Crítica: Amor. Boda. Azar. (Love Wedding Repeat)

“Amor. Boda. Azar.” nos presenta un escenario simple que al ser examinado con más detalle, posee un montón de ingredientes para crear un desastre: una boda. ¿Cuántas cosas pueden salir mal si el destino así lo quiere? ¿Qué papel tiene el azar en un evento de tal naturaleza? Esta película de Dean Craig explora las posibilidades utilizando humor muy británico.

Hayley (Eleanor Tomlinson) solo quiere tener una boda feliz y sin percances, pero la aparición de una figura de su pasado amenaza con arruinarlo todo. Su hermano Jack (Sam Claflin) intenta remediar la explosiva situación y al mismo tiempo encontrar el éxito en su vida amorosa. Las cosas no son tan simples como el concepto sugiere. Entre los elementos involucrados en la historia se encuentran un poco confiable padrino de bodas (Joel Fry), la neurótica ex-novia de Jack (Freida Pinto), un inseguro acompañante (Allan Mustafa), un insufrible sujeto que solo habla de sí mismo (Tim Key), una parlanchina mujer sin filtro (Aisling Bea) y Dina (Olivia Munn), la mujer de los sueños de Jack. 

Estamos ante una comedia romántica inusual cuyo sarcasmo te hará sentir incómodo, al igual que muchos de sus personajes. La historia muestra el peor de los escenarios y durante el transcurso, pone a prueba tu paciencia. En más de una ocasión me encontré queriendo gritar ante las desesperantes situaciones en pantalla. En ese aspecto, Dean Craig hizo un tremendo trabajo: te mete en un mundito de errores con gente despreciable para llevarte al borde de la exasperación… pero se le pasó la mano. Llega un punto en el que el guión llega a tal extremo que la lógica comienza a desaparecer y solo quieres ahorcar a estas personas (en especial a Tim Key). Su comportamiento ni siquiera es racional. 

Una vez superada la fase irritante de la película, me encontré pegado a mi pantalla. Al parecer, estaba disfrutando ver a todos estos personajes sufrir y quería ver qué tan mal podía ponerse la situación. También ayuda la belleza de los escenarios italianos, la fotografía de Hubert Taczanowski y las buenas actuaciones de todo el elenco, destacando al protagonista Sam Claflin (“The Nightingale”), quien va de un lado al otro, intentando apaciguar el asunto con tartamudos, encanto y sinceridad.

Hay un deus ex machina muy flojo que le mete un giro radical a la historia, reordenando los factores para crear un escenario totalmente distinto. Es una idea interesante que juega con palabras complicadas como ‘destino’ y ‘azar’, pero solo está ahí para revolver el asunto y nunca es explorada. Tal vez eso te saque completamente de la historia, pero si lo superas encontrarás más cotorreo, más situaciones irreverentes y un astuto uso de música clásica para acentuar el incesante ritmo cómico.

Aunque “Amor. Boda. Azar” es cringe puro y no te culpo si llegas a apagar la TV por desesperación, creo que su ejecución es fenomenal y la imprevisibilidad de su historia genera auténticos momentos de risa y diversión.

“Amor Boda Azar.” ya se encuentra disponible en Netflix.

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