Warfare
El Grande Americano triunfó en la lucha del año en la épica Noche de los Grandes
La Noche de los Grandes coronó al Grande Americano como uno de los luchadores de AAA más importantes del momento en una memorable pelea
Una rivalidad inesperada, una pelea para la historia. El Grande Americano, esa figura que comenzó siendo un mal chiste hacia la lucha libre mexicana y se transformó en un símbolo para los mexicanos, cerró su rivalidad con “El Original” El Grande Americano en un sold out dentro de la Arena Monterrey que pasó de los abucheos, las risas y los aplausos al ganador y, sobre todo, al derrotado que “sorprendió” con su identidad.
La previa: lo que no se vio en La Noche de los Grandes
Como ha sido costumbre, Lucha Libre AAA ha dividido sus eventos en diferentes noches. Y aunque la noche estelar si tuvo un horario especial de 2 horas de duración, hubo luchas antes de que fuéramos en vivo. La primera fue una lucha fatal de 5 esquinas para definir al retador al título de Peso Crucero de la empresa. En una entretenida lucha entre los LWO, Joaquín Wilde y Cruz del Toro, Mini Vikingo, Octagón Jr., que salió en camilla por una lesión, y Lince Dorado, este último fue el que salió victorioso y ahora aspira a obtener el oro.
Y en otra lucha muy rápida, las Tóxicas, liderada por la Reina de Reinas, Flammer, que fungían como las chicas locales rudas que salieron además con playera de los Tigres de la UANL, se vieron las caras ante el poderío de Bayley, Lola Vice y la recién llegada chilena, La Catalina, que se alzaron como ganadoras y siguen calentando la rivalidad entre todas buscando una chance por el codiciado título femenil de la empresa. Estas luchas se verán en el programa del próximo sábado.

Noche de Grandes cambios en los campeonatos de Lucha Libre AAA
Aunque todos esperábamos la gran estelar del Grande Americano y su duelo de máscaras, la velada en la Arena Monterrey nos regaló muchos cambios en reinados que seguramente pueden alimentar historias y rivalidades dentro de la empresa rumbo a Triplemanía 34, misma que por primera vez se realizará en dos noches en el mes de Septiembre.
El primer aperitivo de la noche fue, sin duda, el tercer enfrentamiento entre el hermano de Penta, Rey Fénix, y el que llegó como Campeón de Peso Crucero, Laredo Kid, que había retenido el cinturón con un mañoso foul en el Gimnasio Juan de la Barrera hace apenas una semana. Aunque no fue la lucha que mejor dieron los dos en su rivalidad, tuvo grandes momentos que culminaron en ver ganar al oriundo de Ecatepec, Estado de México. Después de esquivar las marrullerías del norteño, el “lucha brother” aplicó su finisher y se llevó el conteo de 3 por parte del Hijo del Tirantes.

Después llego el turno de los “wagnermaniacos” con la aparición del Hijo del Dr. Wagner Jr., Campeón Latinoamericano, que encararía al miembro del Ojo que todo lo ve (increíblemente aún existe ese gimmick), El Hijo del Vikingo, recibido con el cántico habitual y los abucheos de todos en la arena. En una pelea donde intervinieron varios, empezando por Dorian y el gigante Omos, así como el hermano grandote de Wagner, el Galeno, quienes se dieron con todo fuera del ring, bastó su breve aparición para que, sorpresivamente, hubiera un cambio en el campeonato que ahora pertenece al mismísimo rudo más odiado de AAA, Hijo del Vikingo.
Se acercaba la hora estelar del Grande Americano para reclamar su identidad ante el “Original”, pero antes, La Noche de los Grandes tendría una lucha más donde no sólo hubo un cambio en los títulos sino una ruptura fuerte en la dupla titular que parece irreconciliable. Y es que Pyscho Clown y Pagano, para sorpresa de nadie, terminaron por implotar después de que gracias a un golpe accidental del amor del Noa Noa Style le diera a su compañero de batalla.
Este pequeño error fue aprovechado por los War Raiders, quienes ya tenían un rato buscando el oro que tenían los payasos y aprovecharon la confusión entre ambos para levarse la cuenta de tres. El drama vino después, ya que Pyscho Clown no le perdonó el error a su compañero y lo continuó culpando de todo, lo que hizo que Pagano le diera la espalda, dejándolo a merced de la dupla de Erik y Ivar que aplastaron al miembro del Psycho Circus dejando en duda lo que pasará con ellos. ¿Será que se de un mano a mano?

