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Qué desastre de función en el Teatro Jorge Negrete: la mofa sobre el teatro mismo

Que desastre de función cubre perfectamente los requerimientos del género, haciendo mofa del teatro mismo estableciendo farsa sobre farsa.

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Qué desastre de función

Terra de Teatro presenta la obra Que desastre de función, dirigida por Cristian Magaloni en el Teatro de Jorge Negrete (Ignacio Manuel Altamirano 126, Col. San Rafael), de la A.N.D.A.. De la que lo único que me arrepiento es de no haber comprado boletos a la salida, porque estoy seguro que, con los elogios de la crítica especializada y el reconocimiento público, no habrá boletos por lo menos en 4 semanas más.

De qué trata la obra Que desastre de función

La idea parece simple y sencilla, mostrar en tono de farsa el montaje de la obra de teatro Nothing on. Comienzan los actores a interpretar actores, como los que uno se imagina que hay en los ensayos. La actriz de 50 y más, hipersensible a las indicaciones del director que las toma como regaños, que no lo son. El actor que quiere saber cuál es el objetivo de su personaje, cuando es clarísimo. El actor metiche que se pone del lado de los suyos reclamando cualquier cosa.

La guapa, que en este caso es muy guapa, que solo está ahí en la obra porque “parece” que anda con el director. El veterano actor ya medio senil que todavía recuerda los días cuando era una figura.

El director con una paciencia inconmensurable con el equipo que, como en la vida real, tiene que ser empático hasta que lo hartan. Su asistente de dirección un poco atolondrada porque se la pasa anotando y recordándole a su jefe sus propias indicaciones. Y el asistente de producción que lo mismo repara una puerta, que debe comprar flores y whisky para la pareja del director.

Todo este caos es en la primera parte, que vale la pena recordar con el mayor número de detalles, porque en el segundo acto en la obra se abren puertas y ventanas intempestivamente y diálogos son dichos a tal velocidad, que cualquier distracción puede ocasionar que no se entienda el final.

La mofa sobre el treatro mismo

Que desastre de función cubre perfectamente los requerimientos del género, haciendo mofa del teatro mismo estableciendo farsa sobre farsa.

En la obra, actores y director, que a veces van tan unidos y afectuosos son el campo propicio para la neurosis. Sería reconfortante pensar que lo que les pasa a ellos nada tiene que ver con las experiencias de la gente común, pero no es así, la gente normal comparte situaciones similares y los mismos personajes, donde está el tonto, el fanfarrón, el mentiroso y el astuto que vive engañado a los demás. Por lo tanto, la obra es catártica, con situaciones cómicas que no son estimulantes, son un alivio para el espectador.

Lo esencial en Que desastre de función es descubrir la intención de los personajes. Está el que presenta la situación, el que es el objeto del chiste y el público. Lo que da una vuelta al respetable que lo hace volver a la infancia, cuando una de las satisfacciones más grandes era reír por las cosas más insignificantes.

Esta puesta en escena nos muestra como caricaturización las fantasías más libres y extravagantes y las realidades más anodinas de una producción teatral. Con acciones que destrozan las apariencias y provocan conmociones al público.

Los maestros del teatro dicen que el arte dramático es el arte de los extremos y la farsa es el extremo de los extremos, en la que la cordura desaparece, vamos que es la quintaescencia del teatro.

Cabe mencionar la dirección de Magaloni, porque tiene la destreza necesaria para evitar para que el público ría con excesiva frecuencia, porque de otra manera la hilaridad sería tan intensa de los espectadores que impediría continuar la obra.

La materia prima de la trama son los acontecimientos y la materia prima de los personajes son los actores. La obra es una delicia por la actuación de Ana Allué que sin tema va de la tragedia a la comedia, Pedro de Tavira que si bien hace al neurótico director sus hormonas lo meterán en problemas, Mario Alberto Monroy que siempre da buenos resultados, Pamela Almanza que realiza un excelente papel como la guapa de la obra con todo el estereotipo que conocemos y Mariana Gajá que ya la queríamos ver en una farsa.

Ximena Romo -que ha protagonizado obras, series y película- se vuelve parte del ensamble rifándose como las grandes, Marco Antonio García que es delirante como el viejo actor, Roberto Duarte que ya dejó atrás su papel como Paco Stanley y Fer Córdova que demuestra sus dotes como clown.

En lugar de comprarse una nueva pantalla, mejor invierta en esta experiencia teatral que ninguna IA se lo va a dar. Los boletos están a la venta a través de Ticketmaster.

Colaborador de Pólvora durante una década. Maestro en comunicación, autor del libro Metodología de la investigación. Fan de The Beatles, del cine mexicano y del teatro de las ideas, cuya meta no es solo producir sino ser feliz.

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