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Buscando el mejor disco del rock mexicano: “Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea” de Zoé

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Zoé memo rex commander y el corazón atómico de la vía láctea

Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea
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Zoé celebrará los 20 años del disco “Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea” con cuatro conciertos en el Estadio GNP Seguros de la Ciudad de México, mismos que serán presenciados, hasta el momento, por más de 250 mil personas, es decir, un cupo de 65 mil fans.

¿Pero qué tiene Zoé y qué tiene esa joya de disco como para que sean capaces de retacar hasta en cuatro ocasiones, si no es que más, el foro más importante de todo México y probablemente de todo Centro América? Aunque no es una respuesta sencilla, el trabajo que hicieron hace dos décadas nos da una buena idea.

La banda comandada por León Larregui debutó cinco años atrás, en 2001, cuando sacaron su primer disco homónimo. Para entonces ya nos podíamos dar cuenta de la gran facilidad que tenían para hacer una especie de pop electrónico y algunos vestigios de rocanrol. Además, mostraron siempre una capacidad impresionante para escribir letras que fueran un tanto filosóficas y reflexivas, pero con un lenguaje al alcance de cualquiera, sin mamonear.

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¿Por qué es tan bueno “Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea” de Zoé?

Todos estos elementos fueron madurando con el paso de sus producciones hasta llegar al nirvana de la concepción original de la banda. “Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea” es un conjunto de experiencias que arrastraron desde su primer álbum, y que explotaron en un disco mágico, místico y sensorial.

Sus más grandes éxitos “Vía Láctea”, “Vinyl”, “No me destruyas”, “Paula”, “Mrs. Nitro ” o “Human Space Volt” son muestra de que una fórmula llevada a límites extraordinarios, da como resultado canciones legendarias. En estos temas podemos escuchar esa increíble combinación de rock, pop, new wave y destellos electrónicos.

Destacan unos bajeos alucinantes que te hacen vibrar el corazón, riffs y solos de guitarra suaves que le dan su toque rocanrolero, una voz ecuánime, pero sabia, así como ambientes electrónicos desde los samples de su sintetizador o sus teclados. Pero no podemos olvidarnos de las baterías intensas, a veces bien fumadotas, recorriendo en fills cada uno de sus tambores, con ritmos bailables de pronto, pero también que invitan a los putazos, o aquellas rabiosas de harta potencia. El chiste es que nunca se quedan estancadas.

Ponlo todo junto y tienes un sonido que fue original en su tiempo, creativo e innovador, que fue muy suyo, pero que al mismo tiempo inspiró a muchísimos músicos. Zoé lleva en sus hombros a tantos hijos como éxitos musicales.

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Pero también hay algunas canciones mucho menos despampanantes. “Memo Rex”, “The Room” o “Corazón Atómico” tienen un contenido soft que si cierras los ojitos y respiras profundamente, hasta te pone a meditar. Lo que pasa con estos temas es que demuestran que no necesitan de mucho para componer un buen tema, pueden ser también minimalistas, obteniendo el mismo resultado en los oídos del escucha. Mucho contribuye el genio de León Larregui con letras que te lastiman el cora, que te acuchillan el espíritu o te ponen romanticón.

Acaricia mi alma, suaviza mi ser, esteriliza mi sangre y purifica mi amor“, ¿qué clase de poeta maldito moderno es este cabrón? Poco se le ha reconocido como uno de los letristas más poderosos que tiene la generación mexicana dosmilera de rockers. Lo tiran de a locote cuando esa locura nos dio, nos da y nos dará las mejores canciones del catálogo nacional.

Zoé tiene uno de los mejores discos del rock mexicano en los dosmiles

Dale las vueltas que quieras, pero se trata de uno de los mejores discos de rock pop y música alternativa que se ha grabado en este país. Su dificultad fue tal, que la propia banda decidió dejar atrás ese estilo al no poder ser superado, así que prácticamente empezaron de cero su carrera con el disco “Reptilectric”, donde muestran otra faceta musical.

Desde entonces solamente han mejorado, pero al mismo tiempo saltan entre estilos. Desde un Unppluged, hasta Programaton, Aztlán o Sonidos de Karmática Resonancia nos dieron muy buenos momentos, rolas históricas, recuerdos inolvidables, giras intensas, pero jamás volvieron a meterse al pantanoso terreno del “Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea” porque no hay quien se le acerque, ni el propio Zoé.

Periodista musical egresado de la UNAM; ahora editor SEO, reportero y fotógrafo de esta H. revista digital, con más de siete años en el mundo de las notas, reseñas y opiniones de la industria musical. Interesado cien por cien en la búsqueda de nuevos sonidos, tendencias y datos históricos.

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