Canta y no llores: la esperada victoria del Grande Americano
Y fue así que llegó el momento de la rivalidad esperada. El “Original“, con máscara negra y mariachis del mismo color subiría al ring con su movimiento típico de “gracias” después de encarar a los aficionados que jamás dejaron de abuchearlo. Por su parte, el “Cielito Lindo” sonó con otro mariachi, vestido de blanco, que fue quien recibió al Grande Americano que todos amamos en México. Desde sus presentaciones, se notaba que esto era algo especial.
Pocas veces disfruta uno de luchas tan memorables que incluso a quienes no les gusta la lucha libre o no saben de ello, les atrae y los convence. Esto fue así, desde el anuncio de que iba a ser una lucha sin descalificación, ambos se dieron con todo. Comenzando con una hermosa referencia a lo Carmelo Reyes en contra del Rayo de Jalisco, un guitarrazo dio por comenzadas las acciones entre dos hombres que se dieron con todo con tal de probar su valía y quedarse con la máscara del otro. Afortunadamente, los dos Grande Americano supieron contar la historia de forma impresionante.
Hubo llaves, pelea a ras de lona, golpes sucios e intervenciones. Por un lado, los “Hermanos Americanos“, Julius y Brutus Creed, echaron mano de la marrullería ruda para ayudar a su carnal, el “Original”. Pero las cosas se equilibraron cuando Rayo y Bravo Americano se sumaron a la disputa y se encargaron de esta pareja, manteniéndolos fuera de las actividades y que el mano a mano se mantuviera.
Sin embargo, hubo regresos que complementaron toda la experiencia para que el favorito del público, el Grande Americano ya prácticamente mexicano, con su máscara dorada ya rota y ensangrentada a la par de su rival, equilibrara por fin las cosas. Por ello, fue un gran complemento ver a Ojitos de Huevo darle bastonazos al espurio, luego la reaparición de Pimpinela Escarlata que le reventó una guitarra al “Original” y la motivación de Andrea Bazarte, que asistió al evento para apoyar a su novio a pesar de estar despedida de AAA, hicieron que todo encajara perfectamente.

Fue así que por cerca de 35 minutos de lucha, El Grande Americano logró la victoria sobre su némesis que, oh sorpresa, reveló ser Chad Gable, que al quitarse la incógnita reconoció que se empapó de la lucha libre mexicana y nuestra cultura, prometiendo además que volverá en algún momento a AAA, lo que provocó el aplauso y reconocimiento de todos los asistentes a la Arena Monterrey, que al final celebraron como se debía con un luchador que llegó de rebote a este personaje pero que lo ha hecho suyo y lo ha elevado hasta el olimpo de los dioses del pancracio.
La Noche de los Grandes le demostró a RAW, NXT y Smackdown que si se puede hacer una historia bien, que claro que se pueden hacer ídolos y si, que la lucha libre sigue y seguirá viva. Ahora, esta pelea sin duda se siente como una de las mejores del año, no pidiéndole nada a otras como la de Undertaker vs Shawn Michaels en Wrestlemania 25 o las tres palizas que se acomodaron Stone Cold Steve Austin y The Rock, por citar algunas. Y apenas viene lo mejor, pues en septiembre habrá dos noches de Triplemanía así como el regreso de los dos programas estelares a la CDMX por primera vez en 15 años. Y todo parece indicar que sigue Dominik Mysterio por el MegaCampeonato.
