Frank Carter & The Rattlesnakes – Sticky

EN CORTO

Frank Carter ha dejado atrás esos días en que desgarraba su garganta escupiendo veneno y odio para mostrar una faceta más divertida en la que la intención principal es pasarla bien con un álbum que evidentemente fue hecho para ponerlo en tus próximas fiestas.

Cuatro discos de estudio en seis años parece fácil, pero la realidad es que el británico Frank Carter ha recorrido un largo camino para llegar a dónde se encuentra actualmente. Cargando con un pasado en Gallows que puso el hardcore en el mainstream con aquel disco Grey Britain (2009) y el debut lleno de furia y rabia de The Rattlesnakes en 2015 (“Blossom”) que voló la cabeza a la gran mayoría de sus seguidores.

En ésta, su cuarta placa de estudio, vemos a la banda tomar un rumbo más digerible y relajado. Vemos a un Frank Carter más maduro y menos visceral, escribiendo letras personales, pero no con la misma seriedad que acostumbra, en esta ocasión se siente más irreverente y despreocupado. Es como si Sticky fuera un escape del encierro que hemos sufrido los últimos 20 meses. Una especie de celebración (de apenas 28 minutos) por haber sobrevivido todo este tiempo.

Frank Carter en el Hellfest
Frank Carter & The Rattlesnakes

EL LADO FELIZ DE FRANK CARTER & THE RATTLESNAKES

La canción que da título, “Sticky”, abre el álbum de manera fuerte con un bajo que retumbará en tus tímpanos, riffs sucios y un beat que te hará bailar inmediatamente mientras Frank deja salir sus demonios internos y expresa su sentir personal, pues no es secreto que en los últimos años se ha enfrentado a una depresión que lo ha hecho caer en varias ocasiones.

Tampoco es secreto que en el departamento del amor, Frank Carter no ha tenido mucha suerte y muestra de ello es “Cupid’s Arrow”, con un sonido ligeramente más oscuro que te hace sentir como si estuvieras entrando a una casa embrujada donde debes tener cuidado de cada movimiento que hagas.

Pero lo que parecía una casa embrujada resultó ser un club lleno de excesos y cuando te das cuenta ya te enfiestaste de más y perdiste el control. Justo así es “Bang Bang”, un himno a la fiesta. Es explosiva y divertida, además, cuenta con la colaboración del rapero-punk Lynks que nos recuerda a Talking Heads. Definitivamente es de las mejores del álbum.

“Take It To The Brink” aparece con más riffs sucios para hacerte sacudir la cabeza con un coro que se quedará grabado en tu mente un buen rato. Y aunque éste parece un disco mucho menos serio que los lanzamientos anteriores con The Rattlesnakes, “My Town” llega para reflexionar un poco de como la pandemia nos ha afectado a todos. Joe Talbot de Idles aparece para dar un toque más agresivo y rasposo al tema que es llevado por un sintetizador que te hará sacudir el cuerpo completo.

Algo bien sabido es que Frank ama los tatuajes y él mismo es tatuador. Poco antes de que la pandemia llegara al Reino Unido, cumplió su sueño de abrir su propio estudio (Rose Of Mercy), por lo cual tiene sentido que “Go Get a Tattoo” exista, aunque es probablemente la rola más absurda que la banda ha lanzado, pero hay que admitirlo, es ridículamente divertida. La línea de bajo es muy pegajosa y cuando te des cuenta la estarás tarareando.

No hay que olvidar que Carter siempre se ha proclamado contra el patriarcado y reclutó a la cantante Cassyette para darle esa fuerza femenina con una voz tremendamente aguda gritando “Off With His Head” (córtenle la cabeza) al puro estilo de la Reina Roja de Alicia en el País de las Maravillas.

Por su parte, “Cobra Queen” llega con cierto misterio para dejarte frío con el mejor coro de todo el álbum. Una vez más, Frank Carter recordándonos las consecuencias de enamorarse de la persona equivocada, mientras que “Rat Race” nos hace ver la triste realidad después de la pandemia, eso sí los arreglos de saxofón son algo que no habíamos escuchando antes en la banda.

“Original Sin” no sólo da cierre al álbum, también parece dejar una idea de lo que podría ser el futuro de The Rattlesnakes. Un final reflexivo en la voz de Bobby Gillespie de Primal Scream que te dejará queriendo más, pero afortunadamente el álbum es lo suficientemente corto para volver a poner a reproducirlo una vez que ha terminado.

Desde sus días con Gallows, Frank ha sido conocido por la intensidad de sus shows en vivo y aunque con cada lanzamiento con The Rattlesnakes ha bajado las revoluciones a su sonido, es evidente que Sticky es un álbum que fue escrito con la intensión de hacerte pasar un buen rato y hacerte sudar con cada canción cuando sea interpretada en directo.

Si bien Sticky no es el mejor álbum de la banda, podemos decir que sí es el más alegre y divertido, explorando nuevos horizontes que seguro pondrán el nombre The Rattlesnakes en las primeras líneas de los carteles de los próximos festivales de rock. Con suerte lo veremos anunciado pronto en algún cartel mexicano.

Gerardo Sánchez
Gerardo Sánchez
Amante de la ciencia y el humor negro. La música salvó mi vida y el punk rock me enseñó a vivirla.

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