Cine
Jefes de Estado, John Cena es mejor presidente que Trump en una hilarante comedia de acción
John Cena e Idris Elba se reencuentran para hacer comedia de acción en Jefes de Estado, donde las risas y los balazos no faltan
Si hay una versión de John Cena que resulta atractiva en cines y series es la cómica. En Jefes de Estado, el más reciente estreno de la plataforma Prime Video, se reencuentra con un compañero del Escuadrón Suicida, Idris Elba, y con un director muy eficiente en la acción, Ilya Naishuller (Nadie, Hardcore Henry) para quitarse el amargo sabor de boca que dejó esa horrenda cinta con Alison Brie y retomar las riendas en una comedia de acción con un papel como presidente de los Estados Unidos que, la verdad, convence más que el de verdad.
De que trata Jefes de Estado
Inglaterra y Estados Unidos. Como diría esa fresa canción de telenovela, siempre tan amigos, siempre tan rivales… El Primer Ministro británico Sam Clarke (Idris Elba) y el presidente de los E.U.A. Will Derringer (Cena) tienen grandes diferencias en su forma de gobernar, algo que pone en riesgo la alianza entre ambos países. Pero al ser ambos blancos de un poderoso enemigo, ambos tendrán que confiar en sus habilidades y limar asperezas mientras luchan por detener una conspiración que amenaza con quebrantar la paz mundial.
No cabe duda de que Naishuller sabe hacer cintas de acción, que es el punto más fuerte de este filme. Basta recordar lo que hizo con Bob Odenkirk, transformándolo en una máquina de matar a lo John Wick en Nadie. Aquí, el cineasta ruso crea unas secuencias espectaculares como una persecución en autos o una pelea entre pasillos que resultan francamente llamativas. Además, sabe balancear bien el sentido del humor que la premisa conlleva.
Claro que Jefes de Estado sigue la fórmula de cualquier otra historia de parejas disparejas, pero es gracias a la química entre John Cena e Idris Elba que la dinámica funciona. Clarke, como buen británico, es serio, flemático y definitivamente no tolera a su contraparte estadounidense. En contraparte, Derringer es el perfecto retrato del populismo que tanto afecta a varios países con sus mandatarios. Cena hace una parodia asertiva tanto de Ronald Reagan como del odioso Donald Trump, pero con carisma, gracia y capacidad de autoburla.

Incluso resulta un gran detalle que el ahora político sea un ex actor de cintas de acción. Aunque ellos dos son el corazón del filme, hay una sorpresa grata en el filme que reside en Priyanka Chopra Jonas, a quien el director explota de muy buena forma y la convierte en una agente patea traseros con el mal gusto de hacer malos chistes para rematar sus frases. Verla compartiendo la acción con los protagonistas resulta bastante grato.
Claro que Jefes de Estado también tiene las clásicas tomaduras de pelo excesivas como el villano cliché que es malo porque sí en Paddy Considine, ni qué decir de las convenciones habituales como los ayudantes fieles a los gobernantes o el traidor escondido entre sus filas. A pesar de ello, la historia tiene buenos guiños a otras cintas del género.

Otro aspecto destacado es la banda sonora que tiene grandes pistas de por medio. En medio de esta comedia ligera podemos escuchar desde los Gipsy Kings y su peculiar cover de Volare (Nel Blu Di Pinto Di Blu), The Archies con Sugar Sugar, la muy choteada pero a aquí bien aprovechada Sabotage de los Beastie Boys, así como Kickstart my Heart de Mötley Crüe y Total Eclipse of the Heart de Bonnie Tyler, rolas tan dispares como las personalidades de los protagonistas.
A eso se le suma la banda sonora de Steven Price, dándole un divertido toque y siguiendo todas las reglas de aquellas partituras de acción ochenteras que acompañaban bien a la acción. Todos esos factores bastan para crear una cinta entretenida que no aspira a otra cosa. Jefes de Estado cumple bien su propósito y se aleja de toda pretensión mayor que una ligera historia entre el serio y el desmadroso, muy al estilo de Arma Mortal y los inolvidables Riggs y Murtaugh.

Caótica por momentos, alocada y absurda en otros, Jefes de Estado se suma a otros títulos de Prime como G20 con Viola Davis que buscan solamente divertir a la audiencia abogando por aquella época nostálgica en donde los héroes eran inmortales y las diferencias se solucionaban, ya fuese a madrazos, balazos o aprendiendo a ser buenos compadres. No existe ningún riesgo narrativo pero al menos nos regala un presidente de los Estados Unidos más divertido y agradable que el de la vida real que además sabe patear traseros. Y eso ya es un gran plus.
