Cine
Instinto Voraz: amor, infectados y una extraña moraleja sobre el fin del mundo
Llega a Filmelier Plus Instinto Voraz, un romance post apocalíptico lleno de sangre y reflexiones sobre el poder de la naturaleza
Si bien el cine de infectados y/o zombies parece no entregar nada nuevo desde que Exterminio (2002) salió hace poco más de dos décadas, Instinto Voraz, ganadora del Premio a Mejor Película en la Sección Midnight X-Treme, dedicada al mejor cine de terror independiente y más extremo en su propuesta, del Festival SITGES, nos lleva por otro camino donde la enfermedad y lo pos apocalíptico se suma a un romance y una metáfora sobre nuestro lazo con el mundo que nos rodea.
De que va Instinto Voraz
En un mundo arrasado por una pandemia, un joven con problemas de amnesia (Douglas Smith) se une a una mujer excéntrica pero dura (Carrie Anne Moss) para encontrar a su novia desaparecida. En su peligroso viaje, enfrentan criaturas aterradoras y sobrevivientes aún más peligrosos que viven con temor a que la extraña infección los alcance. Pero existe un secreto de por medio que pondrá a prueba a este dúo.
El director Lowell Dean (la franquicia de Wolfcop) escribe un relato a todas luces familiar que toma la ambientación y las reglas de otras cinta de infectados. Pero el verdadero cambio llamativo es que, si bien aquellos contagiados por el virus también devoran a los humanos en su camino, no lo hacen motivados por la ira, sino por un reclamo de la naturaleza que busca adueñarse nuevamente de sus terrenos.
Esa propuesta resulta interesante, además de que plantea cómo una pandemia similar a la que vivimos hace unos años es el punto de partida para una sociedad ya decadente. Dean logra entonces darle ese añadido a su relato, sumándole otro actor que casi no vemos en relatos similares: Y es que Instinto Voraz no solo depende de la metáfora social clave en todo filme que aborde este subgénero, sino que existe un romance que recorre este trasfondo desastroso en el que la humanidad o dejó de existir.

Ethan, interpretado por Smith, es nuestro guía y su relación con Emma (Kimberly Sue Murray) es lo que lo mantiene vivo. Pero aquí también hay algo que, curiosamente, nos remite a esa joya antes mencionada de Danny Boyle, Exterminio, pues nuestro protagonista padece de amnesia y no recuerda absolutamente nada de cómo llegó al lugar donde por primera vez lo vemos, donde pareciese incluso que estamos viendo el trágico desenlace de esta historia.
Instinto Voraz tiene la virtud de que, a pesar de usar los tropos generales de los infectados post apocalípticos, sabe combinar todos estos factores para irnos sumergiéndonos en el relato que, si, puede llegar a ser predecible si uno pone atención a todos los pequeños detalles. Pero eso no impide que la historia deje de ser interesante. Ante la incertidumbre de nuestro protagonista, es la aparición de Carrie Anne Moss como Mae la que nos va mostrando lo que queda de los humanos, además de ir complementando el rompecabezas que Ethan tiene hasta la revelación del misterio que, de alguna forma, los termina por unir.

Dean no arriesga ni toca la fórmula, algo que podría ser criticable de no ser por los buenos papeles de sus protagonistas y esas ideas que tratan de diferenciar este filme de otros sobre infectados. La atmósfera creada por el cineasta funciona, sacando provecho de las urbanidades abandonadas pero sobre todo de la naturaleza y los bosques que los rodean, mismos que juegan un nivel de amenaza así como del constante reclamo que la historia hace sobre nuestra rota relación con nuestro medio ambiente y cómo ello tiene la fuerza de seguir adelante, arrastrándonos con ella.
Ese detalle es mejor ejecutado que la mafufada de M. Night Shyamalan, El Fin de los Tiempos, lo cual se valora al doble. Además, las criaturas de Instinto Voraz nos remiten a cualquier otro zombie/infectado antes visto pero con la diferencia del virus y lo que les provoca en ellos, creando algo bastante distintivo en ello que se ve claramente influenciado por The Last of Us. Ni qué decir que la cinta también tiene su respectiva dosis de violencia desmedida y un final duro pero justo para los protagonistas.

La parte romántica es bien explorada sin caer en lo meloso, pero es gracias a la gran química de los protagonistas que mucho de este Instinto Voraz funciona y mantiene el ritmo y la atención. Combinando bien momentos reflexivos con la violencia y el drama de este mundo, la cinta de Lowell Dean es un proyecto con mucha alma, que se centra en ideas buenas y su historia más que en las muertes y los infectados, algo que no refresca para nada el subgénero pero que resulta eficiente, sorpresivo y entretenido.
La cinta está disponible en exclusiva en la plataforma de Filmelier Plus.
