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Pólvora Live

My Chemical Romance en el Estadio GNP, una generación sobreviviente del miedo

La banda nos enseñó que lo más valioso de la música, es que te mantiene con vida

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Corría el año 2008, la banda de Gerard Way estaba tomando impulso y el disco conceptual con su intenso toque dramático que acababan de sacar los tenía en la cima del mundo. Eran los héroes de toda una generación que buscaba incansablemente una figura de escala mundial que supiera expresar lo que nos estaba quemando por dentro.

Corría el mes de abril del año 2008 cuando llegué, todavía adolescente, a la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez para ser testigo de la presentación de My Chemical Romance en el Coca Zero Fest. De lejos adornaba la vista el entonces Foro Sol, con sus impresionantes gradas donde se ve algo así como una chingada, su escenario del tamaño del mundo no en centímetros, pero sí en historia.

Entonces, la banda fake emo por excelencia no cerraba el escenario principal. Después de ellos vino la verdadera oscuridad que no se anda con pendejaditas. The Smashing Pumpkins tenía en sus manos la tarea de sumergirnos a todos en la mierda emocional donde MCR nos tuvo flotando por más de una hora.

My Chemical Romance en el Estadio GNP Seguros

20 años después del lanzamiento de Black Parade, estamos de nueva cuenta en el Autódromo Hermanos Rodríguez, pero ahora ellos y yo, somos señores disque maduros que tuvimos que afrontar la desilusión retratada en el disco, saborearla, tragarla y hacer como que nos supo chida. Día a día nos enfrentamos a ella, pero ahora agazapados en oficinas, emprendimientos, detrás del celular, muy tarde para ser influencers, pero muy cool como para ser obligados a convertirnos en arquitectos, periodistas, abogangsters, ingenibrios e ingenieras, investigadores, hasta curas o monjas de sueños frustrados e ilusiones muertas.

Pero hay cosas que nunca cambian, por fortuna, y tampoco se ponen peor en este mundo globalizado y neoliberal donde la embestida del capitalismo nos arrastró al sufrimiento, la depresión y nuevas formas de esclavismo cien por ciento legales. La música, por ejemplo, nos acompañó en cada una de nuestras malas decisiones, de nuestras luchas, derrotas, victorias o empates. Porque también podemos quedar a mano con la vida.

Esta noche en el Estadio GNP Seguros, en las gradas, en los pasillos, General A o General B, sentimos de nueva cuenta que no hay nada pasando a nuestro favor y peor aún, que nadie nos entiende porque son demasiado ingenuos para la tristeza, la preocupación y las ansiedades como un problema del mundo real. Ese rincón donde no hay familia, amigos ni psicólogos ni doctores con la capacidad de comprender lo que nos duele.

Y ahí la música se vuelve a encender. Al final del túnel está un escenario perfectamente diseñado para llevarnos por los últimos minutos con vida de un paciente que sufre hasta el alma con un cáncer terminal que lo pone a reflexionar sobre las cosas que hizo bien, las que hizo mal o las que hizo fatal. Recuerdos de la infancia, corazones rotos, críticas, satisfacciones e insatisfacciones. Lo ganado, lo perdido.

My Chemical Romance y México: el precio de ser valientes

Un maravilloso show de luces, pantallas, gráficos diseñados con dolor, interpretaciones sombrías y emotividad lacerante. Doctores, enfermeras, víctimas, pacientes, música, rocanrol, baladas románticas, entristecidas melodías de blues porque no pueden ser de otra forma, emocionantes gritos entre voces que intentan ser perfectas, afinadas y sorprendentes, pero les gana la pasión artística. Un faro de esperanza y revolución en medio del desmoronado estado del bienestar.

“Mama, we all go to Hell…”

Los himnos que nos marcaron en esos primeros años de descubrimiento EMO en la capital mexicana desfilaron por el escenario de un estadio convertido en teatro a cielo abierto, como los diseñaban los griegos, mientras nosotros llorábamos como no habíamos llorado en años, no por la depresión de la vida misma, sino por la emoción de sentirnos de nueva cuenta jóvenes irresponsables, chamaquillos respondones y valientes recibiendo con estoicismo a la violencia incomprendida y desinformada que nuestra forma de ser despertaba en una sociedad conformista. Así los hicieron, pero nos culparon de no querer el mismo destino. Que viva sentir. Que viva sentirlo todo hasta la médula. Rompertos y volvernos a pegar.

“And if your heart stops beating, I’ll be here wondering. Did you get what you deserve? The ending of your life…”

Tal vez no hemos obtenido lo que merecemos y nunca lo vamos a obtener, pero sí nos hemos pegado unos buenos arrastrones en el pavimento, hemos tragado polvo, escupido sangre. Nos limpiamos las heridas y seguimos porque es lo que nos enseñaron a hacer, el papel que se nos impuso para fingir que la vida es buena, pero somos nosotros los que no sabemos vivirla.

“When I was a young boy my father took me into the city to see a marching band… He said: son, when you grow up would you be the savior of the broken, the beaten and the damned?”

Hoy puedo llamar a todos los que me rodean en la inmensidad del Estadio, que sobrevivimos. Lo logramos. Estamos aquí y estamos de pie. Unos incompletos. Unos heróicos, otros todavía dudosos de si el siguiente paso será una trampa moral, pero al fin y al cabo estamos. Si alguien se quedó en el camino, vamos a recordarle como se debe. Cantando.

“I am not afraid to keep on living, I am not afraid to walk this world alone. Honey, if you stay, I’ll be forgiven, nothing you can say can stop me going home…”

Setlist de My Chemical Romance en México

La banda dio un excelente concierto, donde la primera noche lamentablemente se opacó por la contingencia en la Ciudad de México, cancelando los fuegos artificiales y los cañones de fuego en el escenario, entre otras parafernalia del entretenimiento.

La ejecución del disco The Black Parade en vivo fue maravillosa. Perfectamente armonizada, con grandes arreglos en vivo y una potencia de reconocer tras varios años lejos de las tarimas. La puesta en escena es digna de admiración, con personajes y elementos que ya conocíamos, además de una que otra pista de lo que viene para la banda en los siguientes años. El diseño del escenario, una genialidad.

La segunda parte del show fue todavía mejor, con una breve revisitada a los demás discos de su trayectoria, pero siempre puntuales y con las canciones más agresivas del catálogo para mantener las emociones a tope. Una verdadera joya.

  • The End
  • Dead
  • This Is how indisapear
  • Welcome to The Black Parade
  • I don’t love you
  • House Of Wolves
  • Cancer
  • Mama
  • Sleep
  • Teenagers
  • Disenchanted
  • Famous Last Words
  • The End
  • Helena
  • Our lady of sorrows
  • Na Na Na
  • S/C/A/R/E/C/R/O/W
  • I’m Not Okay
  • Thank you for venom
  • Hang ‘em high
  • It’s not a fashion statement It’s a fucking deathwish
  • Vampires will never hurt you
  • The kids from yesterday

Periodista musical egresado de la UNAM; ahora editor SEO, reportero y fotógrafo de esta H. revista digital, con más de siete años en el mundo de las notas, reseñas y opiniones de la industria musical. Interesado cien por cien en la búsqueda de nuevos sonidos, tendencias y datos históricos.

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