Snowpiercer, la denigración de las clases sociales

Fue en 2013 que apareció la cinta de Snowpiercer, cine coreano interpretado por estadounidenses y le fue bastante bien con el público y la prensa. Ahora en 2020 y en plena pandemia, para aderezar más el ambiente apareió una serie en Netflix.

Pero todo esto no podría existir sin un cómic, uno que data de 1982. Así que Snowpiercer está cubriendo la triada del entretenimiento y aquí te contaremos un poco de cada uno y algunas diferencias.

Le Transperceneige, el origen francés

Fue en 1982 que Jacques Lob y Jean-Marc Rochette crearon el origen de lo que conocemos como Snowpiercer, originalmente llamado Le Transperceneige.

Un cómic en formato de novela que se ambientaba dentro de un tren, donde toda la población restante de un cambio climático viven en sus 1001 vagones, dando vueltas infinitas a la tierra.

Por lo tanto, lo multirracial se hacía presente pero aquí se desarrollaba diferente a lo del nuevo siglo, es decir, aquí dos personajes son capturados y Mr. Wilford, quien dirige el tren quiere hablar con ellos y es cuando estos recorren todo el tren viendo la desigualdad de clases. Siempre se buscó que se unieran las personas en el tren sin segregaciones de ningún tipo. Un sueño útopico.

El protagonista lleva de nombre Proloff y fue puesto en cuarentena tras escapar de la cola (donde están las personas pobres) y su acompañante Adeline Bellau fue capturada al intentar rescatar a Proloff.

El cómic llegó a su fin a la serie con un largo descanso debido al fallecimiento de Jaques Lob en 1990.

La película, terror surcoreano

Fue en 2013 que el ahora multifamoso director surcoreano Bong Joon-ho (Parasite) tomara esta novela y lo adaptara a un estilo de terror asiático, uno que basa mucho su desarrollo en diálogos y escenas de introspección de sus personajes principales. Aquí vemos a Chris Evans como el protagonista Curtis Everett, a las estrellas de Corea, Ah-sung Ko y Sung Kang-ho, Ed Harris, Tilda Swinton y Jamie Bell.

Aquí Bong Joon-ho ya entraba de lleno a las historias de distinción y racismo por clase social, si viste Parasite encontrarás ciertas semejanzas. Durante dos horas vemos una rebelión de la clase baja abriéndose camino en el tren llamado Snowpiercer.

Es una película densa, demasiado oscura y con escenas muy estilo asiático, sin mucho preámbulo y un tanto prontas, personajes surrealistas como los policías que son más bien mercenarios estilo granaderos antimotín, la representación de la escuela asiática con cantos pero con un orden avasallante. Y una Tilda Swinton con un papel que podríamos comparar con personajes de Hunger Games y sin duda, la mejor de todo el reparto.

Sin duda, si no estás acostumbrado al cine coreano o japonés, podrá ser cansada. En especial al final, donde el actuar de los protagonistas se vuelve francamente incoherente. De lo contrario pasa como una buena cinta, con sus errores en especial de fotografía.

Si no la han visto la podrán encontrar en Amazon Prime, pero lamentablemente solo doblada al español. Así que por eso lleva de nombre ‘El Tren del Miedo’.

Snowpiercer y… ¿dónde está Mr. Wilford?

Como si fuera una broma, muy ad hoc llegó la serie a Netflix con Jennifer Connelly y David Deegs como principales. Connelly en el papel de Melanie Cavill, la segunda al mando del Snowpiercer y Deegs como Andre Layton, el personaje que anteriormente se conociera como Proloff y Curtis Everett.

Aquí debido al formato y en espera de una segunda temporada, tenemos una adaptación diferente. Como se podrán dar cuenta, todas solo tienen de eje el tren, el cambio climático y la desigualdad social, pero en su desarrollo tenemos muchas diferencias.

En este Snowpiercer lo opaco de la película queda atrás y vemos una fotografía llena de colores vivos y contrastes; lo de clase alta elegante y colorido, la cola del tren como callejón del peor barrio de Ecatepec.

Curiosamente, el personaje de Andre Layton no carga con toda la trama, aquí adaptaron a la señorita Cavill como coprotagonista, teniendo el mismo peso. La rebelión, con mucho menos surrealismo asiático, se da de forma más explicada y toma su tiempo para conocer más a los personajes, cosa que en cine no se pudo, simplemente sabías de los principales.

Si hay algo que tienen las tres versiones es la fría y repugnante visión de la case alta sobre los que no están a su nivel económico o ‘status’. Nada que no hayamos visto en la vida real y vivido en carne propia, y por ello hace que Snowpiercer tome relevancia. Hay identificación con la gente de la cola, desprecio a los que protegen su riqueza y poder pero también muestra cómo sin un orden, con todo y sus injusticias a niveles extremos  termina siendo algo que necesitan los humanos, la anarquía termina siendo peor, ya que se rompe con el hábitat dentro del tren que tiene que funcionar de cierta manera o los últimos habitantes de la tierra podrían desaparecer.

Andre Dulche
Andre Dulche
Editor de Pólvora, periodista musical y fotógrafo desde hace más de 10 años. Licenciado en comunicación social con la tesis El Rock Como Movimiento Social en la UdeC. Fan de los deportes, cómics, la ciencia ficción y películas de acción basura de los años 80-90.

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