Cine
Mártires: porqué es una de las películas más importantes del nuevo extremismo francés
Con la llegada al fin de Mártires de forma exclusiva a la plataforma Filmelier Plus, recordamos otras joyas del impactante nuevo extremismo francés
Una de las cintas más impactantes del siglo 21 en el terror ha sido, sin duda, Mártires del director Pascal Laugier, misma que era imposible de conseguirse en físico o en alguna plataforma. Sin embargo, gracias a la labor de Filmelier Plus, esta impactante cinta francesa está disponible para ser vista en línea y continuar su legado traumatizando a la audiencia como parte de la gran ola de una corriente llamada nuevo extremismo francés. En Pólvora les hablamos de esta sangrienta vertiente, de la cinta y de otras joyitas que forman parte de la misma locura.
Qué es el nuevo extremismo francés
Usado por primera vez por el crítico James Quandt, que se refiere a él como “una colección de películas de carácter transgresor producidas por directores franceses a comienzos del siglo XXI”. Entre los nombres que pertenecen a la misma encontramos cineastas que van desde leyendas como Claire Denis y Francois Ozon como a los irreverentes y salvajes Gaspar Noé, Alexandre Aja, Xavier Gens o Julien Maury y Alexandre Bustillo que, sin miedo alguno, crean un cien que busca romper todos los tabúes existentes y ponerlos en pantalla. Desde mutilaciones, desnudez gráfica, tripas, esperma y sangre, no temen a nada.

Aunque inicialmente el término se pensó de forma peyorativa, esta corriente cobró una vida propia y una intensidad tremenda que a la fecha continúa influyendo y entregando títulos que siguen buscando romper las barreras y convertirse en algo tan extremo que no cualquiera es capaz de aguantar. Sin embargo, Mártires logró, junto a otras cintas durante la primer década de este siglo, crear una nueva forma de horror que fascinó a una nueva generación.
Mártires y la generación dorada del nuevo extremismo francés
Pero ¿de qué va esta cinta francesa que nadie olvida? ¿Porqué tanto escándalo alrededor de ella y porqué tanta gente quiere volver a verla o piensa traumar a sus amigos al ponérsela? La historia es sencilla. Francia, principio de los 70. Lucie, una niña perdida hace un año, es encontrada andando por una carretera. Parece estar muy enferma, con algún tipo de trastorno y es incapaz de decir cualquier cosa. Poco después la policía descubre que había estado en un matadero, pero ¿qué paso ahí?
Para descubrir la respuesta a ese misterio, ella y una amiga comienzan una búsqueda de venganza contra las personas que, al parecer, la secuestraron y atormentaron cuando era niña. Sin embargo, este viaje las llevará a través de un infierno de depravación, sangre y dolor que no esperaban.
Existen varios méritos dentro de Mártires. Uno de ellos es el maquillaje y los efectos prácticos, una labor memorable donde las huellas de tortura y persecución son visiblemente claras. Esto, junto a un par de personajes completamente frágiles como las protagonistas, producen que existan momentos de angustia en el público terribles. Ni qué decir de ese desenlace impactante, uno que al verse, se impregna en la consciencia del espectador dándole un significado diferente a la pureza de lo espiritual y la pureza misma.
Junto a la cinta de Laugier, hubo otros filmes y directores que empujaron los límites a lo desgraciado. Aunque para el cineasta francés detrás de este brutal filme, la cinta tiene más que ver con el torture porn hollywoodense. En declaraciones para IndieLondon, declaró:

“Lo que mi película quiere transmitir acerca del dolor y del sufrimiento humano se refleja de forma muy transparente. La película se centra solo en la naturaleza y el sentido de este sufrimiento, es decir, del dolor que todos nosotros sentimos cada día (de una forma simbólica). La película no trata sobre la tortura, sino sobre el dolor.”
Pareciese que, tanto Laugier como sus compañeros cineastas, buscaban en lo humano llevado al extremo una forma de mostrar algunos de los recovecos más retorcidos del alma humana, aquellos que luego se esconden en las sombras. Y es que, acompañando esta joya podemos ver un thriller psicológico enfermizo sobre una amistad tóxica en Haute Tension de Alexandre Aja, donde la obsesión de un par de amigas se ve puesta a prueba por la aparición de un psicópata.
Laugier lleva el dolor físico al extremo en Mártires, pero ese mismo se torna una violentísima metáfora sobre la maternidad y el dar a luz en Al Interior de Bustillo y Maury, donde una mujer embarazada tiene que lidiar con una demente que entra a su casa con un solo propósito: terminar con la vida de su primogénito, cuchillo en mano. Incluso Xavier Gens, con La Frontera del Miedo, explora las dimensiones políticas y consecuencias de la extrema derecha representada por neonazis dementes matando a un grupo de jóvenes asaltantes, convirtiendo un simple robo en una pesadilla eterna.

A pesar de que una de las bases siempre ha sido romper los tabúes, se puede ver que en el terror, el nuevo extremismo francés con toda la violencia y sangre que conlleva también ahonda en otro tipo de temas sociales, psicológicos y físicos que le dan un plus de interés a sus relatos, llevándolos un poco más allá de ser un simple cine de explotación. Mártires, por ejemplo, toca temas socio filosóficos muy interesantes detrás de la tortura y el miedo al que nos somete.
Curiosamente, aunque para muchos estas cintas han marcado una nueva era en el terror de este milenio, específicamente en Francia, Laugier en su momento discrepó de ello, afirmando en The Digital Fix que “los fans del terror, los franceses, son muy condescendientes cuando se trata de películas de terror francesas. Sigue siendo un infierno conseguir dinero, un infierno convencer a la gente de que tenemos legitimidad para producir este tipo de películas en Francia. Por eso sé que desde un punto de vista americano y probablemente también uno inglés, parece que hay como una nueva tendencia de películas de terror moderna, pero no es cierto. Sigue siendo un suplicio”.
Aunque el mismo cineasta detrás de Mártires reconoció que este tipo de filmes abrieron una tendencia para realizar más terror en el continente europeo, sobre todo en países como Inglaterra, España o Suecia, por citar algunos. A final de cuentas, es innegable que la cinta de Laugier ha sido una de las más impactantes de los últimos años en un subgénero que llegó para quedarse.
