra declaración de amor tardía, de cuando ves todo perdido y te da por rogar cariño, aunque llena de planes, de momentos, de veladas o escenas que se ponen sobre la mesa como si se tratase de una negociación, de un intercambio.

Éstas tienen detrás un soporte musical dream pop ochenterísimo, basado principalmente en la implementación de sintetizadores a lo bastardo, instrumento que ya habíamos escuchado en el disco pasado, pero sin todo el protagonismo de la nueva entrega.

El nivel interpretativo de Daniela Spalla sin duda creció en Puro Teatro, donde lejos de aventar el drama fuera de sus pulmones, se vuelve mucho más emotiva y a pesar de los temas un tanto empoderados, con mensajes de autonomía, nos lo canta todavía desde tonos dulces, sobria, zen, sin pretensiones de imposición ni la búsqueda de verdades absolutas.

Luego empiezan las baladas con canciones como “Carteles” y “Ya nos vamos”. No encontrarán aquí una chispa que los haga mover los pies, hasta puede cortar la continuidad del disco, es un frenado en seco.

La primera es alguna mujer que se enamora, pero se adelanta a una inminente partida cuando nota la fantasiosa promesa de amor donde se vio envuelta. Estructuralmente resulta repetitiva, pasa sin pena ni gloria por el disco aunque se te quedan algunas partes bien pegadas en el cerebro.

Luego tenemos el clásico un clavo saca a otro clavo, aunque puesto en una letra bastante directa que no pretende ser pomposa ni darle vueltas al asunto: “no te puedo olvidar, volvamos, hagamos de todo”.

Ambas me parecen un intento por darle continuación a las influencias musicales del disco pasado, pero quedaron atrapadas en un álbum que a gritos le pedía evolucionar, así que no terminaron por cuajar, desentonan con su actualidad, pero encajarían perfecto en su pasado.

“Me voy” nos devuelve al camino de los tres primeros temas. Volvemos a la pista de baile, regresamos a la fuente de sodas, nos paramos en el pasillo entre camareras con patines, caminamos directo a la jukebox y nos ponemos este gran temazo.

Aquí nos damos cuenta que su álbum en realidad cuenta una historia entre líneas. Los primeros cortes retratan el enamoramiento en su fase más “disfrutable”, pero también más “vil”. Luego vienen los intentos de permanencia, de lucha, el aferrarse al otro. Pero ahora nos enfrentamos a las despedidas.

“Me voy porque no quiero despertar y encontrarnos con la realidad, que nuestro amor es solo un vicio de la soledad y que en el fondo ya sabemos el final: que no va a funcionar”

“Si te alejas”, “No me hables de amor” y “Bailando lentos” culminan una obra que peleará durante los últimos años el puesto de mejor disco de la cantautora argentina e incluso se dará un buen tiro con todos los artistas del rock pop -baladas románticas- de la segunda década del nuevo siglo por un lugar en el top 50, por lo menos.

Pongamos atención a los últimos tracks. Spalla y su producción tiraron por la borda la comodidad del disco, pues en vez de cerrar con más rolitas buena onda, buscaron sonidos inesperados que terminaran por engancharnos a su obra, desear el siguiente disco.

“No me hables de amor” es una genialidad, un tremendo homenaje a las baladas románticas en español que nos ponían o todavía ponen nuestros padres a la hora de trapear, de asar la carne. “Bailando Lentos” es otra balada donde Daniela nos revienta su mejor letra y nos da una probadita de su gran capacidad para construir historias interesantes más allá de los “coros pegajosos”.

Estamos ante una de las más grandes exponentes poperas del momento, no hay duda. Hilar dos discos de gran calidad, con propuestas novedosas y de personalidad única no es cosa sencilla, hay que chambearle.

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