Cine
El Contador 2, Ben Affleck y Jon Bernthal sacan chispas en una entretenida secuela
Casi diez años después, Ben Affleck vuelve con uno de sus mejores personajes en El Contador 2, mostrando una evolución un tanto peculiar de su estoico y serio personaje hacia una cinta que tiene la suficiente acción, suspenso y si, hasta comedia. Y además, no viene solo, pues la prometida reunión con su hermano es el gran motor de una secuela que ya no se toma tan en serio como su antecesora.
De qué trata El Contador 2
Christian Wolff (Affleck) tiene un talento para resolver problemas complejos. Cuando un viejo conocido suyo es asesinado, deja un mensaje críptico: “encuentra al contador”. Con ello, Wolff se ve obligado a resolver el caso pero al ver que se necesitan medidas más extremas, recluta a su distanciado y letal hermano, Brax (Jon Bernthal), para que lo ayude, descubriendo una conspiración mortal en la que se convierten en el blanco de una red de asesinos que no se detendrán ante nada para mantener sus secretos enterrados.
Affleck regresa junto al director de la primera parte, Gavin O’Connor, generando una evolución del personaje bastante necesaria para el protagonista. Después de lo vivido en la primera cinta, ahora Wolff busca tener una vida normal. La primera escena en que lo vemos, de hecho, es en una velada de citas a ciegas. Si, nuestro contador ya no busca una vida solitaria. Pero su vena justiciera y de lealtad lo obliga a aceptar esta misión nueva.
Aunque el querido Ben, en uno de los mejores personajes de su carrera, es el principal atractivo, el añadido de su hermano Brax en manos de Jon Bernthal, hace que el thriller que podría ser una calca de la primera parte, se convierta poco a poco en una ‘buddy movie’ donde la pareja dispareja entre la seriedad y estoicidad de uno con la irreverencia y extroversión del otro se complemente tan bien que se convierte en el principal motor del filme.

Es la química entre ellos en medio del caos de la investigación del asesinato del viejo conocido de Wolff lo que saca chispas y mantiene el relato vivo, aunque por momentos se desvíe mucho de la línea argumental principal. Con ellos, se junta la actriz Cynthia Addai-Robinson que es el eje de la moralidad con la agente Marybeth Medina, que constantemente muestra una solvente renuencia a los métodos que los hermanos utilizan para llegar a la verdad.
O’Connor no se complica la vida y sabe equilibrar las buenas escenas de acción con el drama y suspenso que amerita. El guion, sin embargo, muestra ciertos detalles en el tono que podrán causar molestia en aquellos que buscan un filme tan serio como la primera parte. Y es que El Contador 2 tiene detalles que brincan entre el humor negro bien logrado y unos chistes mucho más inocentes o exagerados como una escena de baile que resulta sorpresivamente hilarante, casi de otro filme.
Asimismo, los villanos no tienen un desarrollo tan preciso como si lo tuvo el universo y los antagonistas de la antecesora. Aquí, existe una red de malévolos individuos que se dedican a la trata de personas y, cómo no, tienen su base en México. Afortunadamente para esta secuela, se evita la típica coloración sepia para ello pero sí existen ciertos clichés de los mafiosos que son dignos de una película de Rambo que, por suerte, no le resta al entretenimiento del filme.

Existen otros aspectos interesantes en la trama, como la importancia que se le da a los aliados de Wolff, resaltando que a veces la gente diferente puede ser mucho más valiosa o sorpresiva de lo que uno cree. Ni qué decir del énfasis que esta secuela le da al poder de la hermandad, mostrándonos la relación inicialmente rota entre Brax y Christian que poco a poco va mejorando, dándonos una base dentro de la intrincada red de situaciones que hay alrededor de ellos.
Bernthal toma un poco de las manías que su popular encarnación de Punisher dejó para Netflix, específicamente el lado violento táctico de macho alfa. Por otra parte, esa incomodidad social que vive Affleck con Chris muestra esa etapa de querer pertenecer a un mundo que no lo acepta del todo. Y aunque el retrato de las personas con neurodivergencia puede no ser el más positivo en El Contador 2, si le da un justo posicionamiento de justicia en este universo lleno de adrenalina, que nunca falta en el filme.

De alguna forma, el guion de Bill Duburque, que también regresa en esta secuela, libera por completo a sus protagonistas de seguir una línea específica. Aunque existe un aire sobre las cuestiones morales en el sentido de la justicia, El Contador 2 es meramente un show violento para sus entrañables estelares que aprovechan la gran química al más puro estilo de Butch Cassidy y Sundance Kid en una locura que cumple con su principal objetivo: divertir sin pretensiones o lógica.
