Reseñas Discos
Biela, un recorrido de NUEVAS EMOCIONES musicalizadas con estoicismo
Una banda que viene a refrescar la escena española
Está bien cabrón que casi todas las bandas que he descubierto últimamente, fueron gracias a la publicidad que pagan en las redes sociales. A veces podría parecer una estupidez meterle un poco de dinero a las plataformas cuando tienes un proyecto musical, pero está completamente justificado porque puede llegar no solamente miles de personas que se transformaron en fanáticos, también en pandilla que escribirá sobre ello para la posteridad.
Es por eso que ahora me quiero aventurar a escribir otra reseña salida de Instagram. Esta vez ni una banda española que se hace llamar Biela y que apenas estrenó su segundo disco en este 2025. Hace tres años fue su debut, pero las cosas cambiaron desde entonces.
No sé si por el momento valga la pena ponerle algún nombre a los sonidos que tocan, pero me parece importante abrir con el hecho de que vas a toparte con un montón de líneas acerca de una banda de rock alternativo, un poco de midwest emo, tal vez punk rock, hasta post rock a veces, math rock si se le rasca. Son un poco de todo, pero un todo creativo. Un todo explosivo. Un todo propio.
Biela, una refrescada alternativa al rock español
La verdad que es lo menos importante. Cuando comienzas a navegar en su música, en sus letras y su interpretación, da igual las cosas que tocan o que no tocan porque se van a sentir de la misma manera. Enredado, pero es aquí donde comienzo a explicarte que si algo me atrapó inmediatamente de su campaña de marketing, fueron las palabras que escogieron para conectar conmigo sin quererlo. Tampoco soy tan importante.
“Pero ojalá que vuelvas a llamar No estoy listo para una vida nueva. No lo quiero ni pensar, me asusta que sea el final y que todo esto quede en nada. Y es que aún guardo tus fotos en la pared y nuestra lista de cosas que quedan por hacer“, fueron las palabras que me clavaron en Biela.
Pues son así la mayoría del tiempo con sus temas, bastante crudos y realistas con las situaciones que retratan. Canciones dolorosas, la mayoría de ellas sacadas de la cruel vida diaria. Es como una crónica de los diversos tipos de sufrimientos que puede enfrentar el ser humano y que todos o casi todos o más bien solamente algunos de ellos, parecen triviales para la mayoría de la gente.
Sí puede ser que retraten la frustración, los sueños rotos, las metas incumplidas, fracasos, amor y desamor, vergüenza, mentiras, traiciones, culpas, nostalgia o extrañeza, pero lo hacen con un lenguaje que conecta con el subconsciente de la pandilla porque no tienen pelos en la lengua. No cuidan la poetica. No les importa la reflexión. Quieren gritarlo, sacárselo del pecho, y eso es lo más valioso de todo, que cantan de sus experiencias, tan normales o anormales como las tuyas o las mías.
El sonido de Biela, una introducción a la mezcla de géneros, ritmos e ideas
“Tengo que salir de aquí ya porque este no es mi lugar, Chico de oro desaprovechado perdiendo el tiempo. Ya me he cansado de esperar a que un día me dé por confiar más en mi talento. Ahora el cuerpo solo me pide gas y guiarme por lo que me mueve por dentro. Ahora solo me pide más y más, voy a ponerme pa’ esto, solo pa’ esto. Mamá, es que yo no me puedo conformar con la vida que tengo, llevo demasiado tiempo de lunes a viernes llorando en silencio”
Por fin llegamos hasta la parte musical. Un lenguaje completamente distinto, pero que nos evoca los mismos sentimientos. Hablo de que sí son guitarras duras por momentos, tocadas con fiereza, como si se le fuera la vida en ello. Con mucho ritmo, eso sí. Con cadencia. Con actitud. Pero entre más enojo y rencor hay en la letra, crece al mismo tiempo la rabia con que se mueven las cuerdas.
Pero es que no sucede lo mismo con las baterías, por ejemplo. Este instrumento lleno de toms y platillos es tocado con maestría. Tiene una planeación mucho más profunda y juega con todos los elementos que hay a su alrededor. Podría parecer ecuánime para no ser completamente punk tupa tupa, que se podría, pero lo suyo es llevarte de la mano por extraños caminos empedrados, montaña rusa de emociones aunque me aferre al cliché.
Y se hace acompañar por un bajeo de gran intensidad, que aunque no resulta protagonista en la mayoría de las canciones, es un refuerzo interesante cuando tiene que salir al quite, cuando debe sonar en solitario, cuando tiene que tomar en sus cuerdas todo el peso de las canciones. Demuestran así que son tres increíbles músicos donde su fuerte, claro, son las melodías nivel prime que nos envuelven en temas inolvidables.
“Quieres 4 hijos y una casa con jardín y dos perros con los que salir a dar paseos los domingos. Yo no sé si puedo darte todo eso, un álbum lleno de recuerdos familiares en el que no haya ni una sola foto en la que yo no esté. Tengo que dar otro concierto, lejos de casa y solo pienso hasta cuando vas a aguantar todo esto…”
