Pólvora Live
Kase.O 33 años de rap, viejos aires, nuevos pasos y la reunión de Violadores del Verso en CDMX
Todos los conciertos que he presenciado dentro del Auditorio Nacional de la Ciudad de México, han estado completamente abarrotados. Es lógico, por qué alguien se aventaría hacer un recinto de tan grande envergadura si no tiene los elementos necesarios para llenarlo.
Hablamos de artistas con trayectorias de más de 10, 20 o 30 años. Algunos tal vez con menos, les llega la fama pero inflados por una empresa detrás que los patrocina con varios billetes. Algunos dirán que no importa, que el chiste es llegar, pero definitivamente te sabe mucho más rico cuando te responde el público que te sigue desde el primer día, cuando solamente podías llenar espacios de 100 gentes. Que se conoce tu vida de memoria, que sientieron tus primeros foros profesionales.
Así es como vibraba el coloso el jueves 23 de octubre la presencia de Kase.O en el tremendo coloso de Reforma. Aproximadamente 10,000 personas le cayeron desde bien temprano, algo así como 40 minutos antes de comenzar ya empezaba a ser escasa la mercancía no oficial de los puestos banqueteros. Una locura la derrama económica de aquel día.

Cuando saltó Kase.O al escenario, las cosas empezaron a ponerse serias. Gritos, no se escuchaban más que gritos cuando las percusiones marcaron el inicio de las acciones musicales. Al tiempo que una pantalla que subía y bajaba en el escenario proyectaba las imágenes de los 33 años de carrera del rapero español que marcó a toda una generación e impuso los precedentes para la música que se hace hoy día en habla hispana.
Se podía ver en los rostros presentes la felicidad, pero mezclada con un poco de nostalgia, porque uno que otro derramó unas lágrimas apenas logró diferencias las tres sombras ocultas en la oscuridad. Algunos lo revolvieron con euforia, con gritos de “no mames”, “aaaaaaah”, “uuuuuuuh”, “ooooooh”, “eeeeeeeeeh” a decibeles que dañarían a hasta a los murciélagos. Loco.
El recorrido fue preciso. Las canciones fueron seleccionadas con el único objetivo de conmemorarse a sí mismo, por eso desfilaron las barras más filosas en contra de la autoridad, del gobierno en turno con guiños al destructivo pasado. Hubo también canciones a la pobreza, al dolor, a la fiesta, la bebida, el terror, a la superación, y unas cuantas a las mujeres, al amor, a la esperanza. Alguna pedrada te iba a pegar sí o sí.
También desfiló la historia por el escenario, pero esa que nació de carne, huesos, órganos, tejido muscular, vasos sanguíneos. Hazhe y Francesc Tamarite fueron los acompañantes de Kase.O en el escenario, mientras que otros invitados que pasaron a mostrar su talento, a dejar su mensaje, fueron Xhelazz y el MOMO. Cada uno más cabrón el anterior, pero luego se unieron todos para una revolución sonidera.

Creímos entonces que aquello era suficiente para dejarnos satisfechos, sin pensar que pronto tendríamos la mejor reunión de 2025. Fuck You, Oasis, váyanse a la verga Los Piojos, Serú Girán, Illya Kuryaki & The Balderramas, Fobia, Pulp y Black Sabbath originales. Si en algún momento la industria sintió miedo y retembló en sus centros la tierra, fue con la presencia de Kase.O, So Hai, R de Rumba y Lírico, los Violadores del Verso reunidos en las entrañas de la Ciudad de México a 9 mil 241.49 kilómetros de distancia de su natal Zaragoza, en España.
No hay mejor forma de abandonar el Auditorio Nacional esta noche, que cantando y bailando “Sopa de Caracol”, mientras los violentísimos Violadores del Verso sacan sus mejores pasos de baile en una fila de conga, después de reventarse “Máximo exponente” frente a nuestros ojos, nuestros oídos. Un concierto para la historia.
