Cine
Together, un espeluznante horror corporal sobre estar juntos hasta la muerte
Together: Juntos hasta la Muerte revalora las relaciones tóxicas y la codependencia para llevarnos por un retorcido camino inesperado.
Creado por el canadiense David Cronenberg y seguido por su hijo en otras formas, el horror corporal se pone de moda de nuevo. Together, ópera prima de Michael Shanks, sigue esta fiebre por usar al cuerpo humano como una metáfora de otras cuestiones sociales, como lo fue La Sustancia el año pasado. Ahora, inspirado por una relación que tuvo en la vida real, el director y guionista ahonda en la pérdida de límites entre las parejas, la toxicidad y la codependencia de una forma bastante alocada.
De qué trata Together
¿Qué sucede cuando el amor de una pareja se convierte en una fusión inquietante entre dos personas? Allison Brie y Dave Franco interpretan a este par de jóvenes casados que llegan a un punto de quiebre al ver que las diferencias entre sí empiezan a separarlos. Pero cuando una fuerza misteriosa comienza a presentarse a su alrededor y procede a deformar sus cuerpos, la definición de juntos hasta la muerte adquiere un retorcido sentido.
Michael Shanks debutó con este filme en Sundance, entregando una historia visceral sobre el amor y sus zonas más oscuras. El guion, escrito por él mismo, parte de varias premisas que la vida de pareja propone, tales como la codependencia y la carencia de límites o pérdida de identidad al criticar qué tan unidas pueden llegar a estar dos personas que comparten absolutamente todo. Es ahí donde Together oculta su verdadero terror al mostrar la complejidad de compartir la vida con otra persona.
Algo que ayuda mucho a la cinta es, sin duda, sus protagonistas. El hecho de que Franco y Brie sean esposos en la vida real permite que Shanks los lleve a algunos límites que pocas parejas se animarían a llegar. Primero, se desgrana esa mirada desesperada donde ambas partes tienen sueños no logrados y cómo eso provoca una frustración entre la aparente felicidad y perfección de su relación.

Esa parte termina por detonar llegando a este poblado aislado donde él se siente desplazado de sus deseos de crecer mientras su mujer lo está logrando paso a paso. Por ello, en medio de este lío, Together desata una fuerza sobrenatural que comienza a coquetear con la extraña idea de lo que Timbiriche definiría como el “tú y yo somos uno mismo” de una manera muy retorcida. De repente, el hueco se convierte en añoranza y en acciones que van escalando hasta perder el límite entre ambos.
Algo que destaca de este planteamiento es la creación de atmósferas por parte de Shanks. El aislamiento de la ciudad resulta un simbolismo del agujero que entre Franco y Brie existe. Así mismo, hay una subtrama con un vecino que desata el giro final del filme, mismo que resulta ser el punto más flaco de Together por no ofrecer una justificación plausible al asunto, pero que ciertamente justifica las extrañas cosas que la pareja comienza a vivir y que, a pesar de sus diferencias, los une de una manera bastante peculiar.

La cuestión de la individualidad dentro de la pareja y la toxicidad también se ahonda en este filme. Ambos protagonistas muestran lo peor de sí mismos hasta que no tienen escapatoria y se percatan que tienen que enfrentar sus problemas juntos. Pero mientras, las cuestiones de los celos, el no poder dar espacio el uno al otro y el hecho de que uno no se sienta valorado por el otro hacen de este horror corporal algo mucho más interesante que solamente un terror hecho para espantar.
La fotografía ayuda mucho a sentir esos ambientes de tensión, pero es con una adecuada musicalización y uno que otro jump scare, sin abusar del recurso, que Together logra destacar por encima de otras propuestas del género de este año. Ni qué decir del uso del maquillaje y efectos prácticos para algunos de los instantes más enfermizos de esta cinta que provocan una sensación de dolor y pánico al tacto por algunos instantes sin usar alguna violencia explícita o algo tan visualmente gráfico.

Al final, Together no es solo una historia de terror, sino que funciona como una metáfora visceral sobre lo que dejamos de ser cuando nos aferramos a lo que alguna vez fue, especialmente en el amor. Shanks logra un doloroso retrato de la transformación que todos vivimos cuando el amor se convierte en una prisión y el temor a la individualidad o la soledad resulta más fuerte que el de perder la propia identidad, ahondando en la fragilidad de los vínculos y los límites del sacrificio que usualmente se ocultan detrás de la frase “hasta que la muerte no separe“, consolidándose así como una de las propuestas más impactantes del género en lo que va del año.
